Que Es La Gracia Segun La Biblia?

Que Es La Gracia Segun La Biblia
Información adicional – La gracia es un don de nuestro Padre Celestial otorgado a través de Su Hijo, Jesucristo. La palabra gracia, según se usa en las Escrituras, se refiere principalmente al poder habilitador y a la sanación espiritual ofrecidos por medio de la misericordia y del amor de Jesucristo.

  • Todas las personas de la tierra experimentan la muerte;
  • Mediante la gracia de Jesucristo, todos resucitarán y vivirán para siempre (véase 1 Corintios 15:20–22; 2 Nefi 9:6–13);
  • Asimismo, debido a las elecciones personales, todos sufrirán los efectos del pecado (véase 1 Juan 1:8–10; Mosíah 16:4);

Dichos efectos se denominan muerte espiritual. Por ello, ninguna persona puede regresar a la presencia de Dios sin la gracia divina. Por medio de la Expiación, todos podemos recibir el perdón de nuestros pecados; y volvernos limpios ante Dios. Para recibir este poder habilitador, debemos obedecer el evangelio de Jesucristo, el cual abarca tener fe en Él, arrepentirnos de nuestros pecados, bautizarnos, recibir el don del Espíritu Santo y tratar de seguir las enseñanzas de Jesucristo por el resto de nuestra vida (véase Efesios 2:8–9; Santiago 2:17–22; 2 Nefi 25:23; 31:20).

¿Qué es la gracia de Dios?

Qué es Gracia: – El término gracia es de origen latín “g ratia” que significa benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de merecimiento. Además, gracia es el don que posee algunas personas de divertir o hacer reír a través de sus palabras o actitudes, como por ejemplo: los humoristas.

La expresión gracia alude a la elegancia, armonía que posee una persona o animal en sus movimientos. También, puede ser las cualidades por la que una persona o cosa es considerada atractiva o agradable, por ejemplo: aquel cuadro es costoso y esta carente de gracia.

Antiguamente, se usaba la expresión gracia como el nombre de pila de cada persona, “mi gracia es Rafael”. En este sentido, hoy en día se usa más la expresión “mi nombre es Rafael”. Por otro lado, la expresión “no tengo ninguna gracia” , indica que algo que se suponía grandioso o agradable, fue incómodo, intolerable o molestoso.

¿Qué nos dice la Biblia sobre la gracia?

Efesios 2:8 – Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios (Ef 2:8).

¿Qué quiere decir por la gracia de Dios soy lo que soy?

Un año con San Pablo           Estas palabras de san Pablo que encontramos en la primera carta a los Corintios, nos pueden dar una luz muy clarificadora para encontrar también nosotros el camino hacia una realización de plenitud en nuestra vida. Si pudiéramos entender, comprender y vivir en toda su dimensión lo que esto significa, podríamos desear de verdad que esa gracia divina que no proviene de este mundo ni de nosotros mismos, inundara nuestro corazón y llegara a transformar nuestro ser.

  • La persona humana no es tan sólo cuerpo y materia, tiene un aspecto espiritual que es precisamente lo que le hace persona;
  • Y es evidente que todos queremos ser personas, todos queremos que nos aprecien, que nos tomen en cuenta y que nos respeten; lo malo es que no siempre nos comportamos a la altura de esa dignidad que Dios mismo ha sembrado en nuestro corazón, y hay ocasiones en que andamos por la vida arrastrando nuestra humanidad como un trapo, en vez de elevarla a los aspectos mejores;

Cuando Jesús libera a un hombre del espíritu malo que le esclaviza, como lo vemos en el Evangelio, nos pone en evidencia que ninguno de nosotros puede andar por allí, haciendo el mal y enlodando su ser con pecados y maldades, a veces deliberadas, a veces solapadas por la irreflexión.

No es difícil levantarse del polvo y hacer de nosotros mismos una persona mejor, más  noble, más cercana a lo que Dios quiere, si cada día ponemos el empeño de progresar en todos nuestros aspectos: físicos, mentales, racionales y espirituales.

Cierto es, que es más cómodo dejarse llevar por la corriente de lo más fácil y menos empeñativo, ya que la gracia que el Señor nos comunica es, desde todo punto de vista, un compromiso que involucra a toda la persona con todos sus sentidos, sentimientos y acciones.

