Que Se Entiende Por Reino De Dios?

Que Se Entiende Por Reino De Dios
El Reino en el cristianismo [ editar ] – El Catecismo de la Iglesia Católica indica que en el Nuevo Testamento se utilizan varias expresiones para caracterizar la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la llegada del Reino de Dios; «Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» —Mt 5, 8—; «la entrada en el gozo del Señor» — Mt 25; 21.

  1. 23 —; «la entrada en el descanso de Dios» — Hb 4, 7-11—;
  2. [ 1 ] ​ « Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos; amaremos y alabaremos;
  3. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin;
  4. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?;

San Agustín civ. 22,30» La idea del Reino de Dios se encuentra predominantemente en el Nuevo Testamento , especialmente en los Evangelios. [ 2 ] ​ El Reino de Dios es un término usado indistintamente con el de «Reino de los Cielos». En el Evangelio según Mateo se utiliza esta última expresión, mientras que en el de Lucas , en el de Marcos y en el de Juan se utiliza «Reino de Dios».

  • La explicación habitual es que el evangelio de Mateo está destinado a los judíos quienes prefieren evitar el uso directo del nombre de Dios;
  • Marcos y Lucas están dirigidos a una audiencia más general y menos familiarizada con el término «Reino de los Cielos»;

Algunos intérpretes premilenaristas piensan que el «Reino de los Cielos» se refiere al reino milenario de Dios, mientras que el «Reino de Dios» se refiere a su reinado universal. Otros opinan que no hay base para tal distinción. El historiador, escritor y filósofo británico H.

  1. Wells escribió: «La doctrina del Reino de los Cielos, que fue la enseñanza principal de Jesús , es ciertamente una de las doctrinas más revolucionarias que alguna vez haya animado y transformado el pensamiento humano;

» [ 3 ] ​ H. Wells (1920), Outline of History El pensamiento cristiano del Reino de Dios agrupa distintos conceptos según el entendimiento de cada denominación, entre las que destacan las siguientes.

  • El Reino de Dios es un gobierno único celestial que regirá en toda la tierra después de Armagedón , cuando todas las personas inicuas hayan sido destruidas.
  • El rey de este reino es Jesucristo, de acuerdo con el pacto que hizo Dios con David.
  • Jesucristo habla muchas veces del Reino de Dios, que está cerca y la manera de explicarlo es con parábolas que son comparaciones que expresan una enseñanza.

¿Qué es el Reino de Dios opinión?

Un tema central destaca en el evangelio: el Reino de Dios. Quizá para nosotros hoy las parábolas que emplea Jesucristo no nos resulten tan sugerentes como lo fueron para los primeros que las escucharon de labios del Señor o en la proclamación de este texto en los orígenes del cristianismo.

Dentro y fuera de nuestros templos hemos oído esta expresión en numerosas ocasiones. Con todo, ¿terminamos de entender, asumir, comprender qué quiere decir, qué es el Reino de Dios? Si lo tienes claro, estupendo, pero continúa leyendo porque tal vez te reafirmarás en lo que ya sabías o completarás tu conocimiento.

Si no te interesa, sigue leyendo también porque, sin duda, te vas a sorprender. Ahí va la respuesta: el Reino de Dios es la realidad en la que habita Dios. ¿Lo que hemos llamado tradicionalmente «el cielo»? Exacto, pero también la tierra. También aquí habita Dios.

  1. ¿Y ya está? Pues sí, ya está;
  2. Donde está Dios, está su Reino;
  3. La dureza de nuestra vida, nuestros problemas cotidianos, los sufrimientos y preocupaciones que nos atormentan parece que nos están diciendo otra cosa;

¿Cómo puede existir aquí en este mundo el Reino de Dios en medio del orgullo, la soberbia, la envidia, el odio, el resentimiento, el rencor, y tantos y tantos pecados que nos hacen devorarnos los unos a los otros? Hemos llegado al momento clave de nuestra reflexión.

