Como Pedir A Dios Que Me Ayude?

Como Pedir A Dios Que Me Ayude
Amado Dios, en este nuevo día, te pido que llenes mi alma y mi ser con tu claridad y con tu transparencia. Te puede interesar:  Oración a Dios para pedir un milagro de amor Baña mi ser con honestidad, que mi vida sea un resplandor de rectitud y de felicidad, acorde a los principios de tu amor y de tu gracia.

  1. Querido señor mío, quédate en mi corazón, con una unión tan íntima a la verdad y a la entrega diaria hacia mis hermanos, que pueda servirles con agrado y pasión, como quiera que sea tu voluntad;
  2. Que mis acciones sean fieles a mi esencia de integridad y que quienes entren en contacto conmigo puedan sentir en mí, tu presencia, para gloria tuya;

Hermoso padre, estoy dispuesto a recibir tu ayuda para librarme de los defectos de mi carácter, de los cuales ahora me doy cuenta, son un obstáculo en el camino de mi salvación. Ayúdame a ser una persona honesta conmigo misma y a actuar con serenidad y con justicia en todas las decisiones que tome en mi vida.

  1. Que mis pensamientos guarden coherencia con mi sentir y que tú estés en medio de ellos;
  2. Ayúdame a irradiar la luz que proviene de tu santo espíritu, aléjame de la corrupción, de la envidia, de la rivalidad, del rencor y de la ira;

Señor, en estos momentos de angustia, quiero que seas tú el que actúe en mi vida, y soluciones estos problemas que no he podido resolver: (Ahora cuéntale al Señor tus dificultades y pídele su poderosa ayuda) Escucha mi oración, oh Señor Jesús, porque en mis fuerzas no está poder resolver mis conflictos, en cambio cuando eres tú el que actúa en mi vida, todo sale mucho mejor.

Señor, sé que en ocasiones me angustio porque en el mundo a diario hay violencia, inseguridad, y otras duras situaciones que me hacen temer, que me llenan de desesperanza, tristeza y angustia, pero hoy sé que cuando estás a mi lado, la vida cambia, pues contigo puedo tener tranquilidad, sensatez, paciencia y caridad, frente a las cosas que no puedo cambiar.

Ayúdame a perdonar y a olvidar las ofensas que me hacen y a alcanzar la armonía, la fe y la paz que sobrepasa todo entendimiento. De igual manera, te ruego para llenes de amor el corazón de mis hermanos y me puedan perdonar por mis ofensas, las que hago consciente o inconscientemente, pero que en alguna medida lastiman su ser.

Perdóname tú también por mis pecados y permíteme escuchar tu voz, para hacer lo correcto, para salir de mi egoísmo y donarme a los demás constantemente y sin reproches, porque sé que eso me llenará de verdadera felicidad.

Padre eterno, guía mis acciones y mis palabras, para que mi vida sea de tu agrado y sea para ti, un sembrador de esperanza, sinceridad y alegría. Te puede interesar:.

¿Cuál es la forma correcta de pedir a Dios?

User Admin Abril 05, 2015 – 12:00 a. 2015-04-05 Por: Lina Álvarez, especial para El País. La autora del libro ‘Por qué pido y no recibo’, Ana Mercedes Rueda, explica que los buenos deseos son puestos por Dios en el corazón del hombre. Pida con ardor y espere con fe.

  1. Cuando Ana Mercedes era niña, solía escribir en un cuaderno mensajes cifrados;
  2. Su madre no lo entendía, tan solo tenía cinco años;
  3. Entre sus letras y garabatos, se alcanzaba a leer claramente la palabra ‘Dios’;

El tiempo pasó y Ana comprendió que tenía un don. Aquella voz que le hablaba al oído y le entregaba mensajes de amor y paz, era su ángel. Aquél guía que le pediría, 25 años después, escribir un libro para brindar luz y mostrar el camino a aquellos que aunque buscan y rebuscan, no encuentran.

