Qué Nos Enseña El Nacimiento De Jesús?

Qué Nos Enseña El Nacimiento De Jesús

‘Dios primero se engendró en María mediante Su Espíritu; una vez realizada la concepción, Él nació con la naturaleza humana, para ser un Dios-hombre, y así poseer tanto la divinidad como la humanidad. Éste es el origen de Cristo’.

¿Que nos enseña el nacimiento de Jesucristo?

En la fría Nochebuena del año 1. 223, los vecinos de Greccio, un pequeño pueblo en Italia, se reunieron para representar el nacimiento de Jesucristo. Cada uno asumió un rol: uno era José, ella María, el otro Baltasar, y así, la única excepción fue el Niño Jesús, que no pudo ser representado por un bebé real porque el frío era intenso.

Sin embargo, ahí estaban todos los personajes que presenciaron el inicio de una religión y que partió cronológicamente la historia en dos: antes y después de Cristo. Detrás de la escenografía y la actuación del primer pesebre en la historia estuvo San Francisco de Asís, quien, inspirado en las lecturas de Lucas y por su visita reciente a Jerusalén, decidió que desde ese momento se debería celebrar la vida del Mesías representando su llegada al mundo.

Ya son 794 años en los que esta tradición se ha mantenido. Cada diciembre las familias católicas se reúnen para construirlos, decorarlos y, en el caso de algunos países de América Latina, para rezar la novena de aguinaldos. San Francisco, por medio de esta representación, buscaba transmitir los valores y virtudes que enseña el nacimiento de Cristo a las familias y futuras generaciones; sin embargo, con el pasar del tiempo estos valores y virtudes han cambiado al tiempo con la sociedad.

  • Con la expansión del catolicismo, la celebración de la Navidad también se ha globalizado, se han desbordado las fronteras del mundo cristiano y ha adquirido en cada región matices característicos;
  • Sin embargo, como cuestiona William Mauricio Beltrán, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia en su texto ‘¿Cuál es el actual significado de la Navidad?’: “Valdría la pena preguntarse sobre la permanencia de los significados y valores tradicionales dentro del ritual navideño, en un mundo donde aun las celebraciones más sagradas se rinden al dominio propio de las lógicas del mercado”;

Por su parte, el director del Departamento de Historia de la Universidad de La Sabana, Hernán Olano, afirma que en parte se han perdido los valores cristianos del pesebre. Por ejemplo, la unión familiar, porque la tradición se ha transferido al árbol de Navidad y también porque el concepto de familia ha cambiado en los últimos años.

  1. Y uno de los principales valores que transmite el pesebre es el de la unión familiar, claro, desde la visión cristiana del concepto de familia, según destaca el docente;
  2. Pero, más allá de la religión o de la difusión de los valores cristianos, según el texto del profesor Beltrán, muchas personas que han perdido la devoción religiosa retornan a la celebración de la novena año tras año;

“Una hipótesis al respecto es que la Navidad está adquiriendo nuevos significados; se mantiene la forma del ritual, pero se transforma su contenido acomodándose a los nuevos dioses y valores de un mundo pluralista, hedonista, consumista y globalizado” , asegura el experto.

  1. De ahí que la Navidad ya no es solo una ocasión para fortalecer la fe cristiana, sino para afianzar, por ejemplo, los lazos fraternales;
  2. Y también se ha convertido en una época para comprar cada vez más;

“La novena es una disculpa para estar juntos” , dice el profesor, pero también aclara: “Una de las más grandes contradicciones de la Navidad es la experiencia del padre que se pasea con sus hijos por el centro comercial, y observa cómo los niños se enamoran caprichosamente de costosos juguetes que él nunca les podrá comprar”. Dependiendo del país o la cultura, al pesebre se lo llama de diversas formas. Pero ¿cuál es la importancia de rescatar los valores o virtudes (no solo los cristianos)? Laura Bolaño, profesora de filosofía de la Universidad del Rosario, evoca a Aristóteles, quien entendía que para ser feliz era necesario perseguir la virtud moral.

  1. Esto –sigue la experta– se logra con un constante ejercicio de buscar el camino correcto;
  2. Y la búsqueda de ese camino está relacionada con los valores morales; es decir, el ser humano a qué le da importancia para proteger la condición humana;

Y en esa búsqueda, las personas nos encontramos con valores que protegen la dignidad humana, como, por ejemplo, la solidaridad. Estos son algunos valores morales para rescatar en esta Navidad y que trascienden lo religioso, lo filosófico y lo más cotidianos.

  • Lecciones para analizar y aplicar durante la época navideña y para toda la vida;
  • Solidaridad La historia del nacimiento de Jesucristo está plasmada en el Nuevo Testamento;
  • Allí se cuenta que María y José iban camino de Belén;

Ella iba sentada en un burro y estaba a punto de dar a luz a su hijo. Meses atrás, el arcángel Gabriel la había visitado para darle la noticia de que en su vientre llevaba al Hijo de Dios. En su búsqueda de un lugar donde pasar la noche y en donde pudiera dar a luz, varios habitantes de la zona les cerraron la puerta, indiferentes al estado de gravidez de María.

Según explica la filósofa Bolaño, la actitud de quienes negaron posada a María y José es una evidencia de la falta de empatía. “La empatía es una cualidad que debería tener un ciudadano. Esa es una cosa que en Colombia nos falta.

