Que Significa La Resurrección De Jesús?

Que Significa La Resurrección De Jesús
Qué es Resurrección de Jesús: – La resurrección de Jesús es la acción mediante la cual se cree que Jesús de Nazaret o Jesucristo vuelve a la vida de entre los muertos, tres días después de tras haber sido crucificado y sepultado. Se trata de la creencia fundamental de los cristianos a partir de la cual se propagó esta confesión religiosa.

Incluye también la convicción de que, tras la resurrección, Jesús asciende en cuerpo y alma a la presencia del Padre y desde allí reina sobre todo lo creado. A esta última creencia se le conoce con el nombre de Ascensión del Señor.

Para los creyentes, la resurrección confirma el origen divino de Jesús, pues en el marco del pensamiento religioso, resucitar en un poder atribuido exclusivamente a Dios. Así, el acto de la resurrección de Jesús es prueba de su naturaleza divina y es, al mismo tiempo, promesa y esperanza para todos los cristianos.

  1. Este acontecimiento es el fundamento de la celebración de la pascua y la sagrada comunión o eucaristía, en la cual se recuerda el memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesús;
  2. La centralidad de la resurrección en el pensamiento cristiano le dio su nombre actual al día domingo en las lenguas latinas;

Domingo quiere decir, así, día del Señor. Además, la resurrección de Jesús se celebra solemnemente todos los años en la Semana Santa. Es el punto culminante o álgido de la Pascua , y se recuerda a través de dos rituales complementarios: las misas de “Sábado de Gloria” (a la media noche del sábado al domingo) y “Domingo de Resurrección” (a plena luz del día).

¿Qué significado tiene la resurrección de Jesús?

Es decir, el perdón, la resurrección de Jesús significa que, por brutal, por criminal, por maldito que sea este mundo, Dios no lo abandona, está reconciliado con él y quiere reconquistarlo como sea.

¿Qué significa resurrección bíblicamente?

Perteneciente o relativo a la Biblia.

¿Qué significa que la resurrección de Cristo es primicia de la nuestra?

Por la resurrección del Hijo, primicia realizada en Jesucristo, se produce la restitución del orden cósmico original y también se retorna al orden primi- genio de la estructura antropológica. el hombre vuelve al centro (Dios), que por el pecado había perdido (y por lo cual vivía en concupiscencia).

¿Qué aprendemos de la resurrección de Cristo?

En la resurrección de Cristo fuimos regenerados. – En cierto sentido, fuimos regenerados, o nacimos de nuevo , en una fecha y lugar determinado. En otro sentido, sin embargo, la Biblia nos dice que fuimos regenerados cuando Cristo resucitó de entre los muertos.

  1. La Palabra de Dios nos muestra este hecho extraordinario en 1 Pedro 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia n os ha regenerado para una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”;

La nota 4 del Nuevo Testamento Versión Recobro explica el significado que esto tiene para nosotros: “La regeneración, como la redención y la justificación, es un aspecto de la plena salvación de Dios. La redención y la justificación resuelven el problema que tenemos con Dios y nos reconcilian con Él; la regeneración nos vivifica con la vida de Dios, llevándonos a una relación de vida, una unión orgánica, con Dios.

Por consiguiente, la regeneración da por resultado una esperanza viva. Tal regeneración es efectuada por medio de la resurrección de Cristo de entre los muertos”. Nacimos de nuevo, es decir, fuimos regenerados en la resurrección de Cristo.

La resurrección de Cristo fue como un gran parto, no solamente de Cristo mismo como el Hijo primogénito de Dios, sino también de todos los creyentes de Cristo como los muchos hijos de Dos. En la resurrección de Cristo fuimos regenerados, nacimos de nuevo de la vida divina.

Como la nota explica, la regeneración nos lleva a una relación de vida con Dios. No solamente somos aquellos que adoran a Dios y creen en Dios de manera objetiva. Tenemos una relación con Dios que es subjetiva, una relación de vida.