Pero ciertamente es un hecho que ese esfuerzo que llevó a san Pablo hasta el lugar en el cual ahora lo contemplamos, fue una decisión radical de cumplir con el compromiso que asumió, para ser fiel a la gracia de Dios cada día y cada momento de su vida en cualquier lugar en el que se encontraba.

Así pudo afirmar también: “La gracia de Dios no ha sido infructuosa en mí, porque en todo cuanto he hecho la gracia de Dios ha estado conmigo”. Es indudable que estamos en un buen momento para pedir a Cristo Jesús que nos libere de los demonios que se  pueden haber metido en nuestro corazón, que son los que nos impulsan a las malas acciones; pedirle que nos comunique su gracia para cambiar nuestra conducta y empezar a vivir en la forma más límpida y santa”.

Es bueno también preguntarle a san Pablo cuál fue el secreto de su vida tan llena de santidad. Porque también para él hubo una época en la cual andaba metido en odios y en persecuciones contra los cristianos, que no eran ciertamente acciones que agradaban a Dios; pero el Señor Jesús, con todo su amor, lo llamó y le hizo comprender que aquello no era lo que le iba a dar grandeza ni categoría.

Después de su conversión, san Pablo fue otro, totalmente otro, porque la gracia divina lo transformó, y porque él hizo caso a esa gracia y supo responder positivamente y ser fiel hasta el último día de su vida. Esto es lo que nos lleva hoy a recordarle, aunque han pasado ya dos mil años de su transitar por el mundo, y aún en este presente, cuando ya corren los años del tercer milenio, todavía es posible aprender de él imitando sus ejemplos, que sin duda nos llevarán a ser mejores en todos los aspectos de nuestra vida.

¿Cómo se obtiene la gracia de Dios?

La gracia en la Biblia [ editar ] – La expresión hebrea que es traducida comúnmente por gracia es hen o hesed. [ 2 ] ​ En el Antiguo Testamento implica en primer lugar una actitud magnánima de benevolencia gratuita por parte de Dios que se concreta luego en los bienes que el receptor de tal gracia obtiene.

  • Es decir, subraya por un lado la humildad del receptor y la gratuidad del don;
  • De ahí expresiones del tipo: “si he hallado gracia ante tus ojos” (cf;
  • Gn 34, 11 ; Ex 3, 21 , 11, 3 ; 12, 36 ; Nm 32, 5 , etc);

En otras ocasiones incluye la recompensa (cf. Dt 28, 50 ) aunque el favor de Dios sigue considerándose no obligado y gratuito. También puede referirse a la cualidad de una persona que hace que Yahveh le tenga benevolencia (cf. Gn 39, 5 ; 1Sm 16, 22 ). Se ha de decir que en todo el Antiguo Testamento no adquiere el sentido de un don sobrenatural o virtud propia del Nuevo Testamento o de la reflexión cristiana.

  1. En el Nuevo Testamento se encuentra la expresión en el episodio conocido como la Anunciación;
  2. Según el relato del evangelista Lucas , el ángel Gabriel al saludar a María habría usado la expresión κεχαριτωμένη ( llena de gracia ) que implicaría el tercer sentido de los empleados en el Antiguo Testamento;

En el resto del evangelio de Lucas se usa sea para referirse a la cualidad de la persona sea también para la manifestación de benevolencia activa por parte de Dios. En el epistolario paulino y en los Hechos de los Apóstoles se da el sentido de:

  • un don que santifica el alma, que se opone al pecado y que Cristo ha merecido para los cristianos (cf. Rm 4, 4-5 ; 11, 6 ; 2Co 12, 9 , etc. )
  • el evangelio (en contraposición a la ley (cf. Rm 6, 14 )
  • del poder de predicar y expulsar demonios o hacer milagros (cf. Rm 12, 6 )
  • el apostolado como misión (cf. 1Co 15, 10 )
  • las virtudes propias del cristiano (cf. 2Co 8, 7 )
  • la benevolencia gratuita por parte de Dios (cf. Hch 14, 26 )
  • actos de amor a los demás (como participar de la colecta para Jerusalén) (cf. 1Co 16, 3 )
  • el plan de salvación renovado tras la Resurrección (cf. Gá 5, 4 ).

Las cartas de Pedro usan la expresión “gracia” para referirse a la salvación misma (cf. 1Pe 10, 15 ) o al evangelio (cf. 1Pe 5, 12 ). También significa el don sobrenatural o las virtudes propias del cristiano (cf. 2Pe 3, 18 ; 1Pe 5, 10 ).