Y es que del hecho de reconocer su propia humanidad se desprende la solidaridad, porque reconozco al otro como igual “. Una imagen que ejemplifica bien la idea es ayudar a caminar al otro conmigo. “No dar al otro por pobrecito, sino porque quiero que tenga la misma dignidad que yo”, explica Bolaño.

La empatía es una cualidad que debería tener un ciudadano. Esa es una cosa que en Colombia nos falta Unión Esa noche, ni María ni José sabían que nacería Jesús en un establo que les prestó un buen señor.

Dice el Antiguo Testamento que en el cielo nació una estrella que iluminó más que las demás y se situó encima del lugar de nacimiento del niño. Lejos de allí, tres sabios, conocidos como los tres reyes magos, vieron la señal y caminaron en esa dirección hasta encontrar a la nueva familia.

La señal la vieron pastores, que también llegaron a recibir al Mesías acompañados por sus ovejas. En las casas de hoy, en una esquina, está esa escena: José, María, Jesús, los Reyes, los pastores, un burro y un buey.

Todos unidos, allí congregados celebrando. Y al tiempo que esa escena está ahí, están las familias colombianas alrededor cantando los villancicos, rezando la novena y festejando la época. Según el profesor Hernán Olano, experto en temas religiosos, “entre los valores del pesebre están la unión familiar y la alegría del nacimiento de los hijos.

  1. La familia serían los pastores y las ovejas son el resto de gente que está al lado de uno;
  2. Además, la alegría de la unión traspasa fronteras, en referencia a los reyes magos”;
  3. Pero la unión, según la filósofa Bolaño, no es solo de familia: “No todos en la sociedad tienen familias, pero establecen lazos de unión con otras personas;

Y es que ahora hay muchos a quienes no les interesa la unión familiar. Para el colombiano, la familia extensa sigue siendo importante, pero hay una porción importante de gente que vive sola o pasa las fiestas con los amigos o viajando “. Bolaño también cree que ambos son igual de importantes, tanto la unión familiar como la que no lo es.

“En últimas, lo que uno busca en una familia es soporte emocional (y en alguna medida económico y social)”, dice. Para el colombiano, la familia extensa sigue siendo importante, pero hay una porción importante de gente que vive sola o pasa las fiestas con los amigos o viajando Generosidad Este valor no se ve directamente reflejado en la historia del nacimiento de Cristo, porque, según explica Bolaño, “lo que vemos es un contraejemplo”.

Es decir, se evidencia es lo opuesto a la generosidad, que puede ser el egoísmo. Los pobladores de Belén les cerraron la puerta en la cara a María y José, no les brindaron comida ni les dieron ningún tipo de apoyo, con excepción de aquel hombre que dejó que se quedaran en el pesebre; él podría ser la única muestra de generosidad.

Aunque –según el profesor Olano– la generosidad también se ve reflejada en los reyes magos, quienes se desplazan desde una larga distancia para llevarle regalos al Niño Dios. Pero la filósofa Bolaño no está de acuerdo y dice: “Lo que pasa es que las ofrendas de los reyes magos tienen una connotación espiritual, más que moral.

Son ofrendas a un rey. Eran como símbolos de ciertos dones a ese elegido”. Un contraejemplo sirve en este caso para decir qué no es una cosa o mostrar lo opuesto, para así entender, en este caso, la generosidad. Según la Real Academia Española (RAE), la generosidad es la cualidad de generoso, entendiendo ‘generoso’ como un adjetivo; es decir que tiene la cualidad de ser dadivoso (dar gratuitamente), franco, liberal o que obra con magnanimidad y nobleza de ánimo.

  1. En otras palabras, la enseñanza en torno a la generosidad que deja el pesebre sería más bien que no debemos actuar como lo hicieron quienes les cerraron la puerta en la cara a María y José, y, más bien, abrirles la puerta a quienes más lo necesitan y brindar aquello que tenemos a quienes no lo tienen;

SIMÓN GRANJA MATIAS EL TIEMPO Twitter: @simongrma.

¿Cuál es el valor del nacimiento de Jesús?

El nacimiento representa la santidad en la vida cotidiana. Sin embargo, ‘esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura…todo esto representa la santidad cotidiana’.

¿Cuál es el significado del nacimiento del Niño Dios?

Este elemento debajo del árbol navideño representa la llegada de Jesucristo al mundo, acontecimiento que se festeja en la Navidad -según el catolicismo-; se conforma de un pesebre, recordando el lugar donde nació, así como figuras de los personajes y elementos que formaron parte de este suceso: el niño Jesús, José,.

¿Qué significado tiene el nacimiento?

Qué es Nacimiento: – El nacimiento es el acto de salir del momento de gestación o estado embrionario a la vida. También puede ser considerado el lugar donde algo comienza. La palabra nacimiento deriva del verbo latín nasci que significa “nacer”, que a su vez, es raíz de la palabra latina nativitas que es traducido como “navidad” pero que se refiere al nacimiento, específicamente al nacimiento de Jesús.

  1. El nacimiento en los humanos y en los animales indica el parto, o sea, cuando el feto termina o interrumpe su período de gestación y sale de dentro del vientre materno al mundo;
  2. Cuando se considera el nacimiento como un lugar podemos referirnos al nacimiento de un río o al momento en que nace un movimiento artístico, social o cultural;

Se usa también la expresión “de nacimiento” para referirse a algo que “se nació con” como, por ejemplo, un lunar de nacimiento, una enfermedad de nacimiento o una característica de nacimiento. Nacimiento es sinónimo de nato, origen, brote, principio. El nacimiento es importante porque determina cómo y dónde algo o alguien comenzó.