Cuanto más espacio dejemos a Dios en nuestra vida, en nuestra sociedad, en nuestra historia, mayor será nuestra experiencia del Reino de Dios. Dios y el demonio no pueden convivir, el día y la noche no se dan a la vez, la luz se hace más tenue y llega la oscuridad, y la luz del alba va deshaciendo las tinieblas de la noche.

Así sucede con el Reino de Dios, puede ir apareciendo en nuestra vida o puede ir ocultándose. Aunque Dios jamás se va del todo. Es una equivalencia casi matemática: a mayor presencia de Dios, mayor experiencia de su Reino entre nosotros. Cuanto más vivimos según el proyecto de Dios, más nos acercamos a su Reino.

  1. Y su Reino significa vivir en Él, como Él, siendo semejantes a Él;
  2. Puede comenzar ya para nosotros en este mundo, pero no puede darse como plenitud porque aquí todavía el mal, el demonio, tiene margen de actuación;

La plenitud del Reino de Dios nos espera en el cielo. El Reino es algo pequeño, que puede que al principio solo unos cuantos lo vivan pero con la fuerza de Dios irá creciendo, poco a poco, sin avasallar, sin imponer, hasta ocupar toda la realidad. Esto es el Reino de Dios, Él nos lo ofrece, nos lo propone, nosotros decimos hacerlo realidad o no..

¿Cómo se puede vivir en el Reino de Dios?

¿Qué expreso Jesús acerca del Reino de Dios?

La intención de Jesús era decir que la semilla del evangelio ya ha sido sembrada y este evangelio engendra, como palabra nuevamente creadora, al verdadero Israel. El pueblo de Dios del fin de los tiempos crece aunque el poder destructivo de los adversarios sea muy grande.

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¿Cuáles son los reinos de la tierra según la Biblia?

¿Qué es el reino de Dios?

Información adicional – Existen tres reinos de gloria: El reino celestial, el terrestre y el telestial. La gloria que alcancemos depende de la magnitud de nuestra conversión, tal como se expresa mediante la obediencia que demos a los mandamientos de Dios.

  • Dependerá de hasta qué punto hayamos recibido “el testimonio de Jesús” (D;
  • y C;
  • 76:51; véase también D;
  • y C;
  • 76:74, 79, 101);
  • Reino celestial El reino celestial es el más alto de los tres reinos de gloria;
  • Los que lo obtengan morarán para siempre en la presencia de Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo;

Nuestra meta debe ser la de obtener la gloria celestial y la de ayudar a otros a recibir esa gran bendición también. Esta meta no se consigue con un solo intento, sino que es el resultado de una vida entera de rectitud y constancia de propósito. El reino celestial es el lugar preparado para aquellos que “recibieron el testimonio de Jesús” y son “hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre” (D.

  1. y C;
  2. 76:51, 69);
  3. Para heredar este don, debemos recibir las ordenanzas de salvación, guardar los mandamientos y arrepentirnos de nuestros pecados;
  4. Para obtener una explicación detallada de aquellos que heredarán la gloria celestial, véase Doctrina y Convenios 76:50-70; 76:92-96;

En enero de 1836 el profeta José Smith recibió una revelación que aumentó su entendimiento de los requisitos que son necesarios para heredar la gloria celestial. Los cielos le fueron abiertos, y él vio el reino celestial. Se asombró de ver a su hermano Alvin allí, dado que había muerto antes de recibir la ordenanza del bautismo.

(Véase D. y C. 137:1-6. ) Entonces la voz del Señor llegó al profeta José: “Todos los que han muerto sin el conocimiento de este evangelio, quienes lo habrían recibido si se les hubiese permitido permanecer, serán herederos del reino celestial de Dios; “también todos aquellos que de aquí en adelante mueran sin un conocimiento de él, quienes lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de este reino; “pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones” (D.

y C. 137:7–9). Hablando de esta revelación, el profeta José dijo: “Y también vi que todos los niños que mueren antes de llegar a la edad de responsabilidad se salvan en el reino de los cielos” (D. y C. 137:10). De otra revelación que recibió el profeta José, podemos aprender que existen tres grados de gloria en el reino celestial.