¿Cuál es el estado de gracia?

Que Es La Gracia Segun La Biblia La gratitud es una de las emociones más intensas que el ser humano pueda experimentar. Aprender, escuchar, abrirse al mundo y recibir, son actitudes necesarias para experimentarla en plenitud. A partir del año 2000, cuando los psicólogos empezaron a hacer investigaciones sobre las emociones positivas, los seres humanos hemos estado más atentos a buscar la felicidad, la inspiración, la compasión y la gratitud.

Emociones que si nos decidimos a experimentar, cambian no solo nuestras vidas sino la dinámica de nuestro círculo social. Veinte años más tarde, estamos en un siglo de tecnología, desarrollo industrial, comunicaciones globales y desarrollo científico, y paradójicamente más cerca a la tristeza, la depresión y a la soledad.

¿Por qué? En mi interpretación, la tecnología puede estar apoyando estos desarrollos científicos pero no las interacciones humanas. Y sin ser la única causante, facilita la competencia que nos lleva a demostrar que somos mejores que los demás, a la falta de sentido o servicio social y a la pérdida de nuestra capacidad de asombro frente a eventos que no están bajo nuestro control.

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Situaciones que nos dejan aislados y creyendo que la vida la generamos exclusivamente por nuestras acciones, y no por la interacción del ser humano con el mundo a su entorno. Por eso mi propuesta para combatir este desequilibrio interno como seres humanos, es la gratitud.

Conocí la Gratitud porque alguien me habló de ella en un momento de alto éxito ejecutivo y muy baja felicidad. Me habló de los beneficios que recibía día a día por permitirse solamente estar agradecido. El primer estado de la gratitud tiene que ver con dar gracias por algo que alguien hace por ti y que simplemente es la respuesta a un pedido que tú has hecho.

Esta sencilla palabra no necesita nada diferente a la decencia que nos enseñan cuando niños. Por eso la llaman la palabra mágica, pues admite tus afectos por lo que la gente hace por ti, cuando lo has pedido.

Ésta la defino como agradecer y aun, cuando es el primer nivel emocional de la gratitud, abre puertas. Nos permite ver el ser humano que hay detrás y nos da un primer grado de conexión. Puede ser una estancia básica de interacción, pero nos da la sensación de que hay alguien al otro lado.

La manera más fácil de reconocer la importancia de este primer nivel de conexión, es lo que sentimos cuando alguien no nos da las gracias; inclusive, yendo más allá de lo cultural, sentimos que esa persona es grosera y difícilmente quisiéramos interactuar con ella.

El segundo estado viene desde más adentro y es el sentirte agradecido. Este nivel de gratitud, requiere un nivel de conciencia mayor y el estar abierto a ver y recibir. El estar agradecido es el reconocimiento que sientes por el bienestar que alguien o algo ha causado en tu vida sin haber pedido nada, algo que te fue dado porque la otra persona quiso darte u ofreció como una parte de sí misma.

  • Por ejemplo, los cuidados que dan los padres, el amor y el cariño de familia y amigos, las enseñanzas de maestros o los triunfos de nuestros deportistas;
  • Este sentirse agradecido nos permite estar abiertos al amor, al compartir y al dar y recibir;

Permite ver en los otros seres humanos, la posibilidad de un futuro juntos y la confianza de saber, que unidos, logramos más. También nos da júbilo y la necesidad de compartir más allá que un solo encuentro. Nos sentimos más solidarios, y parte de algo que vale la pena.

  • El tercer nivel de gratitud, que al comienzo nos exige un poco de asombro y desprendimiento frente a lo que vivimos día a día, no tiene que ver con un evento en particular, es más un estado de ánimo constante que tiene que ver con estar abiertos a la vida, despiertos a ver y escuchar fuera de nosotros, y sobre todo dispuestos a recibir y a saber que estás recibiendo constantemente, que no estás solo o aislado y que no todo lo que tienes lo has producido tú mismo;

Este nivel de gratitud tiene que ver con reconocer el ser inmenso que hay en cada individuo, único y especial, y que cada individuo forma parte de algo más grande, algo que va más allá de las acciones diarias individuales, y que puede llenarnos de sorpresas, si tenemos los ojos para verlas.