Al ser regenerados con Su vida ahora tenemos la vida divina de Dios. Para poder apreciar y entender más sobre la regeneración como una relación de vida con Dios, le animamos a leer estas entradas: ¿Qué significa nacer de nuevo? y ¿ Qué sucede cuando una persona es salva?.

¿Qué significa la resurrección de Jesús para nosotros en estos tiempos de pandemia?

“Hago nueva todas las cosas” (Ap 21,5) Queridos colegas y amigos, queridos hermanos y hermanas. Estamos viviendo tiempos difíciles. La pandemia de Coronavirus-19 es un tremendo desafío para la Iglesia, para todas las personas del mundo, y para nuestra casa común.

  • Sin embargo, la crisis es una oportunidad para comenzar de nuevo;
  • Esta es una calamidad urgente y compleja que requiere nuevas soluciones: “vino nuevo, odres nuevos” (Mc 2,22), nuevas formas de vida, nuevas formas de trabajar, nuevos modelos de desarrollo;

En Pascua, Cristo resucitado hace “nuevas todas las cosas ” (Ap. 21,5), y nos sostiene en nuestra vulnerabilidad, nos guía a través de la oscuridad y nos reconcilia con la fuente de la Vida. En nombre del Cardenal Peter K. Turkson (Prefecto), Mons. Bruno Marie Duffé (Secretario) ha preparado un mensaje simple y profundo para ayudarnos a abrir nuestros corazones a la Luz y la Vida de Cristo en este tiempo de oscuridad y muerte.

  1. Que el Señor bendiga a cada uno de ustedes y a sus familias, muy Feliz Pascua;
  2. Augusto Zampini, Secretario adjunto *** Mensaje de Pascua en el contexto de la pandemia del Covid-19 1;
  3. En la mañana de Pascua, la comunidad cristiana, en la grande y hermosa diversidad de culturas, tradiciones e idiomas, afirma que la Vida es más fuerte que la muerte;

Cristo, que compartió nuestra condición humana, también en la injusticia, en el sufrimiento y en la muerte, es levantado de la muerte por Dios Padre, de quien recibimos la vida, la capacidad de crecer y de ser. Y lo creemos: ¡Cristo está vivo para siempre! Él viene a visitarnos y tiende la mano a nuestra humanidad en este momento de angustia y dolor.

Viene a levantar a los enfermos y a traer nueva vida a los que están en las tinieblas de la soledad, del agotamiento y de la desesperación. La Pascua, el corazón de la fe cristiana en el que celebramos el triunfo de la Vida sobre la muerte, adquiere una actualidad singular en el contexto mundial de la terrible pandemia de Covid-19.

¿Cómo podemos decir que Cristo Jesús ha resucitado y no sentirnos abrumados por el dolor y la aflicción de los que están enfermos, de los que mueren, de los que están de luto, de todos los que cuidan a los demás hasta el límite de sus fuerzas? Es a ellos y a todos aquellos que viven este tiempo de Pascua con preocupación y tristeza que nos atrevemos a anunciar que la Vida será más fuerte que la muerte.

  • Cristo ha abierto para todos un camino que conduce a la Vida;
  • Este movimiento de la Resurrección lleva consigo a la creación y a todos los seres vivientes, a los que hemos cuidado y amado, a los que murieron solos, abandonados, a los que esperan y luchan, con dignidad y esperanza;
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Todos son llamados y son levantados con Cristo, “el Primogénito de entre los muertos”, sobre quien la muerte ya no tiene poder. El mensaje de la Resurrección es un mensaje de confianza para todos los habitantes de nuestro mundo. Porque Dios no abandona a ninguno de aquellos a quienes dio vida.

Cuida de todos ofreciendo un perdón incansable que es realmente un nuevo nacimiento. La “crisis sanitaria y humanitaria de COVID-19” es una gran pregunta para todos. La reflexión sobre los orígenes y las consecuencias de esta pandemia acaba de comenzar.

¿Qué nos ha pasado? ¿Y qué debemos hacer para salir de esta muerte? Estamos empezando a entenderlo un poco: esta enfermedad está vinculada a la enfermedad de todos los organismos vivos con los que estamos llamados a compartir nuestra existencia. La creación que hemos recibido de Dios está enferma y “gime con dolores de parto” (Rm.

