Quien Era Juan En La Biblia?

Quien Era Juan En La Biblia

EL MÁS JOVEN DE LOS DOCE – Juan era el más joven de los doce apóstoles y el hermano menor de Santiago, quien también era un discípulo. Junto con Andrés, el hermano de Pedro, ellos fueron los primeros discípulos que Jesús llamó. Juan también era un pescador.

Juan tuvo una larga vida. Vivió lo suficiente como para ver a Jerusalén destruida por los romanos y al templo en ruinas. Él sería el último discípulo en morir, habiendo tenido una estrecha conexión con Jesús.

Esto le otorgó a sus palabras una influencia especial. A través de su sinceridad al hablar de Jesús y su sacrificio, Juan ayudo a innumerables personas a conocer a Jesús. También fue un escritor prolífico. A lo largo de su vida escribió el Evangelio de Juan, tres epístolas y el libro de Apocalipsis, todos ellos se encuentran en la Biblia.

¿Quién era Juan biblicamente?

Juan el Apóstol (hebreo יוחנן Yohanan, «el Señor es misericordioso») fue, según diversos textos neotestamentarios (Evangelios sinópticos, Hechos de los Apóstoles, Epístola a los Gálatas), uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret. Nativo de Galilea, era hermano de Santiago el Mayor e hijo de Zebedeo.

¿Quién era Juan antes de conocer a Jesús?

(? – Éfeso, hoy Salçuk, actual Turquía, siglo I) Apóstol de Jesús al que se atribuye la autoría del cuarto Evangelio , de las cuatro Epístolas que llevan su nombre y del libro del Apocalipsis. El Evangelio de San Juan relata, de forma detallada, varios aspectos de la vida de Jesús de Nazaret , y su redacción suele fecharse entre los años 90 y 100. San Juan Evangelista (óleo de El Greco, 1609) Era hijo de Zebedeo, un pescador de Galilea, y de Salomé, quien frecuentaba el círculo de discípulos de Jesús. Según la tradición cristiana, Juan Evangelista fue, junto a su hermano San Santiago Apóstol , uno de los primeros apóstoles de Cristo. Jesús llamaba a Santiago y a Juan boanerges («hijos del trueno») por su carácter impetuoso, que se pone de manifiesto en algunos hechos relatados en los otros evangelios (San Marcos, 9:38, y San Lucas, 9:54).

Ellos dos, junto con San Pedro , constituían el núcleo más íntimo del maestro. Fue San Juan Evangelista quien, con la Virgen María , se encontraba al pie de la cruz cuando murió Cristo. Tras la resurrección de Jesús, San Juan Evangelista ocupó una posición relevante entre los discípulos.

No está claro, sin embargo, cuál fue su actitud en la fundamental controversia, la primera del cristianismo , acerca de si los gentiles habían de ser admitidos o no a la fe de Cristo, controversia en la que, como es sabido, triunfó el punto de vista ecuménico (universal) de San Pablo.

  • La historia posterior de San Juan Evangelista es incierta y se encuentra oscurecida por las leyendas;
  • Se cree que fue responsable de la evangelización de Asia Menor, por lo cual recibió el castigo de los romanos;

El pasaje de San Marcos (10:39) en el que Jesucristo dice a los hijos de Zebedeo que beberían el cáliz de su pasión dio pie para escribir que Juan había sido arrojado a una caldera de aceite hirviendo de la que escapó milagrosamente. Otra tradición aseguraba que no había muerto, sino que fue arrebatado al cielo, como el profeta Elías.

Lo que parece cierto es que San Juan escribió su Evangelio y sus Epístolas en Éfeso (Asia menor) y el Apocalipsis en la isla de Patmos, en el mar Egeo. Tanto en su Evangelio como en las visiones proféticas del Apocalipsis , San Juan utilizó un lenguaje doctrinal y simbólico de gran altura teológica.

Su símbolo como evangelista fue el águila, y de ahí su sobrenombre de «el águila de Patmos». Ya desde fecha muy temprana varias ciudades rivalizaron por acoger los restos de San Juan. La mayoría de las tradiciones indican que fue enterrado en Éfeso. En el siglo II d.