A ese estado le llamo, vivir en gratitud o vivir en estado de gracia, que lejos de tener un sentido religioso, es una sensación de profunda conciencia para recibir la vida. Saber que se está vivo y sentirse parte de una cadena vital de acontecimientos que pasan a diario sin que los estemos controlando y que pueden afectarnos positivamente.

Cuando vivimos agradecidos, el espíritu de nuestras acciones es diferente, nos sentimos en bienestar, actuamos para que nuestros actos tengan sentido más grande, y generen una productividad no solo económica sino de bienestar social para nosotros y los que nos rodean.

  • Este efecto de la gratitud, aumenta la posibilidad de relacionamiento e interacción humana y nos permite entender que estamos en una cadena de acontecimientos;
  • En la gratitud las relaciones sociales se llenan de compasión y la interacción con otros seres humanos se facilita, ahuyentando la soledad;

“¿Crees que hoy es un día más en tu vida? Hoy no es solo “otro” día más. Es el día que te han dado para que vivas hoy. Te lo han dado, ¡es un regalo! Es el único regalo que tienes en este momento y por ello la única respuesta adecuada es “la gratitud”… pues este día es único e irrepetible” David Steindl-Rast Debo confesar, que al principio no fue un sentimiento fácil de entender porque estaba cerrada en mi propia burbuja; luego fue un poco doloroso porque me sentí desagradecida frente a todo lo que tenía y empezaba a ver; pero después de entenderla e incorporarla, sentí que la gratitud es la fuerza que me da la capacidad de disfrutar con intensidad todo lo que tengo en mi vida y sobrellevar momentos difíciles, pues me pone en perspectiva frente a otras situaciones, y frente a las situaciones de vida que otros tienen.

Sé que para muchos la gratitud es un concepto relacionado con la dimensión religiosa. Creemos que estar en gratitud es una práctica dogmatizada por las diferentes religiones. Algunos exponen que es utilizada por las religiones para dominar a sus adeptos.

Y sin saber o querer, entran en esta discusión. Mi punto es que la gratitud es una alegría incontenible que se siente en el cuerpo, que creyentes y ateos no pueden negar cuando ésta los inunda; ni podrán negar, que acto seguido a la gratitud, es el querer relacionarnos afectivamente con otras personas y compartir el júbilo que estamos sintiendo.

  1. Así que desde mi vivencia, y desde lo que he estudiado de ella, me atrevería a explicar la Gratitud en tres niveles o estados de intensidad, no sin antes advertir que para sentirla hay que experimentarla con ganas de aprender, escuchar, abrirse al mundo y recibir;

Escríbele a Maribell:. [email protected] Por:Maribell Gonzalez E. Coach Ejecutiva y de vida – Especialista en liderazgo Colabora en Revista Edu. co.

¿Qué poder tiene la gracia?

Información adicional – La gracia es un don de nuestro Padre Celestial otorgado a través de Su Hijo, Jesucristo. La palabra gracia, según se usa en las Escrituras, se refiere principalmente al poder habilitador y a la sanación espiritual ofrecidos por medio de la misericordia y del amor de Jesucristo.

Todas las personas de la tierra experimentan la muerte. Mediante la gracia de Jesucristo, todos resucitarán y vivirán para siempre (véase 1 Corintios 15:20–22; 2 Nefi 9:6–13). Asimismo, debido a las elecciones personales, todos sufrirán los efectos del pecado (véase 1 Juan 1:8–10; Mosíah 16:4).

Dichos efectos se denominan muerte espiritual. Por ello, ninguna persona puede regresar a la presencia de Dios sin la gracia divina. Por medio de la Expiación, todos podemos recibir el perdón de nuestros pecados; y volvernos limpios ante Dios. Para recibir este poder habilitador, debemos obedecer el evangelio de Jesucristo, el cual abarca tener fe en Él, arrepentirnos de nuestros pecados, bautizarnos, recibir el don del Espíritu Santo y tratar de seguir las enseñanzas de Jesucristo por el resto de nuestra vida (véase Efesios 2:8–9; Santiago 2:17–22; 2 Nefi 25:23; 31:20).

¿Por qué por gracia soy salvo?

1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais a muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los que anduvisteis en otro tiempo conforme a la corriente de este a mundo , conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de b desobediencia , 3 entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo, andando según nuestros a deseos carnales, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por b naturaleza hijos de ira, también como los demás.

