Que Es Contristado En La Biblia?

Que Es Contristado En La Biblia
Producir o causar pena, aflicción, tristeza.

¿Qué es contristado según la Biblia?

adj. Que manifiesta tristeza o aflicción.

¿Qué es contristar el Espíritu Santo?

Transcript – LAS TRES MAYORES CAUSAS QUE CONTRISTAN AL ESPIRITU SANTO La Rebeldía II Pastora Susie Fernández Iglesia Casa de Oración y Adoración 6 de abril del 2016 Efesios 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Salmos 51:10-11 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. En el Cuerpo de Cristo • hay una triste realidad; y es que, continuamente, estamos ofendiendo, contristando al Espíritu Santo.

Esto sucede porque hay muchos corazones que están endurecidos y han perdido la sensibilidad de Su Presencia, y por esto no pueden oír Su voz. Además, sucede que no estamos conscientes de las tres condiciones que más contristan al Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas, las cuales son: La Rebeldía, La Falta de Comunión con El y La Falta de Perdón.

Epidemia que azota en gran manera a la iglesia de Jesús. Las tres mayores causas por las que el Espíritu Santo se contrista ¿Qué significa contristar? • Contristar es la palabra griega “lupeo”, que significa tristeza, causar dolor, afligir, entristecer.

Nosotros como creyentes, con nuestros actos, podemos hacer que el Espíritu Santo se aflija, se entristezca, y además, podemos causarle dolor. Y cuando Él está contristado en nosotros, automáticamente afecta todo nuestro ser y toda nuestra vida. • La diferencia entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es que el Espíritu Santo es más sensible.

Por esto, no apague al Espíritu Santo cuando Él lo está encendiendo del poder y la unción; no apague Su fuego. 1 Tesalonicenses 5:19 “No apaguéis al Espíritu”. ¿Cómo se apaga al Espíritu? 1. La Rebeldía. Ésta va en contra de Dios y de las autoridades establecidas.

El origen de la rebeldía está en Satanás. Isaías 63:10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos. Isaías 63:10 Nueva Traducción Viviente (NTV) Pero ellos se rebelaron contra él y entristecieron a su Santo Espíritu.

Así que él se convirtió en enemigo de ellos y peleó contra ellos. Existen tres formas principales donde se manifiesta la rebeldía, y estas son: 1. Las palabras: murmuración y crítica 2. Los razonamientos: cuestionamientos acerca de la autoridad La rebeldía se puede manifestar • como forma de rechazo a la autoridad, y las fuentes de esta rebeldía son: 3.

El hombre mismo; debido a su naturaleza pecaminosa, la cual produce soberbia, orgullo, amargura y otros. Satanás. produce rebeldía en el hombre por medio del engaño. 2 Corintios 10:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, Pasos que llevan al hombre a rechazar la autoridad: Las heridas llevan al: resentimiento, amargura, odio, rebeldía.

  1. Notas importantes para aprender: • No se deben ver los errores que comete el hombre que está en autoridad, sino la autoridad de la cual está revestido;
  2. • A Dios le corresponde poner y quitar las autoridades;

• Si el hombre en autoridad falla, se equivoca o peca, es a Dios a quien le corresponde actuar. 1 Samuel 15:24-25 24 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos.

  1. Perdona, pues, ahora mi pecado, 25 y vuelve conmigo para que adore a Jehová;
  2. Salmos 78:8 Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu;

Hechos 7:51 !!Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. La Falta de Comunión con El. • Para lograr esta comunión, tiene que haber compromiso, perseverancia y disciplina.

Hay tiempos en los que el Espíritu Santo desea tener comunión con nosotros, pero lo ignoramos, y eso lo contrista. • ¿Qué es el compromiso? Es tomar una decisión de calidad con todo el corazón y sin estar mirando el reloj.