  • , el obispo de Éfeso aseguró haber identificado su tumba;
  • Irineo, obispo de Lyon en el año 180, respaldó dicha hipótesis, al tiempo que afirmó que su obra había sido escrito en parte en Éfeso y en parte en Patmos;

A partir del siglo VI, la iglesia de Éfeso aseguró también poseer el manuscrito original del cuarto Evangelio. La Iglesia Católica lo conmemora el 27 de diciembre. Cmo citar este artculo: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. « ». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet].

¿Por qué Juan es el discipulo amado?

Posible significado simbólico de la figura del «Discípulo Amado» [ editar ] – Según Kragerud, [ 37 ] ​ el «Discípulo Amado» sería una figura simbólica. Para esa interpretación, este autor se basó particularmente en la relación del «Discípulo Amado» con Pedro.

Sin embargo, una dificultad para considerar la figura del «Discípulo Amado» solamente como un símbolo es que los restantes personajes asociados al «Discípulo Amado» ( Simón Pedro , la Madre de Jesús , y el mismo Jesús ) son considerados por el autor del Evangelio como personajes históricos.

Una yuxtaposición de personajes históricos y simbólicos no tendría mucho sentido. Lorenzen [ 38 ] ​ señaló que se debe considerar, además de la figura histórica del «Discípulo Amado», su significado simbólico. Según Bauckham, [ 39 ] ​ la imagen del «Discípulo Amado» en el cuarto Evangelio presenta al autor ideal.

  • Su especial intimidad con Jesús, su presencia en los eventos clave en la historia y su percepción de su significado lo califica para ser el testigo ideal de Jesús y por lo tanto el autor ideal de un Evangelio;

Por su parte, Raymond E. Brown [ 25 ] ​ sostuvo que “resulta patente que el «Discípulo Amado» tiene una dimensión figurada. En muchas formas es el ejemplo del cristiano (. ) Sin embargo, la dimensión simbólica no significa que el «Discípulo Amado» sea nada más que un símbolo”.

  • Quizás, más importante que saber el nombre del “discípulo a quien Jesús amaba” es conocer qué posible significación implicó esta figura;
  • Una implicancia posible es señalada por el escriturista Luis H;
  • Rivas;

[ 20 ] ​ [ 40 ] ​ Con ese fin, se pueden rever los pasajes en los que aparece esta figura. (1) En la primera escena , durante la Última Cena , Jesús comienza a hablar de la traición de Judas. Los discípulos que están sentados con Él no entienden bien de qué se trata.

  • Como el «Discípulo Amado» estaba sentado junto a Jesús, Pedro le hace señas para que le pregunte de quién está hablando;
  • El «Discípulo Amado» se recuesta sobre el pecho de Jesús y le pregunta: “¿Quién es?”, y recibe la respuesta de Jesús (Juan 13, 26);

La expresiones “recostarse sobre el pecho” y “estar en el seno de” se usan muy a propósito para indicar que se goza de la familiaridad de alguien. La relación entre Cristo y el Padre se reproduce ahora entre Cristo y el discípulo, quien recibe sus confidencias para comunicarlas a los demás.

(2) En la segunda escena , el «Discípulo Amado» aparece junto a la cruz donde está clavado Jesús. También allí se encuentra la Madre de Jesús , y el discípulo la recibe como madre propia (Juan 19, 25-27).

Un discípulo amado por Jesús sería quien se mantiene junto al crucificado y quien recibe a María como a su propia madre. (3) En la tercera escena , en el domingo de Pascua , el «Discípulo Amado» y Pedro reciben el mensaje de María Magdalena de que el sepulcro donde sepultaron a Jesús está vacío.

Ambos corren hacia el sepulcro. El «Discípulo Amado» llega primero pero espera a Pedro antes de entrar. Al ingresar en el sepulcro, ven las vendas en el suelo y el sudario que cubrió la cabeza de Jesús, no junto a las vendas sino plegado en un lugar aparte.

El «Discípulo Amado» vio y creyó (Juan 20, 1-10). Un discípulo amado por Jesús sería aquel que se encuentra junto a Pedro, a quien respeta, y quien tiene fe en la resurrección del Señor. (4) En la cuarta escena , Jesús resucitado se aparece a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades.

Ellos están en la barca pescando, y el «Discípulo Amado» es el primero en reconocer a Jesús (Juan 21, 1-7). Un discípulo amado por Jesús sería el que sabe reconocerlo presente después de su resurrección.