  1. Para ser exaltado en el reino más alto y poder mantener eternamente las relaciones familiares, debemos entrar en el “nuevo y sempiterno convenio del matrimonio” y ser fieles a ese convenio;
  2. En otras palabras, el matrimonio en el templo es un requisito para poder obtener el grado más alto de la gloria celestial;

(Véase D. y C. 131:1–4). Todos aquellos que son dignos de entrar en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio tendrán esta oportunidad, bien sea en esta vida o en la venidera. Reino Terrestre Aquellos que reciban la gloria terrestre “reciben de la presencia del Hijo, mas no de la plenitud del Padre.

Por consiguiente, son cuerpos terrestres y no son cuerpos celestiales, y difieren en gloria como la luna difiere del sol” (D. y C. 76:77–78). Hablando en sentido general, los que hereden el reino terrestre serán personas honorables “que fueron cegados por las artimañas de los hombres” (D.

y C. 76:75). En este grupo se incluirán a los miembros de la Iglesia que “no son valientes en el testimonio de Jesús” (D. y C. 76:79). También estarán los que hayan rechazado la oportunidad de recibir el Evangelio en la vida terrenal, pero que posteriormente lo hayan recibido en el mundo espiritual al que vamos después de la muerte.

(Véase D. y C. 76:73–74). Para aprender más acerca de aquellos que heredarán la gloria terrestre, véase Doctrina y Convenios 76:71–80, 91, 97. Reino telestial La gloria telestial estará reservada para las personas que “no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio de Jesús” (D.

y C. 76:82). Estas personas recibirán esta gloria después de haber sido redimidas de la prisión espiritual, a la que a veces también se denomina infierno (Véase D. y C. 76:84, D. y C. 76:106). En Doctrina y Convenios 76:81–90, 98–106, 109–112 se encuentra una explicación detallada de aquellas personas que heredarán la gloria telestial.

Perdición Algunas personas no serán dignas de morar en ningún reino de gloria. Serán llamadas “hijos de perdición” y tendrán que “soportar un reino que no es de gloria” (D. y C. 76:32; 88:24). Ése será el estado de “todos los que conocen el poder [de Dios], y han llegado a participar de él, y se dejaron vencer a causa del poder del diablo, y niegan la verdad y se rebelan contra el poder [de Dios]” (D.

y C. 76:31; véase también D. y C. 76:30, 32–49). Véase también Cielo; Expiación de Jesucristo; Infierno; Plan de Salvación; Vida Eterna —Véase Leales a la fe, 2004, pág. 150–153 Ver más.

¿Cómo se identifica el Reino de Dios y la Iglesia?

Abstract – La Iglesia no se identifica con el Reino de Dios, pero se relaciona estrechamente con él. Esto se ve claramente si nos fijamos en el vocabulario del Nuevo Testamento. El Reino (basileia) aparece 163 veces en los escritos del Nuevo Testamento; de ellas, 107 en los evangelios y 56 en los demás escritos.

  • Por el contrario, la Iglesia (ekklesía) aparece 114 veces en el Nuevo Testamento; de ellas, solo 3 veces en el evangelio de Mateo y 111 en los demás escritos;
  • Por lo tanto, no se identifican sin más el Reino y la Iglesia;

Pero esto no quiere decir que sean dos realidades que no tienen que ver la una con la otra. Un día dijo Jesús a su comunidad de discípulos: “Pequeño rebaño, no temas, porque al Padre le agradó darte el Reino” (Lc. 12, 32; cf. 22, 28-30). Por lo tanto, el Reino de Dios se relaciona estrechamente con la comunidad de Jesús.

  • Esto quiere decir que es falsa la afirmación de Loisy: “Jesús anunciaba el Reino de Dios, y fue la Iglesia lo que vino”;
  • Porque en los Hechos y en las Cartas de los apóstoles se habla del Reino como de una realidad que perdura y que está íntimamente ligada a la Iglesia;
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Y eso en un sentido concreto, a saber: en cuanto que la Iglesia tiene que anunciar y hacer presente el Reino de Dios entre los hombres. Los testimonios del Nuevo Testamento en este sentido son abundantes (Hech 8, 12; 14, 22; 19, 8; 20, 25; 28, 23; 28, 31; Rom.