  • ¿Qué la motivó a escribir este libro? Este libro surgió porque empecé a escuchar que las personas dicen que le  piden a Dios y no los escucha;
  • No son capaces de comunicarse con sus ángeles y la respuesta siempre es un silencio prolongado que les genera mucha frustración;

Cuando empecé a percibir ese vacío en la gente, pensé que las palabras eran la manera indicada de orientarlos y explicarles el hecho de que no es que Dios no nos escuche a veces, sino que no le damos un mensaje claro. No es que no conteste, sino que él nos contesta de ciertas maneras que son especiales e interesantes.

Yo siempre le pido a Dios que me vaya guiando y mostrando cuál es el camino por el cual debo ir y de esa manera este libro surgió. ¿De qué maneras particulares se comunica Dios con nosotros? Él se comunica de muchas formas, siempre se las ingenia para hacernos llegar el mensaje.

Ya todo depende de que alguien esté dispuesto o no a escuchar. Nos puede hablar a través de un sueño, de la lectura de un libro, de un amigo que nos da un consejo o a través de una canción. Hay que  estar con los ojos abiertos y los oídos despiertos para entender las señales que él nos pasa por enfrente.

Hay una herramienta que Dios utiliza muchísimo para comunicarse con nosotros y es ese “algo que te habla”. Es cuestión de que  te sintonices, a veces la voz de la intuición, es Dios que está tratando de darnos un mensaje.

“Orar es, como dicen los adolescentes,  ‘cool’ y hasta divertido. Si fortaleces tu comunicación con Dios y tus ángeles, nunca más te volverás a sentir solo”. Ana Mercedes rueda, angeóloga Utilice un método: Encuentre un lugar tranquilo en donde sienta que se puede concentrar sin tener interrupciones.

Ponga música suave o encienda una vela que ayude a la relajación. Tenga al lado lápiz y papel. Mantenga  la actitud de concentración y pregunte a Dios qué es lo que realmente quiere y desea ver manifestado en su vida.

No se presione, sea sincero consigo mismo. Escríbalo  y reflexione acerca de lo que pide y las implicaciones que esto tiene. No piense tanto al hacerlo, dé rienda suelta a sus deseos de corazón. Pregunte a Dios qué método de oración utilizar: el de la afirmación o el de la fe.

Afirmar lo que se quiere es repetirlo constantemente, y tener fe, es dejar en sus manos determinada  situación. Comprenda el aprendizaje que le deja aquello que está viviendo. Es el punto clave del proceso.

A veces las cosas no suceden porque aún no hemos aprendido la lección. Evalúe los aspectos que debe cambiar, en ocasiones, la mente pone muchas barreras para evitar la evolución. Trabaje en sí mismo, elimine las cosas negativas y tome una mejor actitud. Tome la decisión.

Inicie  un programa personal intensivo. Busque su equilibrio y tenga paciencia, los resultados no son inmediatos. Sea disciplinado, acérquese a Dios y asuma una rutina diaria de oración. ¿Qué hacer en la sala de espera? El que espera, desespera.

Tome nota y tenga paciencia mientras Dios le contesta. Cuando se está en espera de la respuesta es cuando realmente estamos probando nuestra fe. Aunque parezca que nada está sucediendo, en esos momentos es cuando Dios está actuando tras bambalinas para ordenar todo de manera perfecta y entregarle la respuesta a sus oraciones.

  • ¡Déjese sorprender! Dios sabe el momento y la manera perfecta para responder a cada una de sus peticiones, solo confíe;
  • Todo llega en su debido momento;
  • Sea proactivo durante el tiempo de espera: medite, ore con agradecimiento por lo que ya tiene y haga ejercicio;
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Cree una afirmación positiva que resuma lo que está pidiendo y repítala diariamente cuantas veces desee. .

¿Cómo pedir a Dios y que me escuche?

¿Cómo pedirle ayuda a Dios en momentos dificiles?

Durante estos tiempos difíciles les invitamos a reflexionar sobre esta oración. Compártanla con sus amigos/as y familiares por los medios sociales, en su sitio web o durante su culto en línea. «Alzare mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi Socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra».