(5) En la quinta escena , Pedro pregunta a Jesús qué sucederá con el «Discípulo Amado». Él responde: “Si yo quiero que él permanezca hasta mi venida, ¿a ti que te importa? Tú sígueme” (Juan 21, 20-23). Un discípulo amado por Jesús sería aquel que “permanece” fiel, que persevera hasta que Jesús vuelva. A través de la figura del «Discípulo Amado», el Evangelio según San Juan parece describir no solo a un personaje histórico, sino además al cristiano ideal, como aquel que:

  • tiene familiaridad con Cristo y recibe sus confidencias,
  • permanece junto a la cruz del crucificado y recibe a María como a su propia madre,
  • permanece junto a Pedro y lo respeta,
  • tiene fe en la resurrección del Señor y sabe reconocer al resucitado presente, y
  • permanece fiel hasta que Jesús vuelva.

¿Qué milagros hizo Juan el Apóstol?

Jesús llama a Juan – Sin duda Juan conocía a Jesús. No fue hasta el milagro de la pesca milagrosa en Lucas 5 que decide dejar todo y seguir a Jesús. Dice el versos 9 y 10 que el milagro lo dejó pasmado y sorprendido. Pedro y Jacobo también fueron llamados al ministerio ese día.

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¿Cuál es el mejor amigo de Jesús?

Discípulo amado – Curiosamente, Juan nunca es nombrado en el Evangelio que tradicionalmente se le ha atribuido. El Evangelio de Juan menciona a los dos hijos de Zebedeo una sola vez, en el último capítulo, donde se hallaban entre los siete discípulos que se encontraron con el Señor resucitado junto al Mar de Galilea.

Incluso allí, sin embargo, no son mencionados por su nombre. En cambio, la tradición, apoyada por referencias de las Escrituras de la Restauración 14 , ha identificado a Juan como el anónimo “discípulo a quien Jesús amaba” que estuvo presente en la Última Cena, la Crucifixión, la tumba vacía y la aparición final de Jesús en el Mar de Galilea 15.

También puede haber sido el “otro discípulo” que, junto con Andrés, había sido seguidor de Juan el Bautista, y le oyó testificar que Jesús era el Cordero de Dios (véase Juan 1:35–40 ), y es probable que fuera el discípulo que acompañó a Pedro después del arresto de Jesús y le ayudó a acceder al patio del sumo sacerdote (véase Juan 18:15–16 ).

  • En el Evangelio de Juan, el discípulo amado emerge como un amigo cercano y personal del Señor;
  • Junto con Marta, Lázaro y María, Juan es descrito explícitamente en este Evangelio como alguien a quien Jesús amó (véase Juan 11:3, 5 );

Su posición en la mesa durante la Última Cena reflejaba no solo honor sino también cercanía. Más allá de su amistad con el Salvador, otros pasajes lo revelan como un testigo poderoso de los acontecimientos más importantes de la misión de Jesús: permaneció al pie de la cruz para presenciar la muerte del Señor como sacrificio por el pecado, corrió a la tumba después de la Resurrección para confirmar que estaba vacía, y vio al Salvador resucitado.

Dos veces menciona el Evangelio de Juan que está basado en el testimonio del discípulo amado y recalca que su testimonio es verdadero 16 , lo cual coincide con el título que José Smith le dio a este Evangelio: “El Testimonio de Juan” 17.

Aunque los eruditos todavía debaten sobre la identidad del discípulo amado, si era el apóstol Juan, entonces fue la fuente del material de este Evangelio, si no su autor original 18. ¿Por qué entonces permaneció sin nombre, sin ser identificado nunca directamente como el apóstol Juan? La respuesta podría ser en parte porque su intención era que sus propias experiencias fueran modelos para creyentes y discípulos de todas las épocas.

¿Qué podemos aprender del libro de Juan?

¿Cuáles son algunas de las características distintivas del libro? – Alrededor del 92 por ciento del material del Evangelio de Juan no se encuentra en los registros de los otros Evangelios. Esto es probablemente debido a que la audiencia a la que estaba dirigido —miembros de la Iglesia que ya tenían una comprensión de Jesucristo— era sin duda diferente de las audiencias a las que se dirigían Mateo, Marcos y Lucas.