  1. 14, 17; 1 Cor;
  2. 4, 20; 6, 9;
  3. 10; 15, 50; Gal;
  4. 5, 21; Ef;
  5. 5, 5; Col;
  6. 4, 11; 1 Tes;
  7. 2, 12; 2 Tes;
  8. 1, 5; etc);
  9. Por consiguiente, para comprender lo que es la Iglesia, se hace enteramente necesario comprender previamente lo que es el Reino de Dios;

La Iglesia tiene que acomodarse al Reino de Dios. Y tiene que hacerlo presente entre los hombres. Por lo tanto, la Iglesia es lo que tiene que ser en la medida en que ella misma vive la realidad del Reino y así lo hace presente en el mundo y en la sociedad.

Item Type: Article
Uncontrolled Keywords: Iglesia Católica, Nuevo testamento, Espiritualidad Ignaciana, Vida religiosa
Subjects: 200 Religión > 220 La biblia > 225 Nuevo Testamento 200 Religión > 280 Confesiones y sectas cristianas > 282 Iglesia Católica Romana
Divisions: Centro Pastoral Universitario
Depositing User: Rogerio Medina
Date Deposited: 16 Mar 2017 10:27
Last Modified: 16 Mar 2017 10:27
URI: http://repositorio. uca. edu. ni/id/eprint/3609

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¿Qué significa construir el Reino de Dios en la situación actual?

La propuesta principal de este trabajo es la construcción del Reino de Dios, pues se trata de amar a Dios que viene al mundo, un Dios que se encarna en el mundo, como se señala en el Evangelio11 que presenta a un Dios que ama e invita a todos a vivir desde el amor fraterno y solidario con los demás, es decir, un amor.

¿Quién construye el Reino de Dios?

Jesús invita a construir el Reino de Dios, dos los mandamientos. El primero, el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo, amarás a tu prójimo como a ti mismo.

¿Cuáles son los valores del Reino de Dios?

Los milagros que Jesús realizaba eran la prueba y la señal de la presencia y acción de Dios en Jesucristo. Es por ello por lo que la falta de respuesta en la conversión al mensaje y milagros de Jesús por parte de las ciudades impenitentes significaban rechazo a Dios y a su reino.

El reinado de Dios en nosotros comienza también por nuestra conversión a los valores del reino : santidad, verdad, justicia, amor y paz; frente a los del tener: dinero, poder, soberbia, dominio e influencia.

En el interior de la persona es donde ha de germinar la semilla del reino , porque del corazón humano brota todo lo bueno y lo malo que vemos en el mundo, como lo anunció Cristo. Solamente, si nos convertimos a los calores del reino abandonaremos los criterios del mundo y del hombre terreno, asimilando las actitudes básicas que proponen las bienaventuranzas de Jesús: pobreza, hambre y sed de fidelidad, fraternidad, solidaridad, no violencia, reconciliación, perdón y amor al hermano, incluso al enemigo.

Sin esta conversión en profundidad es imposible el cambio de estructuras en la familia y la sociedad, en la política y la economía; pues la trampa del viejo egoísmo se agazapará en la ley y situaciones nuevas, perpetuando así el desamor, la explotación del otro y la opresión del más débil.

Únicamente la levadura que actúa desde dentro, es decir, la opción evangélica, puede transformar la masa entera y hacer efectivo el proyecto del reino en nuestra vida personal y nuestro ambiente. Motivémonos pues, para crecer como personas y como cristianos; porque esa es la regla evangélica del juego y la ley del reinado de Dios, ley de crecimiento a todos los niveles.