  1. 8, 22);
  2. Nuestra instrumentalización excesiva de los recursos y de los seres vivientes es un camino de muerte;
  3. Estamos empezando a comprender que es esencial abrirnos a una nueva vida, respetando el equilibrio entre todos los seres vivos, respetando la Creación, en su rica y hermosa biodiversidad;

Solo una respuesta integral , basada en una conversión a una “ecología integral”, que integre el cuidado del más pequeños de los organismos y de la salud de todos los humanos, nos permitirá enfrentar los desafíos de la vida y del futuro. ¿Queremos vivir la Pascua de la Creación? Se trata de una conversión a la que estamos llamados, para que cada organismo participe en la vida misma de Dios y descubramos que somos complementarios, en la riqueza de nuestros carismas, nuestras funciones, nuestros roles y nuestras experiencias.

La experiencia de nuestra pobreza frente a la enfermedad y la muerte de nuestros amigos, compañeros y seres queridos, nos hace comprender que de ahora en adelante nada será igual. Esta es otra forma de hablar de la transformación radical de Pascua: el pasar del duelo a la esperanza y de la muerte a la vida.

Las lógicas de muerte deben ser abandonadas para que ahora vivamos como hombres y mujeres responsables, humildes y justos. Lo sabemos, al elegir la Vida, también tendremos que elegir un nuevo modelo de desarrollo, protegiendo la naturaleza, la tierra, las fuentes de vida, trabajando juntos, de manera pacífica y solidaria, cuidando a los más frágiles y adoptando una vida pobre, con los pobres.

Porque somos un todo vulnerable, experimentamos la fragilidad y la solidaridad. Todos necesitamos a todos. Cuidar la vida es una responsabilidad compartida. Al recibir la nueva Vida, fruto de la Pascua, dejando que Cristo resucitado venga a habitar en nosotros y con nosotros, buscamos un nuevo ritmo para nuestra historia común.

Lo creemos: el Cristo Resucitado camina con nosotros. Incluso cuando no lo reconocemos, permanece cerca y “nos abre el significado” de nuestra aventura humana. Nuestros ojos se abren en el Resucitado cuando comparte nuestro pan (cf. Lc 24,13-35). Por lo tanto, cuidar, compartir, alentar y tener esperanza se convierten en los verbos que expresan el llamado a la Vida, para que nosotros también podamos vivir como resucitados, “transeúntes” de la muerte a la vida.

Cristo, en la mañana de Pascua, se muestra a María Magdalena y a los que tienen el corazón abierto a la vida y al amor. Está cerca de los científicos, médicos, cuidadores, quienes toman decisiones y los responsables económicos, financieros y políticos que se preocupan por el bien común y los más pobres.

Arroja luz sobre quienes ejercen, ya desde hoy, la carga del futuro. Lo creemos y lo entendemos: tendremos que compartir nuestras reservas, nuestras capacidades, nuestros talentos y crear nuevas formas de trabajo y nuevos empleos; vivir una solidaridad moral, social y financiera ( Laudato Si’ , 2015: 156, 157), considerando las necesidades fundamentales de nuestra humanidad: salud, educación, derechos humanos y vida espiritual.

Pascua es el comienzo de un tiempo nuevo: el tiempo de la sanación y de la dignidad restaurada para todos, el tiempo del encuentro, de la justicia y del amor. La historia no ha terminado. La historia se reabre : cada uno está llamado a vivir la resurrección con Cristo.

Al igual que Abraham, “esperamos contra toda esperanza” (Rom 4, 18), como los profetas de la Biblia, “denunciamos” lo que es fuente de muerte y “anunciamos” a Cristo, quien es la fuente de la vida (Is. 41 y 42). Inspirados por el Espíritu del Señor, muerto y resucitado, nos atrevemos a anunciar que está vivo y que nos llama a abandonar todo lo que conduce a la muerte para vivir como seres nuevos, resucitados con él (cf.