  1. 4 Pero Dios, que es rico en a misericordia , por el gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos a dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos);
  2. 6 Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes a riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús;

8 Porque por a gracia sois b salvos por medio de la c fe ; y esto no de vosotros, pues es d don de Dios; 9 no por obras, para que nadie a se gloríe. 10 Porque somos a hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que b anduviésemos en ellas.

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión, hecha con mano en la carne; 12 y de que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, y ajenos a los a convenios de la promesa, sin b esperanza y c sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra a paz , que de ambos pueblos hizo uno, derribando la b pared intermedia de separación, 15 a aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en b ordenanzas , para crear en sí mismo de los dos un solo y c nuevo hombre , haciendo la paz, 16 y mediante la cruz a reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

¿Qué dice Corintios 15 10?

1 Además os declaro, hermanos, el a evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois a salvos , si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo a murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que a resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que a apareció a Cefas, y después a los doce.

6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a a Jacobo , y después a todos los apóstoles. 8 Y al postrero de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me a apareció a mí.

9 Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque a perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la a gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes bien, he b trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

11 Porque, sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. 12 Y si se predica que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? 13 Porque si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucitó.

14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. 15 Y aún más, somos hallados falsos testigos de Dios porque hemos a testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan.

  1. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
  2. 17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es a vana ; aún estáis en vuestros pecados;
  3. 18 Entonces también los que durmieron en Cristo a han perecido;
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19 Si solamente en esta a vida tenemos b esperanza en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres. 20 Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser a primicias de los que durmieron. 21 Porque por cuanto la a muerte entró por un hombre, también por un hombre la b resurrección de los muertos.

22 Porque así como en a Adán todos mueren, así también en b Cristo todos serán c vivificados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su a venida. 24 Entonces vendrá el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya abolido todo a imperio , y toda autoridad y todo poder.

25 Porque es menester que él a reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas le son sujetas, claro está que exceptúa a aquel que sujetó a él todas las cosas.

28 Pero luego que todas las cosas le sean sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 29 De otro modo, ¿qué harán los que a se bautizan b por los muertos, si en ninguna manera los muertos c resucitan ? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 31 Os aseguro, a por la gloria que en vosotros tengo en Cristo Jesús, Señor nuestro, que cada día muero.

32 Si como hombre batallé en Éfeso contra las fieras, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, a comamos y bebamos, porque mañana moriremos. 33 No os dejéis engañar: Las malas a conversaciones corrompen las buenas costumbres. 34 Velad debidamente, y no pequéis, porque algunos no conocen a Dios; para a vergüenza vuestra lo digo.

35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36 ¡Necio!, lo que tú siembras no se a vivifica , si no b muere antes. 37 Y lo que siembras, no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 38 pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.

39 No toda carne es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. 40 a Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los b celestiales , y otra la de los c terrestres.

41 Una es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las a estrellas , pues una estrella es b diferente de otra en c gloria. 42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en a corrupción , resucitará en incorrupción; 43 se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder; 44 se siembra a cuerpo natural, resucitará cuerpo b espiritual.

Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual. 45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre a Adán alma viviente; el postrer Adán, b espíritu vivificante. 46 Pero lo espiritual no es a primero , sino lo natural; luego lo espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49 Y así como hemos traído la a imagen del terrenal , traeremos también la b imagen del celestial. 50 Pero esto digo, hermanos: que a carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

51 He aquí, os digo un misterio: No todos a dormiremos , pero todos seremos transformados 52 en un momento, en un a abrir y cerrar de ojos, al sonar la trompeta final; porque se tocará la b trompeta , y los c muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

  • 53 Porque es menester que esto a corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se vista de b inmortalidad;
  • 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de a inmortalidad , entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria;

55 ¿Dónde está, oh a muerte , tu aguijón? ¿Dónde, oh b sepulcro , tu victoria? 56 El aguijón de la a muerte es el b pecado , y el poder del pecado, la c ley. 57 Mas sean dadas a gracias a Dios, que nos da la b victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

¿Cómo es vivir en la gracia de Dios?