  • De los siete milagros de los que informa Juan, cinco no están registrados en ningún otro Evangelio;
  • Mientras que Mateo, Marcos y Lucas presentaron considerable información sobre el ministerio de Jesús en Galilea, Juan registró numerosos acontecimientos que tuvieron lugar en Judea;

El Evangelio de Juan contiene una abundancia de doctrina, siendo algunos de sus temas principales la divinidad de Jesús como el Hijo de Dios, la expiación de Cristo, la vida eterna, el Espíritu Santo, la necesidad de nacer de nuevo, la importancia de amar a los demás y de creer en el Salvador.

  • Juan recalcó la divinidad de Jesucristo como Hijo de Dios;
  • Juan registró más de cien de las referencias de Jesús a Su Padre, con más de veinte referencias tan solo en Juan 14;
  • Una de las principales contribuciones de Juan es que incluye las enseñanzas del Salvador a Sus discípulos en las horas previas a Su arresto, incluso la gran oración intercesora ofrecida la noche en la que Él sufrió en Getsemaní;

Esta parte del relato de Juan ( Juan 13–17 ) representa más del 18 por ciento de las páginas que se hallan en Juan, proporcionándonos una mayor comprensión de la doctrina del Salvador y de lo que Él espera de Sus discípulos.

¿Quién es Juan el que escribio el Apocalipsis?

¿Quién escribió este libro? – El apóstol Juan, el discípulo amado de Jesucristo, es el autor de este libro. El Libro de Mormón afirma que Juan fue preordenado para que escribiera las cosas que están asentadas en el Libro de Apocalipsis (véanse 1 Nefi 14:18–27 ; Éter 4:16 ).

¿Por qué Jesús Amo tanto a Juan?

CUESTIONES DE ORGULLO – Si hubieras conocido a Juan en su juventud, es probable que no te hubiera caído bien. Tenía un gran problema de orgullo. Se protegía a sí mismo a expensas de los demás, era impetuoso y detestaba que lo corrigieran. El joven también tenía mal carácter y una violenta sed de venganza.

  1. Y como si eso no fuera poco, también era muy crítico de los demás;
  2. A pesar de todo esto, Jesús realmente amaba a Juan y vio que él tenía potencial heroico, honestidad y un corazón que reciprocaba su amor;

Jesús sabía que, bajo la influencia correcta, Juan podía convertirse en un poderoso mensajero de bien y lo llamó a ser su discípulo. A medida que maduró, Juan demostró haber sido una excelente elección. El era un amigo leal y un discípulo sincero y devoto que se convertiría en un gran líder de la comunidad cristiana primitiva.

¿Cómo describe el Evangelio de Juan a Jesús?

La visión de Juan del Hijo del Hombre se describe en Apocalipsis 1:9-20. Juan mira una visión del resucitado, ascendido y glorificado Jesucristo, a quien describe como «uno semejante al Hijo del Hombre» (versículo 13). Jesús es retratado en esta visión como teniendo una túnica con un cinto de oro, cabello blanco, ojos como llama de fuego, pies como bronce y una voz como el estruendo de muchas aguas.

¿Cómo se presenta a Jesús en el Evangelio de Juan?

Juan el Bautista [ editar ] – En el Evangelio de Juan, Juan el Bautista recibe como único título el de «testigo», es decir, el que ha venido a dar testimonio. [ bd ] ​ En los evangelios sinópticos :

  1. Juan el Bautista aparece bautizando a Jesús.
  2. Se lo elogia con expresiones laudatorias puestas en labios de propio Jesús: que Juan es «más que un profeta» y que no ha nacido de mujer «ningún hombre más grande que Juan el Bautista». [ be ] ​
  3. Adicionalmente, se señala su martirio al final de su vida. [ bf ] ​

En cambio, en el Evangelio de Juan: [ 31 ] ​

  1. No se menciona el relato del bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista.
  2. Se omiten los elogios que prodigan los otros evangelios.
  3. No se menciona su martirio.