  • Hechos 2, 14-36);
  • Al igual que Tomás (cf;
  • Jn 20, 24-29), podemos estar atravesados ​​por la duda y pensar que es necesario ver para creer;
  • El Cristo resucitado viene y se vuelca hacia nosotros;
  • Se deja tocar, a través del testimonio de aquellos que dan su vida, para que nuestra fe crezca, sea fructífera y dé fruto;

Cuando “damos lo que nosotros mismos hemos recibido” (Cf. 1 Co. 11, 23), el signo de nuestro pan compartido es la realización del Cordero Pascual, compartido en memoria de la Pascua liberadora. 10. La “buena noticia” de Pascua, que los primeros cristianos se comunicaron como un aliento mutuo: “Cristo ha resucitado.

  • Él ha resucitado verdaderamente” es, para nosotros, que queremos seguir los pasos del Dios vivo, un mensaje de aliento y de consuelo, dirigido a todos los hermanos y hermanas afectados en su cuerpo, en su ser y en sus afectos;

Pero es un compromiso, para cada persona bautizada, de ofrecer a su prójimo, con su fe, la palabra de aliento y confianza: “Dios te ama”; “Cristo te salva”; “Cristo está vivo” (cf. Christus Vivit , 2019). Mons. Bruno Marie Duffé, Secretario.

¿Qué significa el número 1111 en la Biblia?

De repente mirás la hora y son las 11:11. Te despertás y el reloj de la mesa de luz dice 11:11. Estás escribiendo en la computadora, movés la vista y el contador virtual marca 11:11. Cuando esto sucede, algunos piden un deseo, otros piensan que es una señal, otros no le darán importancia hasta que otra “casualidad” hace que vean el numero, ¡de nuevo! ¿Qué hay detrás de este código que hizo que los científicos se pusieran a estudiar sus apariciones en momentos claves? Mirá también El escritor Eliasib David sostiene que –más allá de las supersticiones o creencias mágicas que podamos atribuirle- el inconsciente colectivo (concepto jungiano de “sincronicidad”) hace que las personas hayan construido una suerte de magnetismo con el número, que hace que el cerebro detecte unos segundos antes (de verlo) que este código está presente y dirija su atención a él: despertamos a esa hora o miramos asombrados cualquier anotación que lo contenga. En las creencias populares muchas versiones circulan. Se dice que las personas que lo ven repetidamente, en determinado momento, están a punto de experimentar una crisis o etapa significativa de la vida. A esta conclusión también arribó el mismo David luego de haber estudiado a un grupo de gente que declaró haberlo visto. Mirá también Que Significa La Resurrección De Jesús Muchas supersticiones circulan en torno al número 11:11.

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¿Qué tiene que ver el número 7 en la Biblia?

¿Las razones? – El 7 ya era el número más místico cuando los judíos declararon que a Dios le tomó seis días hacer el mundo y el séptimo, descansó. Otros pueblos más antiguos también habían usado períodos de siete días en sus calendarios, pero nunca repetidos eternamente.

“La explicación más comúnmente aceptada del predominio del 7 en el contexto religioso es que los antiguos veían siete planetas en el cielo : el Sol, la Luna, Venus, Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno”, señala Bellos.

Los Babilonios fueron uno de esos pueblos que asociaron el número 7 con los cuerpos celestes. Por ello, algunos creen, se volvió importante marcar el séptimo día con rituales. La semana de siete días atada a los astros fue adoptada hasta en el Lejano Oriente.

Pero puede haber otras explicaciones para su importancia simbólica. Fuente de la imagen, Jheronimus Bosch, el Bosco Pie de foto, ¿Cuántos eran los pecados capitales? Una de ellas es que los egipcios usaban la cabeza humana para representar el 7 , porque hay siete orificios en ella: los oídos, los ojos, los de la nariz y la boca.

La psicología provee otra: “Seis días podría ser el período óptimo de tiempo que puedes trabajar sin descansar”. “Además, siete puede ser el número más apropiado para nuestra memoria , es decir, el número de cosas que la persona promedio puede mantener en su mente simultáneamente es siete, más o menos 2”.