El comienzo nos ayuda a recrear la historia de esa persona o hecho importante. En la mitología griega, por ejemplo, se enfatiza el nacimiento de los dioses como el famoso nacimiento de Venus. En la religión católica, por otro lado, se enfatiza el nacimiento de Jesús considerado el mesías y el hijo de Dios.

Vea también Navidad. Cómo citar: “Nacimiento”. En: Significados. com. Disponible en: https://www. significados. com/nacimiento/ Consultado:.

¿Que se pretende enseñar con la representacion del nacimiento?

Vida UCALP El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría.

  1. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura;
  2. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre;

Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él. Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas… Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza.

Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7).

  1. Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium;
  2. El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer;
  3. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41);

Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla.

Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.

Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno»[1].

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Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa.

Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado.

Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes[2].

  • Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio;
  • El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús;

De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría»[3]. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe.

Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida.

En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.

La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.

De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz.

Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46). Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche.

Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre.

Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79). Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia.

  • Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz;

Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

  • ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías;

Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor. «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles.

Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece.

Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro.

  1. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre;
  2. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón;

Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello.

Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad. El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura.

Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado. Con frecuencia a los niños —¡pero también a los adultos!— les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos.

Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan…, todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado.

Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios.

  • Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él;
  • Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf;

Jn 2,5). Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María.

  1. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia;
  2. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf;
  3. Mt 2,13-15);
  4. Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente;

José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús.

Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.

El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.

El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños.

  • Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas;
  • Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida;

Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra.

También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura. Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador.

Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor. Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo.

Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo.

Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia.

No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.

  • Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe;
  • Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María;

Y a sentir que en esto está la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

  1. Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019;
  2. Francisco © Copyright – Libreria Editrice Vaticana [1] Tomás de Celano, Vida Primera, 84: Fuentes franciscanas (FF), n;
  3. 468;
  4. [2] Cf;
  5. ibíd;
  6. , 85: FF, n;

469. [3] Ibíd. , 86: FF, n. 470. Etiquetas: Belén , Navidad , Papa Francisco.

¿Por qué se dice que el nacimiento de Jesús es una buena nueva?

German Rosa, s. L a navidad nos recuerda que Jesús nació hace más de dos mil años. Siempre conmemoramos y celebramos su natalicio. Nos reunimos en familia para celebrar cristianamente, o solamente para cenar, bailar, festejar con familiares y con las amistades.

  1. Es el tiempo de los tamales, las torrejas, el ayote en miel, el pollo horneado o la cena especial que muchos no podemos darnos el lujo de tener durante todo el año;
  2. En estas fiestas con razón de los excesos celebrativos siempre ocurren imprevistos, accidentes o situaciones tristes que nos sacan del ambiente festivo;

Por esta razón, vale la pena preguntarnos: ¿Jesús es realmente buena noticia en nuestro mundo donde hay tantos problemas? ¿Es Jesús buena noticia en nuestra sociedad donde hay tanta pobreza y tanta violencia? Busquemos una respuesta. Hablar de una buena noticia y al mismo tiempo de pobreza y violencia, resulta ser una auténtica paradoja.

  • Jesús es paradójicamente una noticia extraordinaria contra toda lógica en un mundo donde reina la pobreza y la violencia;
  • Con esta noticia se estremece todo el andamiaje de nuestra inteligencia y nuestro modo de actuar;
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El hecho que en el nacimiento de Jesús ocurra la unión íntima entre lo humano y lo divino es una buena noticia, pero, ¿cómo se puede descubrir en el contexto de pobreza y de violencia que vivimos tanta riqueza desbordante de la gratuidad y del don de Dios? Jesús es el testimonio de un Dios que nace y vive pobremente, sufre constantemente asechos, está expuesto a la violencia, y definitivamente, vive una prolongada pasión, una experiencia real de crucifixión hasta experimentar el dolor de la muerte violenta en la cruz previamente a su resurrección.

  1. A simple vista, hay elementos que nos dicen que vivió tal como muchos cristianos o ciudadanos del mundo, expuesto a la realidad de la pobreza y también de la violencia;
  2. Pero, ¿es esto una buena noticia? Esto solo se descubre si vivimos la profundidad del significado de este acontecimiento;

Y el significado fundamental es la salvación que abarca la realidad presente, para superar toda pobreza y, también de la misma manera, la violencia. Nos ofrece un horizonte futuro alternativo distinto. Así lo formuló el evangelio de Juan, diciendo que Dios nos amó tanto y nos regaló a su Hijo para que todos creamos en él y tengamos vida eterna (Jn 3,16-17).

  • Tratemos de aproximarnos al significado de la fiesta del nacimiento de Jesús;
  • 1) Un pequeño niño nos muestra la grandeza del proyecto de Dios Padre Por el nacimiento de Jesús, Dios se ha hecho íntimamente próximo y cercano;

Asemejándose en todo a nosotros menos en el pecado. Al celebrar la fiesta del natalicio de Jesús nos emocionamos, pero a veces perdemos de vista que en esta fiesta de cumpleaños estamos celebrando el misterio de la encarnación de Dios. Es un verdadero renacimiento de la humanidad: el fin de un orden antiguo y el comienzo de un orden nuevo.

Esto se expresa en el calendario gregoriano, que es el que utilizamos normalmente. Para nosotros es tan importante el nacimiento de Jesús que la historia de la humanidad se divide en dos partes, una antes de Jesucristo y, la otra después de su nacimiento, porque Jesús es el centro del tiempo y el mediador que comienza el reinado de Dios Padre en la historia.