Además, el Evangelio de Juan remarca dos diferencias entre Jesús y Juan el Bautista:

  1. Jesús es presentado como «la luz», y Juan el Bautista como «testigo de la luz». [ bg ] ​
  2. Jesús es presentado como «la Palabra» (el Verbo o Logos ), [ bh ] ​ mientras que Juan el Bautista es solamente «la voz». [ bi ] ​ Y, aunque Juan vino primero, Jesús es anterior a Juan. [ bj ] ​

Todo esto sugiere un aparente interés del evangelista por evitar dar un relieve muy marcado a la figura de Juan el Bautista. [ 32 ] ​ El libro de los Hechos de los Apóstoles indica que en Éfeso, Pablo de Tarso conoció gente que solamente sabía del bautismo de Juan el Bautista y no del bautismo de Jesús, tal el caso de Apolo. [ bk ] ​ Resulta sugestiva la coincidencia de que estos seguidores del Bautista se encontraban en el mismo lugar en que se supone fue redactado el Evangelio de Juan.

Además, el Evangelio de Juan señala que los primeros discípulos de Jesús surgieron de las filas de los seguidores de Juan el Bautista. [ bl ] ​ Esto lleva a suponer que, más allá de la grandeza que los evangelios confieren a Juan el Bautista, el evangelista quiere situarlo en un plano inferior al de Jesús de Nazaret, [ 32 ] ​ tal las palabras que pone en labios de Juan el Bautista: «Es necesario que él (Jesús) crezca y que yo disminuya.

» Evangelio de Juan 3:30.

¿Qué pasó con Juan después de la muerte de Jesús?

Oswaldo Martínez Alvarez JACOBO:  Murió decapitado por órdenes del Rey Herodes. Hechos 12:2. PEDRO: Se supone que sufrió el martirio en Roma durante el reinado de Nerón. Por petición del mismo Pedro fue crucificado con la cabeza para abajo. ANDRÉS:  Al llegar a Edesa Mesopotamia en un viaje misionero fue crucificado en la cruz, cuyos dos extremos estaban transversalmente elevados en la tierra, de aquí el origen de la expresión de la cruz de Andrés.

MARCOS: Murió arrastrado por el pueblo de Alejandría en la fiesta dedicada al ídolo Máximo. SANTIAGO: El hijo de Zebedeo fue decapitado a espada en Jerusalén, por orden del Rey Agripa en el año 44 de la era cristiana.

JUAN: El discípulo amado de Jesús, enfrentó el martirio cuando fue hervido en un enorme caldero de aceite durante una ola de persecución en Roma. Sin embargo, fue librado milagrosamente de la muerte. Fue sentenciado a las minas en la prisión de la isla de Patmos y fue ahí donde escribió el libro profético “Apocalipsis”.

  • Después fue liberado y regresó a lo que hoy conocemos como Turquía;
  • Juan murió de viejo y fue el único de los apóstoles que falleció de muerte natural;
  • FELIPE: Fue azotado, puesto en prisión y después crucificado en Asia Menor en el año 54;
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BARTOLOMÉ: Fue el primer ministro en la India. Tradujo el evangelio al hindú propagándolo por aquel país. Murió crucificado por un grupo de fanáticos idolatras. TOMÁS: Llamado también Didimo predicó el evangelio en Partia y también en la India donde debido al enojo de los sacerdotes paganos fue atravesado con  una lanza.

LUCAS: Médico de Macedonia fue colgado de un olivo por los sacerdotes idolatras de Grecia. MATEO: Fue atravesado con una lanza en Nadabao, Etiopía, en el año 60 D. SANTIAGO: El hijo de Alfeo fue crucificado en Egipto.

SANTIAGO EL JUSTO: Según un historiador del siglo II fue arrojado por los fariseos desde el pináculo y después muerto a garrotazos, mientras él de rodillas hacia oraciones por sus verdugos. JUDAS: Llamado también Judas Leveo o Tadeo fue crucificado en Edesa Mesopotamia en el año 72 D.

  1. SIMÓN: No se registra su fallecimiento;
  2. Fue líder del grupo insurreccional conocido como los Zelotes;
  3. JUDAS ISCARIOTE: murió ahorcado después de traicionar a Jesús;
  4. MATÍAS: El escogido para tomar el lugar de JUDAS fue apedreado en Jerusalén y después decapitado;

PABLO: Al llegar a Roma de un viaje misionero fue capturado por orden de Nerón y después decapitado. El compromiso de anunciar la buena noticia a los pobres, el ser como el Jesús de los evangelios, el acompañar militantemente al pueblo de Cristo en sus luchas y esperanzas, ha generado toda una ola de represión y muerte.