  1. Y hay algo más que hace al 7 especial, según le dijo a BBC Mundo Bellos, y lo ilustró con un ejemplo algo peculiar;
  2. “Piensa en los siete enanitos de Blanca Nieves;
  3. ¿por qué no seis? Serían suficientes -ni muchos ni pocos- pero se podrían separar 3 vs 3, o dividir en grupos de dos;

Si son siete, los tienes que tomar como un grupo”. “Para mí, eso hace que el 7 sea poderoso: hace que todos sean iguales “..

¿Qué es lo que nos enseña la Biblia?

La Biblia nos brinda ayuda Seguir las enseñanzas que encontramos en la Biblia nos ayuda a saber quién es Dios, aprender de personas buenas que lo amaron y entender mejor cómo quiere que vivamos.

¿Qué es vivir una vida resucitada?

Temor o resurrección – Cuando los apóstoles escucharon decir a Jesús que era necesario que padeciera mucho y fuera entregado a la muerte y que luego resucitaría al tercer día, sus respuestas fueron siempre desubicadas. Probablemente al atisbar la dificultad del camino, su corazón se cerró a toda promesa sobre el final.

Sus reacciones fueron de huída y rechazo. Y la respuesta más concreta a la invitación del Señor a que cada uno cargara su propia cruz y lo siguiera, quedó puesta de manifiesto en la soledad y el abandono en los que dejaron a Cristo en el monte Calvario.

Aún cuando nosotros reconocemos la necesidad de plantearnos la cuestión de la vida después de la muerte, muchas veces nos encontramos con otro obstáculo: evitamos pensar en esperar la resurrección cuando esto solo es posible después de asumir que la pasión y la muerte son ineludibles.

Hay en nosotros un profundo rechazo al sufrimiento. Y si bien esto es natural ya que fuimos hechos para ser felices, la búsqueda incondicional del placer y el éxito, tan propios de nuestro tiempo, nos lleva a veces a un rechazo y negación de nuestra presente condición débil y mortal.

Esto nos genera una cierta incapacidad para valorar el esfuerzo arduo y asumir la dificultad como camino hacia algo mejor. Y aún peor, nos hace débiles cuando aparecen complicaciones y nos cuesta sostener nuestras elecciones. Esperar resucitar implica esperar morir.

No como algo definitivo, sino como un paso. Nuestra vida cae en un cierto idealismo que pronto se transforma en frustración cuando pretendemos lograr lo pleno y definitivo sin estar dispuestos a que muera lo pasajero.

Vivir en la obediencia al Padre nuestras muertes, es la condición de posibilidad para recuperar la vida entregada. Es Dios el que puede resucitar y es el hombre, como hijo fiel a Dios, quien puede ser resucitado. Asumir el esfuerzo, el costo, de vivir todo lo que decidimos, no como un gasto desperdiciado sino como una inversión superior a todas las demás, puede hacernos cambiar nuestras opciones.

¿Por qué es importante que Cristo Resucitado habite en nuestras vidas?

Su existencia es para dar testimonio de Él en una vida nueva que se rige por el amor, la que brota del bautismo, la vida nueva que en el bautismo se genera; su vivir es llevar a cabo la misma misión de Cristo que ha venido para traer la reconciliación, el perdón y la paz.

¿Qué significa la resurrección de la carne y la vida eterna?

Así dice el Credo de los cristianos: “creo en la resurrección de la carne”. Y toca a los teólogos y teólogas explicar su significado, seguro que para indicar la esperanza en una vida eterna después de la muerte, de una nueva vida para toda nuestra persona, en todas sus dimensiones.

  • Pero yo creo también en la resurrección de la carne en el más acá;
  • Lo creo y lo espero;
  • La resurrección cotidiana Cada vez que nos “ponemos en pie”, resucitamos;
  • Cada vez que conseguimos que triunfe la vida y el amor sobre cualquier forma de muerte y de límite humano, apostamos y experimentamos la resurrección;

De hecho,también cuando creemos que un accidente o una enfermedad podría haber tenido consecuencias más graves, nos expresamos así: “ha nacido de nuevo”. Y eso es lo que yo espero,que nazca de nuevo nuestra carne, la carne, la salud en nuestro modo de concebir “la carne”.