• Este es el primer paso para poder tener comunión íntima con el Espíritu Santo. Nosotros mismo tenemos que tomar la decisión de tener comunión Intima con Él todos los días, reconociendo que El es la Vida. Salmos 25:14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

  • 1 Corintios 1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor;
  • • ¿Qué es la perseverancia? Insistir, permanecer, quedarse en un lugar en vez de abandonarlo; consistencia, ser constante con una persona en acuerdo;

En el caso de la comunión con el Espíritu Santo, debemos establecer un compromiso y perseverar en él. ¿Qué es la disciplina? • Es someter nuestra carne a servidumbre para lograr una meta. La disciplina no es la meta, sino el medio para llegar a ella. Tener comunión con el Espíritu Santo debe ser nuestra meta.

  1. 2 Corintios 13:14 “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros;
  2. Amén”;
  3. La Falta de Perdón: ¿Qué es la falta de perdón? • La falta de perdón es guardar rencor en nuestro corazón hacia una persona que nos hizo un mal o que traicionó nuestra confianza;

Tenemos razones para estar heridos; pero, eso no nos da derecho a guardar falta de perdón en nuestro interior, pues eso nos va destruyendo y enfermando poco a poco; a la misma vez nos mantiene atados, no crecemos, no estamos fijos hacia una meta, hacia un propósito, nos estancamos.

  • ¿Qué es perdón? • El perdón es una decisión que hay que tomar para soltar, dejar libre a nuestro ofensor, y bendecirlo;
  • Recuerde que si no practicamos el perdón como estilo de vida, vamos a contristar al Espíritu Santo continuamente;

La falta de perdón le abre la puerta al enemigo para traernos enfermedades, hasta la muerte. El perdón es una decisión y una conducta que debemos tomar como un estilo de vida. Mateo 18:21-22 21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete..

¿Cuáles son las cosas que Contristan al Espíritu Santo?

Además, sucede que no estamos conscientes de las tres condiciones que mayor enojo le causan y que más contristan al Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas, las cuales son: la rebeldía, la falta de comunión con Él y la falta de perdón (epidemia que azota en gran manera a la iglesia de Jesús).

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¿Qué significado tiene la palabra Contristéis?

Forma verbal [ editar ] – 1 Segunda persona del plural (vosotros, vosotras) del presente  de subjuntivo  de  contristar   o de   contristarse.

  • Uso: se emplea también para el imperativo negativo: «no contristéis ».

¿Qué significa no apagar el Espíritu?

No apaguen el Espíritu que vivifica al hombre interior Cuando invitamos al Espíritu Santo a llenar nuestras mentes de luz y conocimiento, Él “nos vivifica”, es decir, ilumina y vigoriza tanto al hombre como a la mujer interior. En 1 Tesalonicenses, capítulo 5, Pablo instó a los miembros a conducirse de manera apropiada para los santos, y luego procedió a enumerar los atributos y la conducta adecuados.

  • En el versículo 19, Pablo impartió consejo con estas cuatro palabras sencillas: “No apaguéis al Espíritu”;
  • Curiosamente, 500 años antes de los escritos de Pablo, un profeta del Libro de Mormón llamado Jacob trató de enseñar el evangelio de Jesucristo a un pueblo reacio;

De manera contundente, preguntó: “¿Rechazaréis las palabras de los profetas;… y negaréis la buena palabra de Cristo… y el don del Espíritu Santo, y apagaréis el Santo Espíritu…?” 1. En nuestros días, muchos siglos después de Pablo y de Jacob, nosotros también debemos tener cuidado de no obstaculizar, despreciar, ni apagar al Espíritu en nuestra vida.

Las atrayentes incitaciones del mundo tratan de desviar nuestra atención del sendero estrecho y angosto. El adversario se empeña en entorpecer nuestra sensibilidad a las impresiones del Espíritu, ya sea que seamos adolescentes, jóvenes adultos u hombres y mujeres maduros.