Consejos para vivir en Gracia –  Vivir en Gracia consiste en no querer pecar por libertad y voluntad de la persona , más no ser impecable o no pecar. A continuación, se detallan algunos consejos sencillos, pero que pueden ser de mucha ayuda:

  • Acudir a la intercesión de la Santísima Virgen, ella no nos desampara.
  • Evitar las ocasiones de pecado, para lo cual es importante conocernos y saber que   somos débiles.
  • Acudir al sacramento de la Reconciliación con frecuencia, aunque sólo se tengan pecados veniales, ya que entrega la Gracia Santificante justamente para ayudarnos en las faltas que decimos en la confesión.
  • Orar a diario.
  • Recibir la Eucaristía con frecuencia, ya que recibir al Señor en la Comunión es la fuente de toda Gracia.
  • Ser empáticos con nuestro prójimo, haciéndolos partícipes de la Caridad de Cristo.

Lo importante es la lucha diaria por no perder la Gracia,  ser humildes para pedir perdón cuando caemos y seguir adelante con la mirada puesta en la meta: el Cielo. .

¿Qué pasa cuando se pierde la gracia de Dios?

No es lo mismo caer en pecado que caer de la gracia – Caer en pecado se refiere a que un creyente elige pecar y en algunos casos hay ciclos de pecado en donde se cae recurrentemente y de manera consiente en una práctica pecaminosa, pero no es lo mismo que caer de la gracia.

  • Caer de la gracia, de acuerdo a Pablo, significa retroceder, resbalar al correr la carrera de la fe, Pablo dice ustedes corrían muy bien la carrera ¿quién les impidió seguir en la verdad? (Gál 5:7), el apóstol utiliza el mismo lenguaje de la carrera en 1ª de Corintios 9:24-27 ¡así que corran para ganar! respecto a la santificación, pero la ley no trae victoria sino derrota, la batalla moral solo se gana con la llenura del Espíritu que viene por la fe en Jesús, no por méritos humanos por seguir la ley;

En conclusión, estar en la gracia no significa que un creyente es perfecto y no pecará, pues la maldad del pecado aún habita dentro de su persona y hay una lucha entre el Espíritu y la carne, el viejo y el nuevo hombre (Romanos 7, Gálatas 5:16-26 y 6:15).

¿Qué dice Romanos 3 24?

1 ¿ a Qué ventaja, pues, tiene el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? 2 De mucho, en todo sentido. Principalmente porque les fueron confiadas a las palabras de Dios. 3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la verdad de Dios? 4 a De ninguna manera ; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso.

  • Como está escrito: b Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando seas juzgado;
  • 5 a Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será b injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre);

6 De ninguna manera, porque de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? 7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aun así soy yo juzgado como pecador? 8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos lo malo para que venga lo bueno? La a condenación de los tales es justa.

9 ¿Qué, pues? ¿Somos mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos comprobado que, tanto judíos como gentiles, todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: a No hay justo, ni aun uno; 11 no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.

12 Todos se a desviaron , a una se hicieron b inútiles ; c no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan; veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 cuya boca está llena de maldición y de amargura; 15 sus pies son veloces para derramar sangre; 16 destrucción y a miseria hay en sus caminos; 17 y camino de a paz no conocieron.

18 No hay a temor de Dios delante de sus ojos. 19 Ahora bien, sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 porque por las a obras de la b ley ninguna carne se c justificará delante de él, pues por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

21 Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto a todos pecaron y están b destituidos de la gloria de Dios, 24 a siendo b justificados gratuitamente por su c gracia mediante la d redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios a puso como b propiciación por medio de la fe en su c sangre , para manifestación de su justicia, al haber pasado por alto, en su paciencia, los d pecados pasados, 26 con la mira de manifestar su justicia en este tiempo, para que él sea el a justo , y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

27 ¿Dónde, pues, está la a jactancia ? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Así que, concluimos que el hombre es justificado por la a fe b sin las obras de la ley.

29 ¿Es a Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Sí, también de los b gentiles. 30 Porque Dios es a uno , y él justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión. 31 ¿Anulamos, entonces, la ley por la fe? De ninguna manera; antes bien, establecemos la ley..

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¿Qué dice Romanos 6 14?

1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Continuaremos en el pecado para que abunde la gracia? 2 ¡ a De ninguna manera ! Porque los que hemos b muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido a bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros a andemos en vida nueva.

5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su a muerte , así también lo seremos en la de su b resurrección ; 6 sabiendo esto, que nuestro a viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea b deshecho , a fin de que no c sirvamos más al pecado.