Nace de nuevo la carne cuando ha habido una herida y vemos que al curarse, crece. Nace de nuevo la carne cuando un órgano que no funcionaba ha recuperado su funcionalidad. Nace de nuevo la carne cuando una persona recibe un transplante de un órgano y allí donde se preparaba la muerte, se recupera la vida.

Cada día, cuando sale el sol, resucitamos al alba, a la relación, a la carne. Nos ponemos en pie (los que podemos), pero todos simbólicamente, para afrontar las cosas de la vida. El día es nueva vida, es oportunidad para ver y mirar las cosas con mirada renovada, con esperanza comprometida.

También la relación de ayuda produce resurrección: cada vez que una persona empuja a otra para que supere cualquier dificultad, ha sido instrumento de resurrección. Donde había abatimiento, hay postura erguida, donde había soledad, hay comunión.

La resurrección de la carne Pero yo creo también en la resurrección de la carne en otro sentido. Ha sido tanta la connotación negativa dada a la carne, que me parece que bien merece que la resucitemos sanamente en nuestra mente y en nuestro corazón. La carne es débil, sí.

  • Lo es porque enferma y porque es vulnerable;
  • Lo es la persona entera, en el fondo, y eso es su genuino significado;
  • Pero la carne es buena;
  • Dios mismo la asumió y se encarnó;
  • La carne, nuestra carne, nuestra condición carnal, es nuestra posibilidad de relacionarnos unos con otros;
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La carne es puerta de acceso a la experiencia de placer, pero no sólo. La carne es posibilidad de aproximarnos, de vincularnos, de querernos tangiblemente. Es vínculo y vehículo, es expresión. Yo espero en la resurrección de una visión positiva de la carne.

  • Espero asistir al funeral del elogio de la razón como instancia pura y fuente de bien en contraposición de las bajas pasiones de la carne;
  • Espero en la resurrección de un modo saludable de pensar en nuestros sentimientos, en nuestros deseos, en nuestras pasiones;

Ellos son energía. Pueden ser motor para hacer el bien. Espero en la resurrección de un nuevo modo de mirar, de un nuevo modo de tocar, de un nuevo modo de escuchar, de un nuevo modo de gustar de las cosas y de la vida, de un nuevo modo de oler cuanto nos rodea.

  • Espero porque deseo la salud en todos los sentidos;
  • Confío en que cambie la connotación del color negro que Platón pone uno de los caballos del mito del auriga y el carro alado en Fedro;
  • En él, el auriga representa la parte racional, conduciendo dos caballos, uno blanco y otro negro;

El blanco simboliza el valor, impulso, coraje, la valentía, con connotación siempre positiva; el negro, el deseo y los sentimientos, con connotación siempre negativa. En el fondo, humanizarse no es otra cosa que reconocer nuestra condición carnal, débil, sí, pero blanda y viva.

Mortal, sí, pero capaz de permitirnos hacer experiencia de eternidad en el más acá. Creo en el más allá No, no es fácil creer en la resurrección. No lo es cuando la muerte se impone con su ley incontestable, cuando lo hace en situaciones inesperadas, de manera violenta, por accidente, en edad temprana y en tantas y tantas situaciones.

De manera intensa experimentamos confusión, aturdimiento, sinsentido, vacío, soledad, irracionalidad, desgarro. Se nos rompe el corazón y muy difícilmente somos capaces de tender hilos entre la razón y el sentimiento. Sin embargo, si escuchamos allá en el corazón, en alguno de los últimos rincones, no podemos más que reconocer que la muerte no puede tener la última palabra.

La experiencia del amor es más fuerte que la de la muerte. Y esperar en la resurrección no es más que abandonarse al reconocimiento (no a la demostración) de que el amor reclama eternidad y de que de alguna manera no explicable con categorías meramente humanas, nuestra vida, al terminar, será transformada y plenificada.

Pensar la resurrección no puede consistir en lanzar a un futuro un modo de vida como la de ahora, pero en otro lugar. No. Creer en la resurrección es apostar y comprometerse porque la vida y el amor digan siempre una palabra más fuerte que el sufrimiento y la muerte.