Sin embargo, la muerte no es el fin para los cristianos, sino que la muerte se convierte en semilla interminable cuando ” hay un pueblo detrás”. Como dice el apóstol Pablo ” morir en Cristo es vivir ” o como lo profetizó Monseñor Romero “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Periodista y Cantor..

¿Quién fue el discípulo más querido de Jesús?

Citas evangélicas – A pesar de que algunos estudiosos del tema consideran que la figura del discípulo amado tiene una dimensión figurada (Raymond Brown, Alv. Kragerud), consideramos que es importante no sólo saber el nombre de dicha figura, sino también conocer la significación que el discípulo amado tuvo, tal como dice el escriturista Luis H.

Rivas. Para ello nos centraremos en los siguientes versículos del cuarto Evangelio: Juan 13:23-25 “Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Pedro le hace una seña y le dice: pregúntale de quien está hablando.

¿Quién fué el Apóstol Juan? El Díscipulo Amado

El, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: Señor, ¿quien es ?”. En primer lugar, el texto por sí solo no nos indica de forma fehaciente que el discípulo a quien Jesús amaba se tratara del apóstol Juan. Independientemente de que las expresiones recostarse sobre el pecho y estar en el seno de se usaban muy a propósito para indicar que se gozaba de la familiaridad de alguien (Luis H.

Rivas), es de destacar que según la costumbre judía de aquella época, el dueño de la casa, o en su ausencia, su hijo primogénito, se sentaban a la derecha del invitado, apoyando en determinado momento la cabeza en su pecho (Henri Cazelles, “Estudio sociológico sobre el sacerdocio del Templo”, pagina 480).

De acuerdo a las conclusiones del propio Cazelles, la Última Cena se celebró en la casa de un conocido de Jesús, y quien estaba sentado a su diestra era el propietario de la casa, o bien su hijo primogénito. Todo esto no desdice que el discípulo que apoyó su cabeza sobre el pecho de Jesús fuese Juan el Zebedeo, pero tampoco nos lo confirma.

  • Más adelante, en este mismo estudio, nos centraremos de una forma más detenida en este punto al analizar otra hipó tesis al respecto;
  • Juan 19:25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena;

Jesús, mirando a su madre y junto a ella el discípulo a quien amaba, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” De nuevo aparece el discípulo amado sin que por ello pudiera ser tampoco identificado plenamente.

En esta ocasión, según Juan, está al pie de la cruz junto a María, la madre de Jesús, María Magdalena, María la esposa de Clopás y de otra persona nombrada como la hermana de María, la madre de Jesús. De acuerdo a la nota al pie de pagina de la Biblia de Jerusalén, la hermana de su madre podía ser o bien Salomé, madre de los hijos de Zebedeo, o bien se trataría de unir esa designación a la frase que sigue, o sea, la mujer de Clopás.

En cambio Mateo en el capitulo 27, versículo 56 de su Evangelio nos dice que al pie de la cruz se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. En los dos textos aparece la madre de los hijos de Zebedeo, Salomé.

Es muy posible que la hermana de María que cita Juan sea la madre de Santiago y de José que narra Mateo, y que el título de hermana de María sea un referente a que ambas eran Ahim según el texto hebreo, o sea, hermanas en el Señor.

Curiosamente Mateo no menciona que al pie de la cruz se encontrara el discípulo amado. Pero si analizamos este hecho bajo la cronología histórica podemos adivinar cierto paralelismo entre Juan y el discípulo amado acerca del encargo de Jesús de que velara por su madre después de la crucifixión: Juan se trasladó a Éfeso en el 62 d.

, el emperador Domiciano le destierra a Patmos en el 95 d. , y otro emperador romano, Nerva, le permite regresar a Éfeso en el 98 d. Posteriormente Juan fallece en Éfeso a los cien años de edad, aproximadamente entre los años 115 y 117 d.

San Ireneo de Lyon nos especifica más concretamente esta fecha con la siguiente mención: “Todos los presbíteros que se han encontrado en Asia con Juan, el discípulo del Señor, dan testimonio de que Juan ha transmitido esto, porque permaneció con ellos hasta los tiempos de Trajano” (Adversus Haereses II, 22.