7 Porque el que a está muerto, libre está del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él, 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque al haber muerto, a murió al pecado de una vez y para siempre; mas al vivir, para Dios vive.

  • 11 Así también vosotros, considerad que de cierto estáis muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro;
  • 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, no sea que le obedezcáis en sus a concupiscencias ; 13 ni tampoco a presentéis vuestros miembros al pecado como b instrumentos de iniquidad; antes bien, c presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de d justicia;

14 a Porque el pecado no b se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15 Entonces, ¿qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la a gracia ? ¡De ninguna manera! 16 ¿No sabéis que a quien os entregáis vosotros mismos por siervos para obedecer le, a sois siervos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y a libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

  1. 19 Hablo como humano, por la debilidad de vuestra carne; porque así como para maldad ofrecisteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora, para santificación, ofreced vuestros miembros para servir a la justicia;

20 Porque cuando erais siervos del pecado, erais a libres en cuanto a la justicia. 21 ¿Qué a fruto , pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido librados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la a santificación , y como fin, la vida eterna.

¿Qué dice en Juan 1 16?

1 a En el principio era el b Verbo , y el Verbo estaba con Dios, y el c Verbo era d Dios. 2 Este estaba en el a principio con Dios. 3 Todas las cosas por medio de él fueron a hechas , y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. 4 En él estaba la a vida , y la vida era la b luz de los hombres.

  • 5 Y la a luz resplandece en las b tinieblas , y las tinieblas no la c comprendieron;
  • 6 Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba a Juan;
  • 7 Este vino como testigo, para dar a testimonio de la luz, a fin de que todos b creyesen por medio de él;

8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. 9 Aquel era la a luz verdadera que b alumbra a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el a mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo b no le conoció. 11 A los suyos vino, y los suyos no le a recibieron.

  1. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio a potestad de llegar a ser b hijos de Dios; 13 que no a nacieron de sangre, ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón, sino de Dios;

14 Y el Verbo fue hecho a carne y habitó entre nosotros (y b vimos su c gloria , gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio a testimonio de él y clamó, diciendo: Este es aquel de quien yo decía: El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo.

16 Porque de su plenitud recibimos todos, y a gracia sobre gracia. 17 a Porque la b ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la c verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios a nadie le vio b jamás ; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

19 Y este es el testimonio de a Juan , cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: Tú, ¿quién eres? 20 Y confesó y no negó, sino que confesó: Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: ¿Qué, pues? ¿Eres tú a Elías ? Dijo: No lo soy.

¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 22 Entonces le dijeron: ¿Pues quién eres?, para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: Yo soy la a voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Entonces le preguntaron y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías ni el profeta? 26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo a bautizo con agua, mas en medio de vosotros hay uno a quien vosotros no conocéis.

27 a Este es el que ha de venir después de mí, el que es antes de mí, de quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. 28 Estas cosas acontecieron en a Betábara , al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

29 Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ¡He aquí el a Cordero de Dios, que quita el b pecado del mundo! 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón que es antes de mí, porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía, pero para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando en agua.

  1. 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al a Espíritu que descendía del cielo como b paloma , y que reposó sobre él;
  2. 33 a Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y que reposa sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo;

34 Y yo le he visto y he dado a testimonio de que este es el Hijo de Dios. 35 Al siguiente día otra vez estaba Juan, y con él dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios! 37 Y los dos discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.

  • 38 Y volviéndose Jesús y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que interpretado quiere decir Maestro), ¿dónde moras? 39 Les dijo: Venid y ved;
  • Entonces fueron y vieron dónde moraba, y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima;

40 a Andrés , hermano de b Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y que habían seguido a Jesús. 41 Aquel halló primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos hallado al a Mesías (que interpretado es, el Cristo). 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado a Cefas (que quiere decir piedra).

43 Al día siguiente, quiso Jesús ir a Galilea, y halló a a Felipe y le dijo: Sígueme. 44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. 45 Felipe halló a a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribieron Moisés, en la ley, y también los profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.

46 Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. 47 Jesús vio a Natanael que se le acercaba y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay a engaño. 48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

49 Respondió Natanael y le dijo: ¡Rabí, tú eres el a Hijo de Dios ! ¡Tú eres el Rey de Israel! 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Crees porque te dije que te vi debajo de la higuera? Cosas mayores que estas verás.

51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que ascienden y descienden sobre el Hijo del Hombre..