Este acontecimiento ha tenido un largo tiempo de preparación, que nos remite a las raíces de la historia de la salvación: a los patriarcas del Antiguo Testamento y al anuncio de los profetas. Jesús de Nazaret es el que comienza el reinado de Dios Padre en la historia promesa de salvación desde hace muchos siglos y hoy es realidad salvífica para los que lo acogen.

La fuente fundamental para desentrañar el misterio del nacimiento de Jesús es la Sagrada Escritura. El nacimiento de Jesús aparece con una profundidad que destaca lo novedoso y lo extraordinario de este acontecimiento.

Se anuncia su nacimiento a María, una mujer sencilla de Nazaret (Lc 1,26-38), que vive en una pequeña villa, o pueblo, que no aparece en el Antiguo Testamento. Este acontecimiento es tan original hasta en los detalles físicos o geográficos que describe la Sagrada Escritura.

  1. El saludo a esta joven virgen y humilde es: “Dios te salve llena eres de gracia”;
  2. Esta afirmación nos dice que ya ha comenzado el tiempo del Mesías;
  3. Esto implica que María es la Madre del Mesías;
  4. El Mesías es fruto del “Espíritu de Dios que desciende sobre María y la cubre la sombra del Altísimo” como explicita el evangelio de Lucas 1,35;

El espíritu de Dios que aleteaba sobre las aguas en el relato de la creación (Gen 1,2) es el mismo espíritu que desciende sobre María. Jesús es quien principia la nueva creación, los cielos nuevos y de la tierra nueva liberada de toda pobreza y violencia haciendo suyo el sueño de Dios ofreciéndolo a toda la humanidad.

  • En el principio no había pobreza y toda la creación era fuente de vida para el ser humano, tampoco había violencia;
  • Y todo lo creado era bueno, sin ningún tipo de contaminación;
  • Al celebrar el nacimiento de Jesús nos comprometemos a cambiar nuestras vidas y también la comunidad para hacer posible un mundo sin pobreza ni violencia;

Pobreza que atenta contra el género humano, al igual que la violencia, pero ésta también se practica contra el medio ambiente, destruyendo la creación de Dios. Jesús es llamado Hijo de Dios, porque en sí mismo personifica la plenitud de la filiación divina.

Es descendiente de David y el reino que Jesús ha comenzado en la historia no tendrá fin. 2) El Salvador de la humanidad y de la creación nació en un pesebre El anuncio a María tiene su correlato con el anuncio del Ángel de Dios a José en sueños, en el que se afirma que Jesús es hijo de Dios (Mt 1,18-25).

El texto explicita que María y José están comprometidos pero no viven juntos. También se dice que José es Hijo de David: “Jacob engendró a José, el esposo de María, del cual nació Jesús” (Mt1,1-17). El niño que nacería de la unión de José y María, antes de la vida en común, sería un judío de pleno derecho inserto en la estirpe de David.

  1. El Ángel de Dios le pide a José que no tema casarse con María, porque el niño que engendra en su vientre es fruto del Espíritu Santo (Cfr;
  2. Mt 1,20);
  3. José reconoce a Jesús como hijo suyo y lleva a María a su casa;

Con este gesto hace que Jesús adquiera pleno reconocimiento y lo entronca en la estirpe de David, lo inserta en un pueblo y en una tradición milenaria. De esta manera Jesús inicia su incorporación en el cuerpo social del pueblo de Israel. El relato explica que el niño debe ser llamado Jesús.

No es una casualidad que el niño tenga este nombre. El nombre “Jesús” proviene del hebreo “Jēšûa” y significa “el Señor Salva” o “Dios Salva”. Jesús es el Mesías que viene a salvar la humanidad y por eso es el Salvador del Mundo.

Y esta salvación es histórica y también futura. Así se cumple lo que han anunciado los profetas: “Pues bien, el Señor mismo les dará una señal: he aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is 7,14). Emmanuel significa “Dios con nosotros”.

  1. Jesús es el Dios con nosotros, el Señor que encarnándose nos muestra y ofrece un camino de la salvación que ya ha comenzado pero no está consumada definitivamente;
  2. Salvación que Jesús comenzó realizando el reino de Dios en el presente con sus acciones y sus palabras en medio de su pueblo, y que concluirá al final de la historia;

Jesús nació en una posada, lo acostaron en un pesebre, que es literalmente un comedero del ganado. Debido a la falta de solidaridad y acogida al forastero, en Belén no hubo otro lugar para que naciera el Hijo de Dios (Cfr. Lc 2,1-15). El Ángel del Señor anunció a los pastores la buena noticia del nacimiento del Mesías, del Hijo de Dios.

Los primeros que fueron a visitar al niño Jesús cuando había nacido fueron los pastores, considerados pecadores en ese contexto cultural y religioso, eran juzgados impuros, porque sus ocupaciones no les permitían respetar las reglas de pureza ritual y vivían al margen de la comunidad practicante.

Ellos eran parte de la categoría de los pobres de aquel tiempo. El canto de “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres” (Lc 2,14), significa que toda la creación rinde homenaje al niño Jesús; y los pastores reciben la misión de anunciar la buena noticia al pueblo entero.

El nacimiento de Jesús tiene resonancia universal y es lo que se dirá con la visita de los Reyes o Magos que vinieron de Oriente a rendirle homenaje. El sentido pleno de este anuncio a los pastores sólo se entenderá durante el ministerio público de Jesús.