La función del Espíritu Santo es fundamental en cada etapa de nuestra vida terrenal. Desde el principio, el Padre ha prometido a cada uno de sus hijos e hijas espirituales que, por medio de la expiación y de la resurrección de Su Hijo Amado, todos podremos regresar a Su presencia y heredar las bendiciones de la vida eterna en el más alto grado del reino celestial.

Cada uno de nosotros sabía que el camino a la exaltación sería largo, extenuante y algunas veces solitario, pero también sabíamos que no viajaríamos solos. El Padre Celestial concede un compañero y guía a todo el que cumpla con los requisitos de la fe, del arrepentimiento y del bautismo: el Espíritu Santo.

El camino hacia la vida eterna no está en un terreno llano, sino en uno ascendente, y se dirige siempre hacia adelante y hacia arriba; por consiguiente, se requieren entendimiento y energía espirituales en constante aumento para llegar a nuestro destino.

Puesto que la oposición perjudicial de Satanás continúa, la guía constante e inspiradora del Espíritu Santo es absolutamente necesaria. No nos atrevemos a obstaculizar, a pasar por alto, a despreciar ni a apagar los susurros del Espíritu Santo; sin embargo, en lo referente a aprovechar las impresiones y bendiciones que derivan del Espíritu Santo, a menudo “vivimos muy por debajo de nuestros privilegios” 2.

En La Perla de Gran Precio, Moisés registró que Adán, habiendo sido bautizado y habiendo recibido el Espíritu Santo, “fue vivificado en el hombre interior” 3. Cuando invitamos al Espíritu Santo a llenar nuestras mentes de luz y conocimiento, Él nos “vivifica”, es decir, ilumina y vigoriza tanto al hombre como a la mujer interior 4.

Como resultado de ello, percibimos una notable diferencia en nuestra alma: nos sentimos fortalecidos, llenos de paz y de gozo; poseemos energía y entusiasmo espirituales, los cuales realzan nuestras aptitudes innatas; logramos más de lo que haríamos por nuestra propia cuenta; y ansiamos llegar a ser personas más santas.

¿Desean saber el precio que hay que pagar por los privilegios que están a nuestro alcance después de recibir el Espíritu Santo? El precio no es un monto predeterminado ni fijo, sino que cada uno de nosotros lo decide en forma individual. Si establecen su pago, o sea, su esfuerzo personal, muy bajo, tal vez no aprovechen todo lo que el Espíritu tiene para ofrecerles. Nosotros determinamos el nivel de nuestra contribución personal actual al analizar nuestras elecciones y prioridades del presente, haciéndonos preguntas como éstas:

  1. ¿Dedico más tiempo a hacer deportes que a asistir a la Iglesia o a desempeñar mis llamamientos?
  2. Si tengo un día libre, ¿elijo ir al templo o al centro comercial?
  3. ¿Prefiero los juegos de computadora o navegar por internet en vez de prestar servicio valioso a los de mi casa y de mi comunidad?
  4. ¿Leo el periódico religiosamente pero se me hace difícil leer las Escrituras a diario?

Hay preguntas que te podrías hacer, las cuales revelarán si tus actuales decisiones y prioridades son apropiadas. Cualquiera sea el grado de espiritualidad que tengamos en la actualidad, siempre existe un grado más alto a nuestro alcance. El tiempo es muy valioso. ¿Pensarías en dedicar más tiempo a los asuntos de la eternidad, a fin de ser dignos de la compañía constante del Espíritu Santo y para aprovechar Su influencia más plenamente? Si tu respuesta es sí, la dádiva inicial en esta búsqueda de una espiritualidad más profunda es el deseo intensificado de recibir mayor inspiración y llegar a ser más santo.

¡Es posible que hasta apaguen al Espíritu! No obstante, si deciden que la contribución será alta, recogerán una abundante cosecha del Espíritu. El pago al que me refiero naturalmente no es de dinero; más bien, se trata de un compromiso y de una entrega mayores, en forma personal, hacia la conducta y las actividades espirituales.