  • De lo contrario, estaremos limitados al raquitismo, las malformaciones y la esclerosis espiritual;
  • Que el Señor nos abra los ojos para vernos tal como somos;
  • Que Él nos conceda el espíritu joven del Evangelio para amar cada día más, para empezar la vida cada mañana;

Dios es muy espléndido; espera tan sólo un atisbo de generosidad por nuestra parte para darnos con creces y hacer fructificar nuestro esfuerzo hasta el ciento por uno. Para eso hay un secreto: vivir en perenne estado de conversión continua..

¿Cómo crece el Reino de Dios en la casa?

Permitamos que el Reino de Dios habite en nuestros corazones y se manifieste en las cosas que hacemos con bondad, cada día de nuestra vida; por ejemplo, al hacer nuestros deberes familiares y escolares, al tratar a los demás con cariño y respeto, al decir siempre la verdad y al buscar el bien común.

¿Qué es el Reino de Dios según Romanos 14 17?

‘El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia’ (Rom 14, 17 ) – Dialnet.

¿Cuáles son los 7 reinos de la Biblia?

Abstract – El objetivo de esta investigación fue comparar las interpretaciones dadas sobre los siete reyes y la bestia de Apocalipsis 17 en los escritos de Koester y Mueller. Además de ver la relevancia de estas interpretaciones para nuestros dias. Esto se hizo conociendo la interpretación profética que utilizó cada autor.

Se hizo un estudio comparativo de la bestia y los siete reyes de apocalipsis 17 en las posiciones de Koester y Mueller. Asimismo, se evalúo las presuposiciones utilizadas por cada autor para exponer sus interpretaciones del tema ya mencionado.

Esta investigación concluye que la bestia y los reyes de Apocalipsis 17 es interpretado por dos enfoques diferentes en los autores analizados, Koester menciona que la interpretación sugerida para la bestia y los siete reyes de Apocalipsis 17 deberían ser emperadores del siglo I d.

C como ya se vio, esto luego de usar el enfoque preterista. Por otro lado, Mueller menciona que la bestia y los reyes de Apocalipsis 17 deberían ser interpretados como imperios y más no como emperadores, ello tomando en cuenta que el autor utiliza el enfoque historicista para la interpretación de dicho tema de estudio.

Asimismo, Koester interpreta a la bestia de Apocalipsis 17 como Nerón. Ya que éste fue el emperador más cruel que tuvo Roma y que persiguió al pueblo de Dios. Para el autor, Nerón es también el octavo mencionado en Apocalipsis 17:11, y a la vez Nerón forma aparte de los reyes.

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De esta manera Koester ennumera los reyes de Apocalipsis 17 de la siguiente manera: Calígula, Claudio, Nerón, Vespasiano, Tito, Domiciano, y Nerón revivido. No obstante, Mueller sugiere que la bestia debería ser interpretada como Satanás personificado.

Por otro lado, los 7 reyes deberían ser ennumerados así, Egipto, Asiria, Babilonia, Persia y Macedonia, Imperio Romano, Roma Papal..

¿Cuáles son los dos reinos?

Cinco reinos [ editar ] – Robert Whittaker reconoce el reino adicional de los hongos ( Fungi ) en 1959. [ 19 ] ​ El resultado fue el sistema de los 5 reinos , propuesto en 1969, [ 9 ] ​ que se convirtió en un estándar muy popular y que, con algunas modificaciones, aún hoy se utiliza en muchas obras o constituye la base para nuevos sistemas propuestos.

  1. Se basa principalmente en las diferencias en materia de nutrición: Plantae son en su mayoría pluricelulares autótrofos , Animalia pluricelulares heterótrofos y Fungi pluricelulares saprofitos;
  2. Los otros dos reinos, Protista (eucariotas) y Monera (procariotas), incluyen organismos unicelulares o coloniales;

Ante la posibilidad de que algunos de estos reinos pudieran no ser monofiléticos, Whittaker argüia: “La monofilia es un valor primordial en sistemática, pero al igual que otros valores, no es absoluto y no siempre se debe seguir si se sacrifican otros objetivos”.

¿Quién es el más grande en el reino de los Cielos?