No olvidemos la semejanza entre David y Jesús. Recordemos que David era un pastor y estaba cuidando las ovejas de su padre antes de ser ungido rey de Israel por el profeta Samuel (Cfr. 1Sam 16,1-13). Presentar a Jesús naciendo entre los pastores de Belén de Judá, era un modo de designarlo como el nuevo David o el Pastor de Israel.

Jesús es el buen pastor que dio la vida por sus ovejas (Cfr. Jn 10,1-18). Además la visita de los reyes magos es la actualización de lo anunciado por los profetas (Mt 2,1-23): Reyes vendrán de distintos puntos cardinales para adorar a Jesús.

El Mesías, el Ungido, el Rey de reyes. La creencia de ese tiempo era que cada persona tenía una estrella que iluminaba su camino. La estrella de Jesús es la más grande que desplaza el centro de importancia de Jerusalén a un pequeño pueblo que no tenía protagonismo, a Belén de Judá.

De esta manera es opacada la capital del reino del sur de Israel (Jerusalén) y la luz de la estrella más grande guía a los reyes magos hasta encontrar el lugar marginal (Belén de Judá) dónde se encuentra Jesús (2 Sam 5,2; Mi 5,11; Is 60,6; Sal 72 (71), 10-11).

Jesús vivió una plena inserción en su cultura, en sus tradiciones, en su modo de vivir la fe en Dios. Un dato importante que confirma cómo Jesús va asumiendo la plena identidad de un judío es el hecho que se le practica la circuncisión (Cfr. Lc 2,21). Esto no es un hecho aislado en la vida del hijo de Dios.

¿Cuál era el significado de la circuncisión en el pueblo de Israel? Este hecho lo incorporó en el pueblo de la alianza que comenzó con Abraham y culminó con Jesús. La circuncisión habilitaba a los judíos a participar del culto a Yahvé, y de manera particular en las fiestas de la pascua en la que se conmemoraba el día de la liberación de la esclavitud en Egipto.

La circuncisión era un rito de iniciación para tener el derecho a los bienes de la promesa. En ese momento que se practicaba el rito se daba oficialmente el nombre al niño. De esta manera José asumió su papel de padre reconociendo a Jesús y otorgándole su dignidad de ser un descendiente de David (Cfr.

  1. Winling, R;
  2. (2013);
  3. Natale e il Mistero dell’Incarnazione;
  4. Brescia (Italia/UE): Editrice Queriniana, p;
  5. 43);
  6. 3) La esperanza histórica de la paz y la justicia de todo un pueblo se personificó en un judío marginal que comenzó el reinado de Dios… Jesús es el Mesías (palabra hebrea), es el Cristo (palabra griega), ambas palabras significan el “ungido”, porque ha recibido una misión a favor del pueblo;

Esta unción nos introduce en tres maneras de entender el mesianismo de Jesús, como: rey, sacerdote y profeta. Jesús es ungido para ser el rey que inaugura el reinado de Dios en la historia. Jesús comenzó el anuncio del reinado de Dios proclamando la buena noticia a los pobres, y éste se realiza incluso a pesar del pecado de la injusticia que engendra pobreza, y de la violencia que engendra la muerte (Cfr.

Is 61,1-3; Lc 4,16-21). Si Dios está con nosotros, somos capaces de tener la esperanza y la fortaleza para escribir la historia sin injusticia, sin pobreza, sin violencia. El Reino que Jesús comienza es un Reino de fraternidad, de justicia y de paz.

Y también anuncia que se consumará definitivamente más allá de la historia. Jesús nació en Belén, ciudad donde también vivió David. Jesús pertenece a la descendencia de David. Símbolo de la realeza y del máximo esplendor de la monarquía en la historia del pueblo de Israel.

Jesús es ungido para ser sacerdote. Vivió existencialmente su sacerdocio siendo un auténtico hermano, amando y servidor de los demás. Jesús fue sacerdote, víctima y altar al mismo tiempo, tal como lo explica la carta a los Hebreos.

Por esto Jesús es capaz de extirpar el pecado y el mal del mundo, pero también nos abrió las puertas del paraíso, del Reinado de Dios (Cfr. Heb 9,11-15). Jesús es ungido como profeta escatológico o definitivo, es decir, el gran profeta o El Profeta (Cfr. Winling, 2013, pp.

26-27). Denunció la injusticia y la violencia, y también practicó la justicia y sembró la paz, ambas realidades son signos de la presencia del reino de Dios en la historia. Jesús es el hijo de María, el Emmanuel, es el mismo que dice al final del evangelio de Mateo: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

Jesús desde su infancia tuvo su vida amenazada. Por ejemplo, José es advertido en sueños de la amenaza de muerte que sufre Jesús; se le revela que Herodes quiere matarlo; debe tomar al niño y a su madre María para huir a Egipto. Una vez que ha pasado el peligro regresa a Galilea: “De Egipto he llamado a mi hijo” (Os 11,1).

Al igual que el pueblo de Israel que estuvo en el exilio, Jesús, el hijo de Dios, será liberado de su exilio. La masacre de los niños menores de dos años en Belén (Mt 2,16-18), y de los pueblos circunvecinos, no es inverosímil.

Pues se sabe que Herodes, obsesionado por su poder había incluso ajusticiado algunos miembros de su propia familia en otros contextos. La masacre de los niños es un dato importante porque nos indica que Jesús vivió desde su niñez la amenaza real de la violencia.

Y el evangelio de Mateo destaca que esta masacre de los niños constituye el cumplimiento de una profecía de Jeremías: un grito ha sido escuchado en Ramá, un llanto y un lamento grande: Raquel llora a sus hijos y no quiere ser consolada, porque no viven más (Cfr.