  • Tú, oh Creador, eres nuestro socorro; en tiempos de oscuridad, eres el sol que alumbra nuestro camino; en esos momentos de sed espiritual que debilitan nuestro espíritu, tu vienes a nosotros cual lluvia refrescante y vivificadora, y renuevas nuestro espíritu marchito;

Si Dios es con nosotros, ¿Quién contra nosotros? ¿De quién temeremos si tu estas entre nosotros? Tu mirada está siempre sobre nosotros y conoces nuestras luchas y agonías antes que nosotros las experimentemos. ¡Y te compadeces de tu pueblo! Enséñanos como ser discípulos y discípulas fieles y a confiar plenamente en ti.

  1. Ayúdanos a crecer en la fe, en esa que quizás todavía está débil necesita madurar en ti, hasta que tu voluntad y la nuestra sean una;
  2. En el nombre de Jesucristo quien creció en gracia y sabiduría delante de ti;

Amén.

¿Cómo pedirle a Dios con fe?

No se haga mi voluntad, sino la Tuya – Mi tercer ejemplo destaca la importancia de reconocer y aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida. Hace varios años, había un joven padre que había sido activo en la Iglesia cuando era niño, pero que durante la adolescencia siguió un sendero diferente.

Después de su servicio militar, se casó con una hermosa jovencita y al poco tiempo su hogar fue bendecido con hijos. Un día, inesperadamente, su hijita de cuatro años enfermó gravemente y la internaron en el hospital.

Desesperado, y por primera vez en muchos años, el padre se puso de rodillas en oración para suplicar por la vida de su hija. No obstante, su estado empeoró. Poco a poco, este padre tuvo la impresión de que su hijita no viviría y, lentamente, sus oraciones cambiaron; ya no oró para suplicar que se curara, sino para implorar entendimiento.

“Hágase Tu voluntad” era el estilo de sus súplicas. Al poco tiempo, su hija entró en coma, y el padre supo que no le quedaban muchas horas en la tierra. Fortalecidos con entendimiento, confianza y poder más allá de los que poseían, los jóvenes padres oraron de nuevo para suplicar la oportunidad de estrecharla entre sus brazos mientras estuviera consciente.

La niña abrió los ojos y sus frágiles brazos se extendieron hacia sus padres para un último abrazo. Entonces murió. Ese padre supo que sus oraciones habían sido contestadas; un Padre Celestial bondadoso y caritativo había dado consuelo a sus corazones. Se había hecho la voluntad de Dios y ellos habían logrado entendimiento.

(Adaptado de H. Burke Peterson, “Adversity and Prayer”, Ensign, enero de 1974, pág. 18). El discernir y aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida son elementos fundamentales del pedir con fe en sincera oración.

Sin embargo, el solo decir las palabras “hágase Tu voluntad” no es suficiente. Todos necesitamos la ayuda de Dios para someter nuestra voluntad a la de Él. “La oración es el acto mediante el cual la voluntad del Padre y la del hijo entran en mutua armonía” (Bible Dictionary, “Prayer”, págs.

752–753). La oración humilde, ferviente y constante nos permite reconocer la voluntad de nuestro Padre Celestial y actuar de acuerdo con ella. Y en esto, el Salvador nos brindó el ejemplo perfecto cuando oró en el Jardín de Getsemaní, “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya… Y estando en agonía, oraba más intensamente” (Lucas 22:42, 44).

El objeto de nuestras oraciones no debe ser presentar una lista de deseos o una serie de peticiones, sino asegurar para nosotros y para los demás las bendiciones que Dios está ansioso por concedernos, de acuerdo con Su voluntad y Su tiempo. Nuestro Padre Celestial oye y contesta toda oración sincera, pero las respuestas que recibamos tal vez no sean las que esperemos ni nos lleguen cuando y como las deseemos.