Cuando ese deseo llene nuestro corazón, con gusto aumentaremos el precio a pagar por la ayuda del cielo. El siguiente aporte a esta empresa será sumergirnos más constantemente en las palabras de Cristo y de los profetas. Si nuestros esfuerzos por estudiar se intensifican, también lo hará la influencia del Espíritu Santo en nuestra vida.

Escudriñemos las Escrituras con lápiz en mano, anotando las ideas nuevas y las impresiones del Espíritu. Después, procuremos aplicar en nuestra vida personal lo que hayamos aprendido. El Espíritu vivificará nuestro ser interior y obtendremos mayor comprensión, precepto por precepto.

Para asegurarnos de que no apaguemos el Espíritu, sino que invitemos Su presencia, hay otro paso que debemos tomar: oremos ferviente y frecuentemente. La tierna y extensa promesa del Salvador se encuentra en Doctrina y Convenios:

  • “Allegaos a mí, y yo me allegaré a vosotros”.
  • “Buscadme diligentemente, y me hallaréis”.
  • “Pedid, y recibiréis”.
  • “Llamad, y se os abrirá”.
  • “Cualquier cosa que le pidáis al Padre en mi nombre os será dada, si es para vuestro bien” 5.

Fíjense en la secuencia, hermanos y hermanas: Nos acercamos al Salvador al guardar Sus mandamientos con exactitud; le pedimos de corazón al Padre en el nombre de Cristo; luego, por medio de las impresiones del Espíritu Santo, recibimos dirección divina y claro entendimiento. Al ayunar, al renovar nuestros convenios durante la Santa Cena y al asistir al templo, tenemos acceso a una mayor porción del Espíritu. En esas situaciones, el Espíritu puede manifestar Su influencia con mayor intensidad. El templo constituye un entorno maravilloso para procurar revelación personal.

  • Cuando asistimos tan a menudo como podamos y escuchamos con atención, reflexionando en las gloriosas promesas y expectativas relacionadas con la eternidad, salimos con un elevado entendimiento del plan de nuestro Padre Celestial para nosotros;

El Espíritu Santo expande nuestra visión y permite que esa perspectiva eterna influya en las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana. Si nos empeñamos en ese afán y no apagamos el Espíritu, se vivificará nuestro ser interior. Si perseveramos, nos aguarda la vida eterna.

Por lo tanto, no apaguemos el Espíritu por medio de la desobediencia y la negligencia; por el contrario, vivamos “por el Espíritu” 6 , realzando la función sagrada y esencial del Espíritu Santo en nuestra vida.

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Testifico que si verdaderamente procuramos el Espíritu, nos beneficiaremos más plenamente de la serena, y a la vez fundamental, influencia del Espíritu Santo. En el nombre de Jesucristo. Amén..

¿Qué dice Efesios 4 30?

1 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es a digno de la b vocación con que habéis sido llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con a paciencia los unos a los otros en amor; 3 solícitos en guardar la a unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

4 Un a cuerpo , y un Espíritu; como fuisteis también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un a Señor , una b fe , un c bautismo , 6 un Dios y a Padre de todos, quien está sobre todos, y por todos y en todos vosotros.

7 Pero a cada uno de nosotros dada fue la a gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice: a Subiendo a lo alto, llevó cautivos a los cautivos, y dio dones a los hombres. 9 (Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo).

  1. 11 Y él mismo a constituyó a unos b apóstoles ; y a otros, c profetas ; y a otros, d evangelistas ; y a otros, e pastores y f maestros ; 12 a fin de a perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la b edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la a unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un b varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos a niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de b doctrina , por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que, hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en aquel que es la a cabeza , a saber, Cristo; 16 de quien, todo el cuerpo, bien ajustado y ligado entre sí por todas las coyunturas que lo sustentan, según la función adecuada de cada miembro, crece, edificándose en amor;

17 Esto, pues, digo y testifico en el Señor, que no andéis más como los otros a gentiles , que andan en la b vanidad de su mente, 18 teniendo el a entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la b ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su c corazón ; 19 los cuales, después que a perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

20 Mas vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús, 22 en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del a viejo hombre, que está viciado conforme a los b deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del a nuevo hombre que es creado según Dios en la b justicia y santidad de la verdad.