Jr 31,15). Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor le dijo en sueños a José que retornara a la tierra de Israel, pero como reinaba Arquelao en Judea, en remplazo de Herodes su padre, fue advertido en sueños de ir a la región de Galilea en Nazaret con Maria y Jesús, así se cumplió lo que está escrito por los profetas: “Será llamado Nazareno” (Mt 2,23).

Jesús es el Mesías, el Cristo, el Salvador, es centro del tiempo, que comienza el reinado de Dios en el Nuevo Testamento. En Él se cumplen las profecías que se fueron expresando en todo el Antiguo Testamento y también realiza las esperanzas últimas y definitivas del pueblo de Israel porque introduce la mediación del reino de Dios Padre en la historia.

Jesús es el Dios que salva del mal, del pecado y de la muerte en un mundo que está afectado por la violencia, herido por la miseria humana – social y por las diversas realidades que nos deshumanizan. El niño que nació en un pesebre vivió en carne propia no tener una casa, un seguro social, un hospital, un lugar digno para nacer con el propósito de enseñarnos el camino de la vida.

Desde la realidad del mundo condenado a las tragedias causadas por el mal y la pobreza resplandece la salvación, sin poesía y sin interpretaciones. Jesús es buena noticia porque nos regaló su riqueza humana y se puso al servicio del reinado de Dios, mostrando su verdadera divinidad amando y sirviendo, sin dejarse degradar por la fuerza del mal e   identificándose en todo a nosotros, a lo que sufrimos, a lo que padecemos, menos en el pecado (Cfr.

Fil 2,5-11). Las enseñanzas sapienciales de sus parábolas, sus palabras proféticas y las bienaventuranzas que nos han enriquecido, fueron una buena noticia en medio de los empobrecidos de Israel. Y lo siguen siendo para nosotros hoy. La vida de Jesús es una paradoja práctica-existencial y también histórica: Jesús es un judío marginal que vivió haciendo el bien a pesar de tanto mal, de tantas malas noticias o desencuentros, y de tantas conspiraciones en su contra.

  • Su vida fue una paradoja existencial porque vivió haciendo el bien y murió en la cruz, sufriendo de tal manera, que nos atrevemos a decir, que son pocas las personas en la historia que han podido tener una muerte injusta tan cruenta y dolorosa;
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Paradoja aún porque muriendo como un maldito, Dios lo exaltó y dejó en claro que quien vive como Jesús tiene vida eterna. Jesús se entregó totalmente para hacer posible el reino del Padre, realidad que expresa la paz y la justicia para toda la humanidad.

Esta entrega de Jesús vale la pena celebrarla, vale la pena conmemorarla. No dejemos de celebrar el nacimiento de Jesús. No tengamos miedo a aumentar kilos con los tamales y el pollo horneado. Vale la pena festejar a Jesús en medio de tantas malas noticias de miserias y pobrezas.

El sentido de la vida, de la existencia, de la humanidad y de la historia, se plasma en este misterio tan grandioso de Dios que se hace uno de nosotros, porque Dios nos ama perdidamente, y su propósito es paradójicamente convertir esta historia de condenación en una historia de salvación.

¿Qué dice la Biblia sobre el nacimiento de Jesús?

Evangelio de Lucas – El evangelio de Lucas, un recuento de la vida de Jesús escrito en la misma época que el evangelio de Mateo, tiene una versión distinta del nacimiento de Jesús. Su evangelio comienza con José y María embarazada en Galilea. El viaje a Belén se debió a un censo que el emperador romano César Augusto ordenó para todos los judíos.

José era descendiente del rey David y Belén era el lugar donde le correspondía registrarse. Lucas no incluye un viaje a Egipto, ni al paranoico rey Herodes o sus intentos de asesinar niños. Los sabios tampoco visitan al niño Jesús en su versión.

Jesús nació en un pesebre porque los viajeros tenían ocupadas todas las habitaciones de Belén. Tras el nacimiento, a María y José solo le visitan pastores, también alegrados del nacimiento de Jesús. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, Lucas no relata la adoración de los magos de Oriente, pero sí la visita de los pastores, enterados del nacimiento de Jesús tras la aparición de ángeles.

  1. Lucas relata que unos ángeles se aparecieron a los pastores y le anunciaron el nacimiento de Jesús;
  2. No hay estrella que guía, y los pastores no traen regalos al niño;
  3. Lucas menciona que Jesús, María y José dejan Belén ocho días después del nacimiento y viajan a Jerusalén y luego a Nazaret;

Las diferencias entre Mateo y Lucas son casi imposibles de reconciliar, aunque comparten similitudes. John Meier, un estudioso de la historia de Jesús, explica que “el nacimiento en Belén no forma parte de un hecho histórico” sino de una “afirmación teológica escrita en forma de narrativa histórica”.

¿Qué significa la Navidad y el nacimiento de Jesús?

Evangelio de Lucas [ editar ] – En los días en que Herodes era rey de Judea, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret (en Galilea) para anunciarle a una virgen llamada María, que estaba desposada con un hombre llamado José, que le nacería un niño y debía llamarlo Jesús, porque él sería el hijo de Dios y gobernaría sobre Israel para siempre.

Cuando se acercaba el momento del nacimiento, César Augusto ordenó un censo de los dominios romanos, y José llevó a María a Belén, la antigua ciudad de David, ya que él era de la casa de David. Y sucedió que Jesús nació en Belén; y como no tenían dónde quedarse en el pueblo, el infante fue acostado en un pesebre mientras los ángeles anunciaban su nacimiento a un grupo de pastores que lo adoró como Mesías y Señor.