  • 5);
  • Por todo lo anterior es históricamente creíble que María haya ido con Juan a residir en Éfeso, más aun al considerar que el emperador Trajano reinó desde el año 98 hasta el 117 d;
  • Sin embargo no se ha demostrado plenamente que Juan Zebedeo haya sido el autor real del libro del Apocalipsis y, por lo tanto, nunca hubiese sido desterrado a la isla de Patmos;

A pesar de los escritos que mencionan que María, la madre de Jesús, residió en Éfeso, tampoco hay pruebas concretas sobre ello, por lo cual la duda acerca de la identidad del discípulo amado seguirá existiendo. Juan 20:1-2 “El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.

  • Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos donde le han puesto” De nuevo aquí se menciona al discípulo amado , pero también sin identificación alguna sobre su nombre;

Juan 21:1-2 y Juan 21:7 “Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, el llamado Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos” (Juan 21:1-2).

El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: Es el Señor” (Juan 21:7). En estos dos textos podemos comprar que de nuevo se menciona al discípulo amado , pero observamos que Juan estaba con su hermano Santiago el Mayor y que, además, había otros dos discípulos de los cuales no se mencionan sus nombres.

Por ello tampoco podemos identificar fehacientemente a Juan como el discípulo amado. Juan 21:20-22 “Pedro se vuelve y ve, siguiéndoles detrás, al discípulo a quien Jesús amaba, que además, durante la Cena se había recostado en su pecho y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Viéndole Pedro, dice a Jesús: Señor, ¿y este qué? Jesús le respondió: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme” Tampoco aquí se menciona la identidad del discípulo amado , pero hay un detalle muy significativo.

El discípulo amado llevó una amistad abierta con Simón Pedro (Juan 13:23 y 20:2-9), que en el libro de los Hechos de los Apóstoles se pone de manifiesto (Hechos 3:1-9, 4:1-13 y 8:14-15). Si observamos los textos bíblicos con detenimiento podremos comprobar que en la mayoría de las ocasiones Pedro y Juan iban casi siempre juntos.

Esto dio pie a uno de los miembros más ilustres de la Escuela Bíblica y Arqueológica francesa de Jerusalén, Marie-Emile Boismard a manifestar que Juan Zebedeo fue el discípulo amado , quien junto con Pedro y Santiago estimaban a Jesús de un modo particular.

¿Quién era el otro discípulo conocido del sumo sacerdote?

Juan 18, 1 – 40; 19, 1- 42 – Después de decir esto, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.

Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo: «¿A quién buscáis?».

Le contestaron: «A Jesús, el Nazareno». Les dijo Jesús: «Yo soy». Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez: «¿A quién buscáis?». Ellos dijeron: «A Jesús, el Nazareno».

Jesús contestó: «Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos». Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste». Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.

Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro: «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?». La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».

  1. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús;
  2. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta;
  3. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro;
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La criada portera dijo entonces a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?». Él dijo: «No lo soy». Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó: «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas.

¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho». Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así contestas al sumo sacerdote?». Jesús respondió: «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».

Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?». Él lo negó, diciendo: «No lo soy». Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo: «¿No te he visto yo en el huerto con él?».

Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo: «¿Qué acusación presentáis contra este hombre?».

  1. Le contestaron: «Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos»;
  2. Pilato les dijo: «Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley»;
  3. Los judíos le dijeron: «No estamos autorizados para dar muerte a nadie»;

Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

  • Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo;
  • Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos;
  • Pero mi reino no es de aquí»;
  • Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?»;

Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Pilato le dijo: «Y ¿qué es la verdad?». Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo: «Yo no encuentro en él ninguna culpa.

  1. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad;
  2. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»;
  3. Volvieron a gritar: «A ese no, a Barrabás»;
  4. El tal Barrabás era un bandido;
  5. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar;

Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: «¡Salve, rey de los judíos!». Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo: «Mirad, os lo saco afuera para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa».

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: «He aquí al hombre». Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!».

Pilato les dijo: «Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él». Los judíos le contestaron: «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios». Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más.

Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?». Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?».

Jesús le contestó: «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor». Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban: «Si sueltas a ese, no eres amigo del César.

Todo el que se hace rey está contra el César». Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos: «He aquí a vuestro rey». Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera; crucifícalo!». Pilato les dijo: «¿A vuestro rey voy a crucificar?». Contestaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que al César». Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús.

Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos». Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

  1. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas «El rey de los judíos», sino: «Este ha dicho: soy el rey de los judíos»»;
  2. Pilato les contestó: «Lo escrito, escrito está»;
  3. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica;

Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.

  1. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena;
  2. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»;

Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre.

Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía.

Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. .