02/10/2018 – En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos?”. Él llamó a un niño, lo puso en medio, y dijo: ‘Os digo que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

  • Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño ése es el más grande en el Reino de los Cielos;
  • El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí;
  • Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial;

Comentario Celebramos hoy la fiesta del Santo Ángel de la Guarda. Una fecha que nos recuerda cuando éramos niños, y en la cama, por las noches, rezábamos aquella tierna oración que decía: ‘Ángel de la Guarda, dulce compañía, no nos desampares, ni de noche ni de día’.

Cuando somos niños no nos preguntamos mucho por el porqué de las cosas, o si lo hacemos, lo hacemos más bien como un juego intelectual. Nos gusta el misterio y convivimos con él con naturalidad. Cuando crecemos intentamos desvelar los misterios, o menos intentamos hacerlos ‘razonables’.

¿Por qué la fe cristiana habla de los Ángeles, como esos seres que nos acompañan personalmente, que nos protegen por los senderos de la vida? Podríamos responder que son simplemente símbolos del amor providente de Dios, provenientes de un contexto cultural en el que se usaba este tipo de lenguaje figurativo para hablar de realidades misteriosas.

  1. Pero despachando la cuestión de esta manera no seríamos fieles a la fe de la Iglesia que quiere ser fiel a la Palabra de Dios;
  2. El Catecismo de la Iglesia Católica se sirve de San Agustín para decirnos quiénes son: ‘El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza;

Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel’ (Psal. 103, 1, 15). Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20).

¿Cuáles son los valores del Reino de Dios?

Los milagros que Jesús realizaba eran la prueba y la señal de la presencia y acción de Dios en Jesucristo. Es por ello por lo que la falta de respuesta en la conversión al mensaje y milagros de Jesús por parte de las ciudades impenitentes significaban rechazo a Dios y a su reino.

  • El reinado de Dios en nosotros comienza también por nuestra conversión a los valores del reino : santidad, verdad, justicia, amor y paz; frente a los del tener: dinero, poder, soberbia, dominio e influencia;

En el interior de la persona es donde ha de germinar la semilla del reino , porque del corazón humano brota todo lo bueno y lo malo que vemos en el mundo, como lo anunció Cristo. Solamente, si nos convertimos a los calores del reino abandonaremos los criterios del mundo y del hombre terreno, asimilando las actitudes básicas que proponen las bienaventuranzas de Jesús: pobreza, hambre y sed de fidelidad, fraternidad, solidaridad, no violencia, reconciliación, perdón y amor al hermano, incluso al enemigo.

  1. Sin esta conversión en profundidad es imposible el cambio de estructuras en la familia y la sociedad, en la política y la economía; pues la trampa del viejo egoísmo se agazapará en la ley y situaciones nuevas, perpetuando así el desamor, la explotación del otro y la opresión del más débil;

Únicamente la levadura que actúa desde dentro, es decir, la opción evangélica, puede transformar la masa entera y hacer efectivo el proyecto del reino en nuestra vida personal y nuestro ambiente. Motivémonos pues, para crecer como personas y como cristianos; porque esa es la regla evangélica del juego y la ley del reinado de Dios, ley de crecimiento a todos los niveles.

  • De lo contrario, estaremos limitados al raquitismo, las malformaciones y la esclerosis espiritual;
  • Que el Señor nos abra los ojos para vernos tal como somos;
  • Que Él nos conceda el espíritu joven del Evangelio para amar cada día más, para empezar la vida cada mañana;

Dios es muy espléndido; espera tan sólo un atisbo de generosidad por nuestra parte para darnos con creces y hacer fructificar nuestro esfuerzo hasta el ciento por uno. Para eso hay un secreto: vivir en perenne estado de conversión continua..

¿Por qué el Reino de Dios no es comida ni bebida?

‘El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia’ (Rom 14, 17).

¿Cómo se constituye un reino?

Del latín regnum, reino es aquel territorio cuyos habitantes están sujetos a un rey. Se trata de un Estado regido por una monarquía, la forma de gobierno en la que el cargo supremo es unipersonal, vitalicio y, por lo general, hereditario.