De acuerdo con la ley judía, sus padres presentaron al niño Jesús en el Templo de Jerusalén, donde dos personas en el templo, Simeón y Ana, dieron gracias a Dios porque había enviado su salvación. José y María luego regresaron a Nazaret. Allí «el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él».

¿Qué ocurre cuando nacemos?

Los cambios en el recién nacido al momento de nacer se refiere a los cambios que sufre el cuerpo del bebé para adaptarse a la vida por fuera del útero. PULMONES, CORAZÓN Y VASOS SANGUÍNEOS La placenta de la madre le ayuda al bebé a “respirar” mientras está creciendo en el útero.

El oxígeno y el dióxido de carbono fluyen a través de la sangre en la placenta. La mayor parte de la sangre va al corazón y fluye a través del cuerpo del bebé. En el nacimiento, los pulmones del bebé están llenos de fluido y no están inflados.

El bebé toma la primera respiración al cabo de aproximadamente 10 segundos después del parto. Esto suena como un jadeo, a medida que el sistema nervioso central del recién nacido reacciona al cambio súbito en la temperatura y en el medio ambiente. Una vez que el bebé toma la primera respiración, muchos cambios ocurren en sus pulmones y aparato circulatorio:

  • El aumento de oxígeno en los pulmones causa una disminución en la resistencia del flujo de sangre a los pulmones.
  • La resistencia del flujo de sangre de los vasos sanguíneos del bebé también aumenta.
  • El fluido drena o es absorbido desde el aparato respiratorio.
  • Los pulmones se inflan y empiezan a trabajar por sí solos, llevando oxígeno al torrente sanguíneo y eliminando el dióxido de carbono a través de la exhalación.

TEMPERATURA CORPORAL Un bebé en desarrollo produce aproximadamente el doble de calor que un adulto. Una cantidad pequeña de calor se elimina a través de la piel en desarrollo del bebé, el líquido amniótico y la pared uterina. Después del parto, el recién nacido empieza a perder el calor. Los receptores en la piel del bebé envían mensajes al cerebro de que su cuerpo tiene frío. Cuando el bebé nace, el hígado tiene varias funciones:

  • Produce sustancias que ayudan a coagular la sangre.
  • Empieza a descomponer los productos de desecho como el exceso de glóbulos rojos.
  • Produce una proteína que ayuda descomponer la bilirrubina. Si el cuerpo del bebé no descompone la bilirrubina en forma apropiada, puede llevar a ictericia del recién nacido.

TUBO DIGESTIVO El sistema gastrointestinal de un bebé no funciona totalmente hasta después del nacimiento. A finales del embarazo, el feto produce una sustancia de desecho pegajosa de color negro o verde llamada meconio. Meconio es el término médico para las primeras heces del bebé recién nacido y está compuesto de líquido amniótico, moco, lanugo (vello fino que cubre el cuerpo del bebé), bilis y células que se han desprendido de la piel y el tubo digestivo.

  1. El cuerpo del bebé crea calor al quemar grasa parda, un tipo de grasa que se encuentra solo en los fetos y recién nacidos;
  2. Los recién nacidos se ven estremeciéndose en pocas ocasiones;
  3. EL HÍGADO En el bebé, el hígado actúa como un sitio de almacenamiento para el azúcar (glucógeno) y el hierro;

En algunos casos, el bebé elimina las heces (meconio) mientras está todavía dentro del útero. APARATO URINARIO Los riñones en desarrollo del bebé empiezan a producir orina hacia las 9 a 12 semanas en el embarazo. Después del nacimiento, el recién nacido orinará normalmente dentro de las primeras 24 horas de vida.

  • Los riñones se vuelven capaces de mantener el equilibrio de líquidos y electrólitos del cuerpo;
  • La tasa a la cual la sangre se filtra a través de los riñones (tasa de filtración glomerular) aumenta enormemente después del nacimiento y en las primeras 2 semanas de vida;

No obstante, le lleva algún tiempo a los riñones llegar a acelerar. Los recién nacidos tienen menos capacidad para eliminar el exceso de sal (sodio) o para concentrar o diluir la orina en comparación con los adultos, pero esta capacidad mejora con el tiempo.

SISTEMA INMUNITARIO El sistema inmunitario se empieza a desarrollar en el feto y continúa madurando a través de los primeros años de vida del niño. El útero es un ambiente relativamente estéril, pero tan pronto como el bebé nace, se expone a una variedad de bacterias y otras potenciales sustancias patógenas.

Aunque los bebés recién nacidos son más vulnerables a infección, su sistema inmunitario puede responder a los organismos infecciosos. Los recién nacidos en verdad portan algunos anticuerpos de su madre, lo cual les brinda protección contra infecciones. La lactancia materna también ayuda a mejorar la inmunidad de un recién nacido. Características de la piel del recién nacido :

  • Un vello fino, llamado lanugo, podría cubrir la piel del recién nacido, sobre todo los bebés antes de término. El vello debe desaparecer dentro de las primeras semanas de la vida del bebé.
  • Una sustancia espesa y cerosa llamada unto sebáceo puede cubrir la piel. Esta sustancia protege al feto mientras está flotando en el líquido amniótico dentro del útero. El unto sebáceo debe desaparecer durante el primer baño del bebé.
  • La piel podría cuartearse, pelarse o estar manchada, pero esto debe mejorar con el tiempo.