Más allá del aquí y ahora de nuestra vida en la tierra, más allá de la muerte, el tiempo y el espacio no existen. Resucitar por tanto, no puede ser ir a otro lugar a vivir felices. Este modo de expresarnos nos ayuda a decir lo que creemos, como otros muchos, como hablar del cielo, el paraíso… Yo creo que resucitar es dejarse levantar por Dios cuando nosotros nos sentimos caídos y abatidos, doloridos y muertos.

Resucitar es dejar que Dios diga y haga y sea en nosotros todo y para siempre. Entender así la resurrección es también un compromiso comunitario de fe, de trabajo por el amor y la justicia, porque Dios y su palabra (Jesús) constituyan buena noticia de amor para toda la humanidad.

Creo en la resurrección de los pueblos Trabajar por el desarrollo y la salud de los países en vías de desarrollo, los más afectados por las epidemias y sus consecuencias, es situarse en el corazón de la fe en la resurrección.

La resurrección deja de ser fundamentalmente un suceso que aconteció en la historia de la salvación para convertirse en una dinámica vital del creyente que implica todas sus relaciones y hace que sean fuente de vida y de verdadera salud global. La fe en la resurrección se convierte así en una estructura permanente en virtud de la cual se cree y se trabaja por una nueva creación aquí y ahora.

Toda intervención que quiera ser realmente pascual debe ser necesariamente liberación de toda forma de muerte, de esclavitud y de dominación, porque la revelación nos presenta a un Dios liberador, siempre al lado de los pobres y de los oprimidos y en contra de los opresores.

Creer en la resurrección significa trabajar para salir del desierto de lo puramente legal y avanzar hacia un espacio común de construcción, en el que se apuesta por la dignidad humana, es decir, un espacio de salud y salvación, que es asimismo de liberación.

  1. Es preciso no solamente ser buenos samaritanos que curan, sino preguntarse proféticamente cómo evitar que haya tantos desventurados en esos países, paralizados por un neocolonialismo económico y cultural;

Por eso, hoy me nace del corazón esta oración: “Danos hoy nuestra dosis de resurrección cotidiana”. VOLVER.

¿Qué significa la pasión muerte y resurrección de Jesús?

Qué es La pasión de Cristo: – Según la religión cristiana, la pasión de Cristo, también llamada la pasión de Jesús, se refiere a la agonía y sufrimiento que Jesús de Nazaret padeció desde su oración en el huerto de Getsemaní (justo antes de ser capturado) hasta su muerte en la cruz.

  1. La palabra pasión , desde el punto de vista etimológico, proviene del término latino passio , el cual a su vez deriva de pati , que quiere decir ‘ aguantar ‘, ‘ sufrir ‘ o ‘ padecer ‘;
  2. En tal sentido, la pasión de Cristo remite a los sufrimientos que Jesús, centro de la fe cristiana, tuvo que padecer tras ser condenado a muerte por parte de las autoridades, que interpretaron su mensaje religioso como una amenaza para el status quo;

En el cristianismo, la pasión y muerte de Jesús de Nazaret se interpreta como vehículo de salvación ya que conduce a la resurrección de Jesús. A su vez, la resurrección confirma a Jesús como hijo de Dios y anima la fe de los cristianos en la vida eterna.

  • La pasión de Cristo también es interpretada como expresión de la coherencia de Jesús con su mensaje;
  • Pero muy especialmente, es interpretada como un signo del amor de Jesús por sus hermanos en Dios, ya que Jesús se entrega voluntariamente a sus captores, salvando la vida de quienes lo acompañaban e irradiando su amor a todos los creyentes;

Desde el punto de vista teológico , la pasión y muerte de Jesús, entendida como el sacrificio por excelencia por el que todos los pecados son perdonados , invalida y suprime el concepto de sacrificio tradicional. Por lo tanto, para el creyente cristiano, el sacrificio se circunscribe al ámbito simbólico y espiritual como expresión del amor a Dios y a los hermanos, ya que no existe sacrificio mayor que el de Jesús.