  1. Esta verdad es evidente en los tres ejemplos que he presentado hoy;
  2. La oración es un privilegio y el deseo sincero del alma;
  3. Podemos ir más allá de las oraciones habituales y típicas y participar en oraciones sinceras al pedir apropiadamente con fe y actuar, al perseverar pacientemente a través de la prueba de nuestra fe, y al reconocer y aceptar con humildad que “no se haga mi voluntad, sino la Tuya”;

Testifico de la realidad y la divinidad de nuestro Padre Eterno, de Su Hijo Unigénito, el Señor Jesucristo, y del Espíritu Santo. Testifico que nuestro Padre oye y contesta nuestras oraciones. Ruego que todos nos esforcemos con mayor determinación por pedir con fe y de ese modo hacer que nuestras oraciones sean en verdad sinceras.

¿Cuáles son las oraciones que Dios no escucha?

Nota del editor: Este es el capítulo 23 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración. – A lo largo de la Escritura se nos informa repetidamente que Dios no escucha las oraciones de los impíos. Por ejemplo, Jeremías 14:11-12 dice: «Y el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo. Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré”». Proverbios 28:9 nos dice que la oración del hombre sin ley «es abominación».

Una y otra vez leemos que Dios no escucha las oraciones de los impíos (p. ej. : Sal 66:18; Pr 21:13; Is 1:15; Jer 11:11-14). ¿Qué significa esto? ¿No es Dios omnisciente? ¿No conoce Él todas las cosas? Claro que sí.

La Escritura nos dice que Dios conoce todas las cosas y que «no hay cosa creada oculta a Su vista» (Heb 4:13). Dios conoce cada uno de nuestros pensamientos (1 Cr 28:9), y Él conoce las palabras que vamos a decir aun antes de nosotros hablar (Sal 139:4).

Entonces ¿cómo es posible que la Biblia también diga que Dios no escucha las oraciones del impío? Para poder entender lo que la Escritura está diciendo, primero debemos considerar Isaías 59:1-2, donde el profeta escribe: «He aquí, no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido Su oído para oír.

Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder Su rostro de vosotros para no escucharos » (énfasis añadido). El profeta afirma que Dios puede oír. En otras palabras, Dios es omnisciente.

Él puede oír las oraciones de los impíos, en el sentido de que Él sabe que ellos están orando, y Él conoce lo que ellos están orando. Dios es omnisciente. La única oración del impío que Él escuchará es la oración de arrepentimiento genuino.

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Sin embargo, Isaías señala inmediatamente que el problema no es la omnisciencia de Dios, sino el pecado de los que oran. Por causa de su pecado, Él no los escucha. Esto significa que Dios no escuchará a aquellos que ignoran Su ley. Zacarías dice claramente: «Como Yo había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y Yo no quise escuchar» (Zac 7:13).

Si los impíos persisten en su maldad, Dios no concederá sus peticiones. Oran en vano. Por otro lado, sí hay una oración que el impío puede orar que será escuchada por Dios. Es la oración de arrepentimiento. Vemos un ejemplo en 1 Reyes 21:17-29, donde Dios condena al malvado rey Acab (vv.

17-24). Al oír las palabras de juicio, Acab se arrepiente en cilicio (v. 27). El Señor ve su arrepentimiento y declara que el juicio caerá sobre los descendientes de Acab en lugar de sobre Acab mismo (vv. 28-29). Considera también el arrepentimiento de los ninivitas descrito en el libro de Jonás. .

¿Cómo puedo saber si Dios me habla?

¿Cómo se reconoce la revelación? – No hay una manera única de describir la revelación. Dios nos habla a cada uno de manera que podamos entender (véase Doctrina y Convenios 1:24 ). Las personas a veces experimentan sueños y visiones, pero más a menudo, Dios nos habla por medio de sentimientos apacibles del Espíritu Santo, como calidez, paz o gozo.

¿Qué impide que la oración sea contestada?

La oración es uno de los medios que Dios nos ha dado para tener comunión con Él. Por medio de ella podemos alabarlo, expresarle nuestra gratitud y hacerle peticiones. Orar es vital por lo que la Biblia indica que debemos “orar sin cesar”, lo que involucra que le demos acceso a Dios a nuestra vida, sin restricciones, para ser dependientes de Él en todo tiempo y circunstancias.