Cambios en el recién nacido al nacer Marcdante KJ, Kliegman RM. Assessment of the mother, fetus, and newborn. In: Marcdante KJ, Kliegman RM, eds. Nelson Essentials of Pediatrics. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2019:chap 58. Olsson JM. The newborn. In: Kliegman RM, St. Geme JW, Blum NJ, Shah SS, Tasker RC, Wilson KM, eds. Nelson Textbook of Pediatrics.

LA PIEL La piel del recién nacido variará según la duración del embarazo. Los bebés prematuros tienen piel delgada y transparente, mientras que la piel de un bebé a término es más gruesa. 21st ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 21.

Rozance PJ, Wright CJ. The neonate. In: Landon MB, Galan HL, Jauniaux ERM, et al, eds. Gabbe’s Obstetrics: Normal and Problem Pregnancies. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2021:chap 23. Versión en inglés revisada por: Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine, Seattle, WA.

¿Cómo se llama el buen nacimiento?

¿Qué es un parto natural?  – El parto natural consiste en dar a luz sin usar ningún tipo de medicación, sino solo técnicas como la relajación y la respiración controlada para lograr gestionar el dolor. Para muchas futuras madres, el parto natural no es una cuestión de “valentía”, solo consiste en tratar el trabajo de parto y el alumbramiento como procesos naturales. Esto puede incluir lo siguiente: 

  • atravesar el trabajo de parto y el alumbramiento sin la ayuda de los medicamentos, incluyendo tanto los medicamentos para el dolor (o analgésicos), como la anestesia epidural
  • usar pocas intervenciones médicas o ninguna, como el monitoreo fetal continuo y la episiotomía (un corte que se realiza en el perineo, la zona que se encuentra entre la vagina y el ano, para hacerle espacio al bebé durante el alumbramiento) 
  • permitir que la mujer dirija el trabajo de parto y el proceso de alumbramiento, haciéndolo todo de una manera en que se sienta cómoda

¿Cuál es la raíz de la palabra nacer?

El verbo nacer (salir del vientre de la madre) viene del latín nasci = ‘ nacer ‘, de donde tenemos también Renacimiento, nación, navidad, naturaleza, y también nato. Nasci, antes gnasci, se vincula a una raíz indoeuropea (*gen-) que significa dar a luz o engendrar.

¿Cuándo nació Jesús estudio bíblico?

Este artículo apareció publicado en el Arqueología e Historia n. º 17 como adelanto del siguiente número, el Arqueología e Historia n. º 18: El Jesús histórico. – Desperta Ferro Revistas , Historia Antigua , General , Arqueología e Historia , Arqueología | Etiquetas: Cristianismo , Jesús histórico , Jesús de Nazaret , Natividad , Semana Santa.

¿Qué nos dice Lucas 1 26 38?

Martes II Semana Tiempo de Adviento 8 de Diciembre de 2020 INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA Evangelio Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo + Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José.

La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y Él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

  1. María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
  2. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios;

Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Comentario al Evangelio El Evangelio de este día está centrado en la figura de María y presenta los acontecimientos que surgieron antes del nacimiento del Salvador. Este célebre texto de Lucas con respecto a la Anunciación es un relato eminentemente vocacional.

Dios es quien toma la iniciativa, llama, da una misión y otorga los medios para cumplir con la encomienda recibida ante la objeción o limitación del que es llamado. María presenta su objeción, muy razonable y comprensible, y es el ángel quien explica el misterio por medio de la acción del Espíritu Santo.

No hay que pasar por alto el milagroso embarazo de la anciana Isabel, madre de Juan el Bautista. El sí de María prepara el camino de Jesús, animándonos en este tiempo de Adviento a preparar también nosotros para recibir al Señor.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 253. Reflexionamos · ¿Cuál es tu respuesta ante el llamado del Señor? · ¿Te abandonas plenamente en Él? · ¿Te alegras, como María, de saber que el Señor está contigo? Nos comprometemos Reflexión: El encuentro, cuando es auténtico y no mera vecinidad física, constituye una fuente de luz.

Epicteto solía decir: «si quieres algo bueno, búscalo en ti mismo». Esto es verdad si nos vemos como seres dialógicos, que se constituyen en la apertura a los demás impulsos del ideal de la unidad. Gustavo Villapalos y Alfonso López, El libro de los valores, Ed.

Planeta, 2001. La responsabilidad de abrir rutas fecundas La vida no la tenemos hecha de antemano. Debemos nosotros trazar sus líneas maestras, orientarla debidamente, perfilar las rutas por las que ha de moverse. Estas vías no se disipan como las estrellas de los navíos; quedan grabadas en nuestra biografía personal, en la configuración que vamos dando a nuestro ser.

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

Antonio Machado, Proverbios y cantares XXIX, en Poesías completas, Espasa-Calpe, 1978. Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María Desde el primer instante de su vida, la santísima Virgen María, por una gracia derivada anticipadamente de la muerte de su Hijo, es preservada de todo pecado.

  • Así pues, la concepción inmaculada de la Virgen se funda en su maternidad divina;
  • La asunción y la concepción inmaculada de María santísima son la imagen anticipada de la Iglesia, la cual “no tiene mancha, ni arruga, sino que es santa e inmaculada”, por voluntad de Dios;

Continuaré, Oh Dios mío R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor! V. San Juan Bautista de la Salle R. ¡Ruega por nosotros! V. Viva Jesús en nuestros corazones R. ¡Por siempre!.