25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. 26 a Airaos , pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al a diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino a trabaje , haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué b dar al que padece necesidad.

29 Ninguna a palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de que dé gracia a los oyentes. 30 Y no a contristéis al b Santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis c sellados para el día de la redención.

31 Quítense de vosotros toda amargura, y enojo, e ira, y gritos, y a maledicencia y toda b malicia. 32 Más bien, sed a benignos los unos con los otros, misericordiosos, b perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo..

¿Qué es lo que nos separa de la presencia de Dios?

El Pecado: lo que nos separa de la presencia de Dios.

¿Cómo es una persona que tiene el Espíritu Santo?

Qué es el Espíritu Santo: – Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad del cristianismo. El Espíritu Santo es una persona distinta del Padre y del Hijo (primera y segunda persona de la Santísima Trinidad) pero posee con ellos una misma naturaleza y esencia divina.

  1. El Espíritu Santo deriva del latín Espiritus Sanctus que se refiere a la gracia divina que se revela para entrar en comunión con los creyentes con el fin de contactarse con Cristo o con Dios, en otras palabras, el Espíritu Santo es el que despierta la fe cristiana;

Vea también Cristianismo El Espíritu Santo es sinónimo de Divina Gracia, Espíritu y Paráclito. En el evangelio de San Juan se afirma que Práclito se quedará con los discípulos después de que Jesús ya no sea visible. Práclito proviene del griego parakletos que significa “aquél que es invocado” y del latín consolator que significa consuelo y se caracteriza por: defender del castigo, salvar del peligro y entregar la salvación eterna.

Para los cristianos, el nacimiento de su iglesia es marcada precisamente con el descenso del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús luego de su crucifixión y resurrección llamada Pentecostés. Vea también Pentecostés El Espíritu Santo procede de la espiración (respiro, aliento) del Padre y del Hijo juntos como un principio único.

Vea también Espíritu.

¿Cómo se aviva el fuego del don de Dios?

Quizá te has preguntado: ¿Por qué miles de personas permanecen por horas a las puertas del Avivamiento esperando impacientemente que comience cada reunión? ¿Qué hace Avivamiento, para que vengan miles y hagan fila para entrar? Debes saber que no es un artista, ni un gran predicador, sino que en medio nuestro hay un fuego, bajo el cual los hombres vienen a exponerse, un fuego que debe arder en el corazón de los creyentes, que te lleva a hacer una oración apasionada y hace que tú ardas de amor por Jesús, ese fuego es el Espíritu Santo.

  1. En 1 de Tesalonicenses 5:19 el apóstol Pablo nos dice: “No apaguéis al Espíritu”;
  2. Es por eso, que debemos evitar a toda costa darle lugar a la carne y tener especial cuidado con las personas a nuestro alrededor que no entienden el fuego, la fe y la pasión que tenemos por Él, pues el diablo tiene miedo de un creyente que tiene la llama ardiendo en su corazón y buscará a toda costa apagarla;

En nuestro país hemos visto, que los pastores que se metieron a hacer política activamente, sus ministerios se secaron, todos con una buena motivación, pero quizá con una mala inspiración detrás. Uno de los ministerios más grandes de Centroamérica, el más grande de su país, hoy es como un grupo de oración, lo perdió todo.

  • Como creyentes somos absolutamente responsables de ese fuego que el Espíritu Santo ha puesto en nosotros, y es por eso que no podemos desviarnos, ni salirnos de la misión que como iglesia Jesús nos dio;

En Apocalipsis 2:1-7, el Señor nos advierte, que, si perdemos el primer amor, vamos a perder el fuego, Dios mismo vendrá y lo quitará. Por eso, es necesario conocer 4 cosas que debemos empezar a practicar para avivar ese fuego en nosotros. Comunión con Dios: El Espíritu Santo es quien enciende la llama y la aviva.