  • Jesucristo indicó que “todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”;
  • Sin embargo, muchas de las oraciones que hacemos no son respondidas;
  • ¿Por que pasará eso? En realidad pueden existir diversas  razones por lo que Dios no responde nuestras oraciones: por no ser específico, por no pedir conforme su voluntad, por no tener fe, por no conocer a Dios, por motivaciones incorrectas, entre muchos otros factores;

Quizás haya algo en nuestra vida que nos esté impidiendo escuchar la voz de Dios, o que nuestra oración este siendo estorbada por fuerzas espirituales del mal. Le sucedió a Daniel, quien oró y ayunó durante veintiún días, aunque su oración había sido escuchada desde el primer día, fue estorbada por principados.

Santiago 4 también indica que una de las causas, es porque pedimos por razones egoístas. Asimismo debemos tener presente que la misma Biblia nos da ejemplos de peticiones correctas que no fueron contestadas.

Por ejemplo, el apóstol Pablo tres veces le suplicó al Señor que le librara de un aguijón en su carne; y Dios le dijo “Mi poder está perfeccionándose en la debilidad”. Asimismo Pablo pidió a la iglesia en Roma para que orasen para que Dios lo librase de los rebeldes de Judea.

Dios no lo libró, y posteriormente fue martirizado, pero ese evento terminó en gran bendición. Por lo tanto, pueden existir múltiples razones por las que Dios no esté respondiendo nuestras oraciones. Cuándo Jesús oró en el huerto de Getsemaní, estaba en agonía y oraba más intensamente pidiendo “Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

” Nosotros podemos examinar nuestro corazón, alinearnos a su palabra, pedir con fe y conforme a su voluntad; pero sólo Dios tiene el poder para contestar nuestras oraciones, y nosotros debemos aceptar su voluntad. Ante esta situación la mayoría de las personas tienden a desesperarse, y a pensar que Dios no es bueno o que no los ama.

Muchos se dan por vencidos, dejan de orar, se empiezan a alejar de Dios, y como resultado dejan de creer. Pero la Biblia nos enseña que aunque Él no conteste todas nuestras oraciones como nosotros quisiéramos, Él nos ama con amor eterno, y siempre se deleita en darnos lo que es mejor.

La sabiduría de Dios supera la nuestra, y debemos confiar en que sus respuestas a nuestras oraciones son las mejores soluciones posibles. A veces contestará con un “si” inmediato, otras veces tardará un poco, algunas otras nos tocará esperar por un tiempo más largo, y en otras ocasiones guardara silencio dándonos a entender que tiene algo mejor para nosotros.

Nosotros debemos perseverar en la oración y hacer lo posible porque las cosas pasen; asimismo debemos permitir que Dios obre en nosotros y en nuestras circunstancias, y aceptar su voluntad. Muchas veces deseamos y estamos decididos a obtener lo que queremos; por lo que le pedimos de todo para ser prosperados.

Aunque Dios nos ama, desea bendecirnos, y recompensa a aquellos  que le buscan; también debemos cuidarnos de asumir que Él existe tan sólo para servirnos. Su Palabra nos muestra que es al contrario, nosotros fuimos creados para su gloria por lo que existimos para Dios; Él nos creó para sus propósitos, y para servir.

Jesús dijo que “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Dios nos llama a seguirlo, adorarlo y a servir a los demás. Así que la oración no solamente se trata de pedir, sino de tener una relación con Dios para descubrir quiénes somos en Él.

Dios siempre vela por nuestro bien, por lo que tan sólo nos concede aquello que nos conviene y que está en armonía con su propósito. Por lo tanto, no sólo basta con decir “Dios quiero tal cosa, en el nombre de Jesús” y ya. Permitamos que Dios actúe tanto en nuestro corazón como en nuestras circunstancias, con la plena confianza que cualquiera que sea su respuesta, sin duda será la mejor para nosotros.

Así que hay que seguir orando sin cesar, para depender de Dios y tener comunión con Él para cumplir su propósito en nosotros. Filipenses 4:6-7 promete: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. .

¿Qué orar en casos dificiles?