En Hechos 4:13, la gente notaba que Pedro había estado con Jesús, por el denuedo con el que hablaba, al igual, cuando este fuego venga sobre ti, no vas a poder callar, por causa del fuego que arde en tu corazón, y va a ser notorio a los demás que estuviste con Él, porque ese fuego se enciende en la comunión con Dios.

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Comunión con los avivados: Hay creyentes que te bajan la fe y te desaniman. Es por eso, que debes rodearte de los que te avivan, que hacen que vuelva a ti la pasión por Jesús, debes rodearte de los de la fe. En Daniel 1:19-20 vemos como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, fueron hallados diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo el reino de Nabucodonosor, ya que ellos estuvieron siempre animándose mutuamente a ser radicales por Dios.

  1. Comunión con las Escrituras: La palabra de Dios es la que aviva el corazón de quien la oye;
  2. En los días de Esdras el pueblo tenía todas las costumbres religiosas, pero cuando Esdras sube y comienza a leer las Escrituras, todos en Israel lloraban;

Es inevitable que al leer la Biblia, el fuego de Dios comience a arder en tu vida. (Leer Nehemías 8:5-9) 4. La adoración: Dios nos creó para adorarlo, y busca que lo adoremos. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” Juan 4:23.

Un adorador siempre va a mantener la llama avivada. Un tizón solo, se apaga; pero si vas a la fuente donde la llama se enciende, entonces podrás mantener avivado ese fuego en tu interior. Lo único que Dios requiere para enviar ese fuego es un lugar seco, es decir, un corazón sediento.

Por eso, queremos cerrar esta enseñanza invitándote a hacer esta oración: “Señor, dame un corazón sediento, al cual Tú puedas saciar; un corazón seco en el cual Tú puedas poner Tu fuego. En el nombre de Jesús. Amen.

¿Cómo saber si es el Espíritu Santo que me habla?

Es probable que hayas escuchado a la gente decir: “En este momento siento el Espíritu muy fuerte”. Quizás tú también sientas algo en ese momento, pero ¿tienes algún problema si tú no lo sientes? Respuesta corta: en absoluto, porque las personas experimentan la influencia del Espíritu Santo de manera diferente.

Eso es lo milagroso de los mensajes del Espíritu Santo: van dirigidos solo para ti. Para algunas personas, el Espíritu Santo puede hacer que se sientan impresionadas por la emoción y conmovidas hasta las lágrimas; para otras, las lágrimas rara vez o nunca llegan, lo cual está bien.

Para ellas, el Espíritu Santo puede producir un sutil sentimiento de gratitud, paz, reverencia o amor (véase Gálatas 5:22–23 ). En las Escrituras también se describe al Espíritu Santo como un “ardor” en el pecho (véase Doctrina y Convenios 9:8–9 ). Pero la intensidad o el grado de ese “ardor” puede ser diferente para todos.

  1. A veces es como una pequeña brasa resplandeciente en lugar de un fuego arrasador;
  2. O tal vez hayas oído la descripción del Espíritu Santo como una “voz suave y apacible” (véase Doctrina y Convenios 85:6 );

Y de inmediato pensaste: “Pero no he OÍDO una voz. ¿Me pasa algo?”. Y repetimos, no en absoluto. Esa descripción de las Escrituras no significa necesariamente que todos oímos una voz literal. El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “El espíritu habla con palabras que sentimos.

  • Tales sentimientos son delicados, un suave impulso a actuar, a hacer algo, a decir algo, a reaccionar de cierta manera”1;
  • El punto es: cada uno de nosotros experimentará el Espíritu Santo de forma diferente y en diferentes grados;

Lo importante es que vivamos dignos de recibirlo y que lo reconozcamos cuando venga. Al hacerlo, empezaremos a notar que Su influencia está presente en nuestra vida mucho más de lo que esperábamos..

¿Donde dice la Biblia que el Espíritu Santo no mora en templo sucio?

El Espíritu no habita en templos inmundos – El élder Robert D. Hales testifica que el Espíritu no habita en templos inmundos (Helamán 4:23–26). 0:55.

¿Cuándo se contrista al Espíritu Santo?

¿Cómo podemos contristar al Espíritu Santo? – No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención. Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta.

Efesios 4:30-31 En estos versículos leemos que podemos contristar al Espíritu Santo con la forma en que vivimos , es decir, con nuestras actitudes, palabras, pensamientos y acciones diarias. Recordemos que Él desea guiar nuestra vida a toda verdad y conformarnos cada vez más a la imagen de Cristo.

Por lo tanto, contristamos al Espíritu Santo cuando no le permitimos guiarnos y, por el contrario, decidimos seguir nuestro propio camino. Cuando hacemos esto, por lo general actuamos según nuestra antigua naturaleza y no conforme a nuestra nueva vida en Cristo.

  • De este modo, terminamos cometiendo pecados que entristecen al Espíritu, como los que se mencionan en este pasaje;
  • En Efesios 4:31 solo se mencionan los siguientes pecados: la amargura, la furia, el enojo, las palabras ásperas y las calumnias;

Sin embargo, en el contexto de este pasaje el apóstol Pablo nombra otros, como la mentira y el robo. Todas estas acciones son frutos de la carne y van en contra de lo que nos enseña el Espíritu Santo a través de las Escrituras. De hecho, al final del versículo 31 el apóstol Pablo añade la frase “toda clase de mala conducta”.

¿Cuándo se contrista al Espíritu Santo?

El Espíritu Santo que habita dentro de nosotros; puede ser contristado, afligido; es decir, que podemos causarle tristeza. Así mismo también podemos apagarlo, o extinguir su fuego dentro de nosotros. Esto puede suceder por algunas de estas razones: –

  1. Por vivir una vida de pecado.
  2. Por no Santificarnos.
  3. Por No Consagrarnos.

¿Donde dice la Biblia que el Espíritu Santo no mora en templo sucio?

El Espíritu no habita en templos inmundos – El élder Robert D. Hales testifica que el Espíritu no habita en templos inmundos (Helamán 4:23–26). 0:55.

¿Qué es lo que nos separa de la presencia de Dios?

El Pecado: lo que nos separa de la presencia de Dios.

¿Cómo es una persona que tiene el Espíritu Santo?

Qué es el Espíritu Santo: – Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad del cristianismo. El Espíritu Santo es una persona distinta del Padre y del Hijo (primera y segunda persona de la Santísima Trinidad) pero posee con ellos una misma naturaleza y esencia divina.

  • El Espíritu Santo deriva del latín Espiritus Sanctus que se refiere a la gracia divina que se revela para entrar en comunión con los creyentes con el fin de contactarse con Cristo o con Dios, en otras palabras, el Espíritu Santo es el que despierta la fe cristiana;

Vea también Cristianismo El Espíritu Santo es sinónimo de Divina Gracia, Espíritu y Paráclito. En el evangelio de San Juan se afirma que Práclito se quedará con los discípulos después de que Jesús ya no sea visible. Práclito proviene del griego parakletos que significa “aquél que es invocado” y del latín consolator que significa consuelo y se caracteriza por: defender del castigo, salvar del peligro y entregar la salvación eterna.

  1. Para los cristianos, el nacimiento de su iglesia es marcada precisamente con el descenso del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús luego de su crucifixión y resurrección llamada Pentecostés;
  2. Vea también Pentecostés El Espíritu Santo procede de la espiración (respiro, aliento) del Padre y del Hijo juntos como un principio único;

Vea también Espíritu.