Ante ti vengo con la fe de mi alma a buscar tu sagrado consuelo en mi difícil situación; no me desampares en las puertas que se me han de abrir en mi camino; sea tu brazo poderoso el que las abra para darme tranquilidad que tanto ansío (3 peticiones difíciles ).

¿Qué Salmo leer cuando hay problemas?

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;ponme a salvo de los que contra mí se levantan. 2 a Líbrame de los que hacen iniquidad,y sálvame de hombres sanguinarios. 3 Porque, he aquí, han puesto acechanza contra mi vida;se han juntado contra mí poderosos,no por transgresión mía ni por pecado mío, oh Jehová.

¿Cómo se debe empezar a orar?

Cuatro pasos para la oración – Dios es tu Padre Celestial y desea saber de ti. Puedes acercarte a Él a través de la oración. Como Su hijo, puedes pedirle a tu Padre Celestial Su ayuda y guía en tu vida. La oración puede hacerse en voz alta o mentalmente.

  1. Puedes hablarle a Dios como lo haces con otras personas;
  2. Tus palabras no tienen que ser elocuentes o memorizadas;
  3. Es más importante que abras tu corazón;
  4. Ten fe de que Él está ahí para ti y que te escucha, porque así es;
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Ten fe en que Él te ayudará, porque lo hará. La oración es uno de los dones más valiosos que hemos recibido de un amoroso Padre Celestial. Antes de empezar, encuentra un lugar tranquilo donde te sientas cómodo. Una buena manera de comenzar es dirigirte a Dios por su nombre.

  1. Puedes decir, “Querido Dios”, o “Querido Padre Celestial”, “Padre Nuestro que estás en los Cielos”, o simplemente “Dios”;
  2. Habla de tu corazón y comparte tus esperanzas y deseos como también tus preocupaciones y problemas;

Puedes pedirle Su ayuda, dirección, perdón o sanación. Lo que sea que esté en tu mente, tráelo a Él. Reconoce que Su sabiduría y Su tiempo son más grandes que los tuyos. Puedes preguntarle qué es lo que Él quiere para ti. Comparte con Dios tus sentimientos hacia otras personas.

  1. Puedes pedir por sus necesidades o preguntarle en qué manera puedes ayudarles y amarles;
  2. Agradécele a Dios por todas las bendiciones en tu vida;
  3. Aun los desafíos pueden ser una bendición;
  4. Estos nos ayudan a ser humildes y a mantener nuestro corazón y mente más abiertos a las respuestas de Dios;

Una vez que le hayas dicho todo lo que querías decir, puedes terminar diciendo, “En el nombre de Jesucristo, Amen”. Lo hacemos así porque Jesús nos mandó orar en Su nombre y todo lo que hacemos debe ser hecho en Su nombre.

¿Cuál es el salmo para pedir un milagro?

Salmo 6. Oración por salud y misericordia – Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor. Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco; sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy angustiada; y tú, oh Señor, ¿hasta cuándo? Vuélvete, Señor, rescata mi alma; sálvame por tu misericordia.

  • Porque no hay en la muerte memoria de ti; en el Seol, ¿quién te dará gracias? Cansado estoy de mis gemidos; todas las noches inundo de llanto mi lecho, con mis lágrimas riego mi cama;
  • Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios;

Apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad, porque el Señor ha oído la voz de mi llanto. El Señor ha escuchado mi súplica; el Señor recibe mi oración. Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera; se volverán,  y  de repente serán avergonzados.

¿Cómo orar con confianza?

Por: Eunice Rodriguez Pidan y se les concederá lo que pidan. Busquen y hallarán. Toquen y se les abrirá la puerta. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ” (Mateo 7:7-8 – NBV) ¿Cuál es nuestra actitud al orar? ¿Somos insistentes? ¿Cómo reaccionamos cuando parece que no recibimos lo que pedimos? ¿Cuál es nuestra constancia en la disciplina de la oración? Muchas veces cuando oramos, sin saberlo, pedimos con timidez.

  • Por ejemplo decimos: -“Bueno Señor si está en tu voluntad te pido éstas finanzas para mi escuela” o “Señor, si puedes, sana a mi papá”, pero dice la palabra de Dios “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá;

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ” Necesitamos recordar que Dios puede, Él es Todopoderoso, Dios no está lejos, Él nos escucha. Cuando más oramos nos damos cuenta que orar no sólo se trata de recibir una respuesta de parte de Dios, sino de ser transformados en el proceso. Oremos así con confianza: Cambia mis ojos espirituales para que pueda ver lo que no puedo ver en mi propia naturaleza.

Oremos con confianza, no pretendiendo que nuestras oraciones muevan a Dios, sino para que esas oraciones nos lleven a una posición en las que podamos ser transformados nosotros por el Señor. Hay una cadencia en las palabras de Jesús: Pidan : Pedimos algo que necesitamos y que aunque aún no tenemos lo percibimos a nuestro alcance.

Busquen : Buscamos algo que consideramos escondido, requiere de mayor fe y perseverancia. Llamen : Aquí se nos demanda confianza en que las puertas se pueden abrir, los obstáculos se pueden superar si clamamos a Dios. Jesús finaliza su enseñanza recordándonos que Dios es nuestro padre amoroso, que nos oye y quiere lo mejor para nosotros.

  1. Es por eso que podemos acercarnos con fe y debemos orar con confianza;
  2. _________________________________________ PARA COMPARTIR EN TUS REDES: “Orar no sólo se trata de recibir una respuesta de parte de Dios, sino de ser transformados en el proceso;

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¿Cómo pedir en la oración?

Cuatro pasos para la oración – Dios es tu Padre Celestial y desea saber de ti. Puedes acercarte a Él a través de la oración. Como Su hijo, puedes pedirle a tu Padre Celestial Su ayuda y guía en tu vida. La oración puede hacerse en voz alta o mentalmente.

Puedes hablarle a Dios como lo haces con otras personas. Tus palabras no tienen que ser elocuentes o memorizadas. Es más importante que abras tu corazón. Ten fe de que Él está ahí para ti y que te escucha, porque así es.

Ten fe en que Él te ayudará, porque lo hará. La oración es uno de los dones más valiosos que hemos recibido de un amoroso Padre Celestial. Antes de empezar, encuentra un lugar tranquilo donde te sientas cómodo. Una buena manera de comenzar es dirigirte a Dios por su nombre.

Puedes decir, “Querido Dios”, o “Querido Padre Celestial”, “Padre Nuestro que estás en los Cielos”, o simplemente “Dios”. Habla de tu corazón y comparte tus esperanzas y deseos como también tus preocupaciones y problemas.

Puedes pedirle Su ayuda, dirección, perdón o sanación. Lo que sea que esté en tu mente, tráelo a Él. Reconoce que Su sabiduría y Su tiempo son más grandes que los tuyos. Puedes preguntarle qué es lo que Él quiere para ti. Comparte con Dios tus sentimientos hacia otras personas.

Puedes pedir por sus necesidades o preguntarle en qué manera puedes ayudarles y amarles. Agradécele a Dios por todas las bendiciones en tu vida. Aun los desafíos pueden ser una bendición. Estos nos ayudan a ser humildes y a mantener nuestro corazón y mente más abiertos a las respuestas de Dios.

Una vez que le hayas dicho todo lo que querías decir, puedes terminar diciendo, “En el nombre de Jesucristo, Amen”. Lo hacemos así porque Jesús nos mandó orar en Su nombre y todo lo que hacemos debe ser hecho en Su nombre.

¿Cuál es el salmo para pedir un milagro?

Salmo 6. Oración por salud y misericordia – Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor. Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco; sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy angustiada; y tú, oh Señor, ¿hasta cuándo? Vuélvete, Señor, rescata mi alma; sálvame por tu misericordia.

Porque no hay en la muerte memoria de ti; en el Seol, ¿quién te dará gracias? Cansado estoy de mis gemidos; todas las noches inundo de llanto mi lecho, con mis lágrimas riego mi cama. Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios.

Apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad, porque el Señor ha oído la voz de mi llanto. El Señor ha escuchado mi súplica; el Señor recibe mi oración. Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera; se volverán,  y  de repente serán avergonzados.